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Fundamento de todo lo que existe

Hermoso y clásico Himno de la liturgia de las horas
Fundamento de todo lo que existe,
de tu pueblo elegido eterna roca,
de los tiempos Señor, que prometiste
dar tu vigor al que con fe te invoca.

Mira al hombre que es fiel y no te olvida,
tu Espíritu, tu paz háganlo fuerte
para amarte y servirte en esta vida
y gozarte después de santa muerte.

Jesús, Hijo del Padre, ven aprisa
en este atardecer que se avecina,
serena claridad y dulce brisa
será tu amor que todo lo domina.

Amén.

Orad sin cesar


El Oficio Divino o Liturgia de las Horas es el conjunto de oraciones de la Iglesia para santificar las horas del día; de un modo general, se compone de cuatro semanas (I, II, III y IV) que son rezadas consecutiva y repetidamente, y que pueden ser invariablemente aplicadas al año entero, teniendo en cuenta que en cada cambio de tiempo en el año litúrgico, se vuelve a la semana I para reiniciar la secuencia. 

Cada uno de los días de las cuatro semanas contiene una Salmodia propia; sin embargo, dependiendo del tiempo litúrgico del año, en los himnos, antífonas, lecturas breves y en las oraciones, ciertas variantes pueden ser incorporadas para adaptar el rezo al misterio de Cristo que se celebre en ese momento. Son varias las Horas que son rezadas para mantener a la Iglesia orando sin cesar, como nos exhorta el Señor. En esta página le facilitamos el acceso a las dos principales oraciones del día: Laudes y Vísperas; Las Laudes son efectuadas al amanecer o al despertarse en la mañana; en tanto que las Vísperas son las oraciones del anochecer. 

Para orar con alguna de las Horas que están publicadas en el blog, haz clic en el enlace que indique el día y la oración que te interese.

En el Tiempo de Adviento
Semana 1 de Adviento:
-Domingo Semana I: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-Lunes Semana I: Laudes; Vísperas.
-Martes Semana I: Laudes; Vísperas.
-Miércoles Semana I: Laudes; Vísperas.
-Jueves Semana I: Laudes; Vísperas.
-Viernes Semana I: Laudes; Vísperas.
-Sábado Semana I: Laudes.
Semana 2 de Adviento:
-Domingo Semana II: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-Lunes Semana II: Laudes; Vísperas.
-Martes Semana II: Laudes; Vísperas.
-Miércoles Semana II: Laudes; Vísperas.
-Jueves Semana II: Laudes; Vísperas.
-Viernes Semana II: Laudes; Vísperas.
-Sábado Semana II: Laudes.
Semana 3 de Adviento:
-Domingo Semana III: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-Lunes Semana III: Laudes; Vísperas.
-Martes Semana III: Laudes; Vísperas.
-Miércoles Semana III: Laudes; Vísperas.
-Jueves Semana III: Laudes; Vísperas.
-Viernes Semana III: Laudes; Vísperas.
-Sábado Semana III: Laudes.
Semana 4 de Adviento:
-Domingo Semana IV: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-Lunes Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Martes Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Miércoles Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Jueves Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Viernes Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Sábado Semana IV: Laudes.

En el Tiempo de Navidad
Navidad y su Octava:
-25 de dic. - Navidad: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-La Sagrada Familia: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-26 de diciembre - San Esteban: Laudes; Vísperas.
-27 de diciembre - San Juan, apóstol y evangelista: Laudes; Vísperas.
-28 de diciembre - Los Santos Inocentes: Laudes; Vísperas.
-29 de diciembre - Día V Infraoctava Navidad: Laudes; Vísperas.
-30 de diciembre - Día VI Infraoctava Navidad: Laudes; Vísperas.
-31 de diciembre - Día VII Infraoctava Navidad: Laudes.
-1 de enero - María Madre de Dios: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
Desde el 2 de enero, antes y después de la Epifanía, (Salmodia de la Semana II del Salterio):
-Domingo II Navidad: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-Lunes Semana II: Laudes; Vísperas.
-Martes Semana II: Laudes; Vísperas.
-Miércoles Semana II: Laudes; Vísperas.
-Jueves Semana II: Laudes; Vísperas.
-Viernes Semana II: Laudes; Vísperas.
-Sábado Semana II: Laudes.
La Epifanía y el Bautismo del Señor:
-Epifanía del Señor: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-Bautismo del Señor: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.

En el Tiempo de Cuaresma
Semana de la Ceniza (Salmodia de la Semana IV del Salterio):
-Miércoles de Ceniza: Laudes; Vísperas.
-Jueves después de Ceniza: Laudes; Vísperas.
-Viernes después de Ceniza: Laudes; Vísperas.
-Sábado después de Ceniza: Laudes.
Semanas 1 y 5 de Cuaresma (Salmodia de la Semana I del Salterio): 
-Domingo Semana I: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-Lunes Semana I: Laudes; Vísperas.
-Martes Semana I: Laudes; Vísperas.
-Miércoles Semana I: Laudes; Vísperas.
-Jueves Semana I: Laudes; Vísperas.
-Viernes Semana I: Laudes; Vísperas.
-Sábado Semana I: Laudes.
Semana 2 de Cuaresma:
-Domingo Semana II: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-Lunes Semana II: Laudes; Vísperas.
-Martes Semana II: Laudes; Vísperas.
-Miércoles Semana II: LaudesVísperas.
-Jueves Semana II: LaudesVísperas.
-Viernes Semana II: LaudesVísperas.
-Sábado Semana II: Laudes.
Semana 3 de Cuaresma:
-Domingo Semana III: 1ª VísperasLaudes2ª Vísperas.
-Lunes Semana III: LaudesVísperas.
-Martes Semana III: LaudesVísperas.
-Miércoles Semana III: Laudes; Vísperas.
-Jueves Semana III: Laudes Vísperas.
-Viernes Semana III: Laudes; Vísperas.
-Sábado Semana III: Laudes.
Semana 4 de Cuaresma:
-Domingo Semana IV: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-Lunes Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Martes Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Miércoles Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Jueves Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Viernes Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Sábado Semana IV: Laudes.
Semana Santa (Salmodia de la Semana II del Salterio, principalmente):
-Domingo de Ramos: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-Lunes Santo: Laudes; Vísperas.
-Martes Santo: Laudes; Vísperas.
-Miércoles Santo: Laudes; Vísperas.
-Jueves Santo: Laudes; Vísperas.
-Viernes Santo: Laudes; Vísperas.
-Sábado Santo: Laudes; Vísperas.

En el Tiempo de Pascua:
Domingo de Resurrección y Octava de Pascua (Primera Semana de Pascua):
-Domingo de Resurrección: Laudes; 2ª Vísperas.
-Lunes de la Octava de Pascua: Laudes; Vísperas.
-Martes de la Octava de Pascua: Laudes; Vísperas.
-Miércoles de la Octava de Pascua: Laudes; Vísperas.
-Jueves de la Octava de Pascua: Laudes ; Vísperas.
-Viernes de la Octava de Pascua: Laudes; Vísperas.
-Sábado de la Octava de Pascua: Laudes.
-Domingo II de Pascua: 1ª Vísperas; Laudes2ª Vísperas.
Semanas 2 y 6 de Pascua:
-Domingo Semana II: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-Lunes Semana II: Laudes; Vísperas.
-Martes Semana II: Laudes; Vísperas.
-Miércoles Semana II: Laudes; Vísperas.
-Jueves Semana II: LaudesVísperas.
-Viernes Semana II: Laudes; Vísperas.
-Sábado Semana II: Laudes.
Semanas 3 y 7 de Pascua:
-Domingo Semana III: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-Lunes Semana III: Laudes; Vísperas.
-Martes Semana III: Laudes; Vísperas.
-Miércoles Semana III: Laudes; Vísperas.
-Jueves Semana III: LaudesVísperas.
-Viernes Semana III: Laudes; Vísperas.
-Sábado Semana III: Laudes.
Semana 4 de Pascua:
-Domingo Semana IV: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-Lunes Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Martes Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Miércoles Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Jueves Semana IV: LaudesVísperas.
-Viernes Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Sábado Semana IV: Laudes.
Semana 5 de Pascua (Salmodia de la Semana I del Salterio): 
-Domingo Semana V: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-Lunes Semana V: Laudes; Vísperas.
-Martes Semana V: Laudes; Vísperas.
-Miércoles Semana V: Laudes; Vísperas.
-Jueves Semana V: LaudesVísperas.
-Viernes Semana V: Laudes; Vísperas.
-Sábado Semana V: Laudes.
Jueves de la Semana 6 de Pascua, o el Domingo de la Semana 7 de Pascua:
-Ascensión del Señor: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
Domingo posterior a la Semana 7 de Pascua:
-Domingo de Pentecostés: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.

En el Tiempo Ordinario
Semanas 1, 5, 9, 13, 17, 21, 25, 29, 33 del Tiempo Ordinario:
-Domingo Semana I: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-Lunes Semana I: Laudes; Vísperas.
-Martes Semana I: Laudes; Vísperas.
-Miércoles Semana I: Laudes; Vísperas.
-Jueves Semana I: Laudes; Vísperas.
-Viernes Semana I: Laudes; Vísperas.
-Sábado Semana I: Laudes.
Semanas 2, 6, 10, 14, 18, 22, 26, 30, 34 del Tiempo Ordinario:
-Domingo Semana II: 1ª Vísperas; Laudes2ª Vísperas.
-Lunes Semana II: Laudes; Vísperas.
-Martes Semana II: Laudes; Vísperas.
-Miércoles Semana II: Laudes; Vísperas.
-Jueves Semana II: LaudesVísperas.
-Viernes Semana II: Laudes; Vísperas.
-Sábado Semana II: Laudes.
Semanas 3, 7, 11, 15, 19, 23, 27, 31 del Tiempo Ordinario:
-Domingo Semana III: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-Lunes Semana III: Laudes; Vísperas.
-Martes Semana III: Laudes; Vísperas.
-Miércoles Semana III: LaudesVísperas.
-Jueves Semana III: Laudes; Vísperas.
-Viernes Semana III: Laudes; Vísperas.
-Sábado Semana III: Laudes.
Semanas 4, 8, 12, 16, 20, 24, 28, 32 del Tiempo Ordinario:
-Domingo Semana IV: 1ª Vísperas; Laudes; 2ª Vísperas.
-Lunes Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Martes Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Miércoles Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Jueves Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Viernes Semana IV: Laudes; Vísperas.
-Sábado Semana IV: Laudes.

Segundas Vísperas del Bautismo del Señor


V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno:

Porque el bautismo hoy empieza
y él lo quiere inaugurar,
hoy se ha venido a lavar
el Amor de la limpieza.

Aunque es santo y redentor,
nos da ejemplo singular:
se quiere hoy purificar
como cualquier pecador.

Aunque él mismo es la Hermosura
y no hay hermosura par,
hoy quiere al agua bajar
y hermosear nuestra basura.

Nadie lo hubiera pensado:
vino el pecado a quitar,
y se hace ahora pasar
por pecador y pecado.

Gracias, Bondad y Belleza,
pues te quisiste humillar
y no te pesó lavar
tu santidad y pureza. Amén.

Salmodia:

Antífona 1: Vino una voz del cielo y se oyó la voz del Padre: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto, escuchadlo.»

Salmo 109, 1-5. 7. El Mesías, Rey y Sacerdote

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»

Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados:
yo mismo te engendré como rocío
antes de la aurora.»

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno
según el rito de Melquisedec.»

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Vino una voz del cielo y se oyó la voz del Padre: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto, escuchadlo.»

Antífona 2: En el río Jordán aplastó nuestro Salvador la cabeza del antiguo dragón y nos libró a todos de su esclavitud.

Salmo 111

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita.

En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo.

No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos.

Reparte limosna a los pobres;
u caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad.

El malvado, al verlo, se irritará,
rechinará los dientes hasta consumirse.
La ambición del malvado fracasará.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2: En el río Jordán aplastó nuestro Salvador la cabeza del antiguo dragón y nos libró a todos de su esclavitud.

Antífona 3: Hoy se nos revela un gran misterio, porque el Creador de los hombres purifica en el Jordán nuestros pecados.

Cántico de Apocalipsis 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiesto.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3: Hoy se nos revela un gran misterio, porque el Creador de los hombres purifica en el Jordán nuestros pecados.

Lectura breve: Hch 10, 37-38

Vosotros sabéis lo acaecido en toda Judea: cómo Jesús de Nazaret empezó su actividad por Galilea después del bautismo predicado por Juan; cómo Dios lo ungió con poder del Espíritu Santo; cómo pasó haciendo el bien y devolviendo la salud a todos los que estaban esclavizados por el demonio, porque Dios estaba con él.

Responsorio breve:

V. Éste es el que vino con agua y con sangre.
R. Éste es el que vino con agua y con sangre.
V. Jesucristo, nuestro Señor.
R. Con agua y con sangre.
V. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R. Éste es el que vino con agua y con sangre.

Cántico Evangélico

Antífona: Cristo Jesús nos amó, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre, nos ha convertido en un reino y nos ha hecho sacerdotes de Dios, su Padre; a él la gloria y el poder por los siglos de los siglos.

Magníficat:

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona: Cristo Jesús nos amó, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre, nos ha convertido en un reino y nos ha hecho sacerdotes de Dios, su Padre; a él la gloria y el poder por los siglos de los siglos.

Preces:

Roguemos a nuestro Redentor, bautizado por Juan en el Jordán, y supliquémosle, diciendo:
Envía, Señor, tu Espíritu sobre nosotros.

Cristo, siervo de Dios, en quien el Padre tiene todo su gozo,
-envía tu Espíritu sobre nosotros.

Cristo, elegido de Dios, tú que no rompiste la caña resquebrajada ni apagaste la mecha humeante,
-compadécete de cuantos te buscan con sinceridad.

Cristo, Hijo de Dios, a quien el Padre ha elegido como nueva alianza del pueblo y luz de las naciones,
-abre por el bautismo los ojos de los que no ven.

Cristo, salvador de los hombres, a quien el Padre ungió con el Espíritu Santo y envió para salvación del mundo,
-haz que todos los hombres te conozcan y crean en ti para que así obtengan la vida eterna.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Cristo, esperanza nuestra, que llevas la luz de la salvación a los pueblos que yacen en las tinieblas de la ignorancia,
-recibe en tu reino a nuestros difuntos.

Ya que somos de la familia de Dios, digamos con gran confianza a nuestro Padre del cielo:
Padre nuestro...

Oración:

Dios todopoderoso y eterno, que en el bautismo de Cristo, en el Jordán, quisiste revelar solemnemente que él era tu Hijo amado, enviándole tu Espíritu Santo, concede a tus hijos de adopción, renacidos del agua y del Espíritu Santo, perseverar siempre en tu benevolencia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Clic aquí para ir al índice para Laudes y Vísperas de cada día en los distintos tiempos litúrgicos

Laudes del Bautismo del Señor


V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Invitatorio:

Antífona: Venid, adoremos a Cristo, el Hijo amado, en quien el Padre tiene sus complacencias.

Salmo 94

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
“Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso”».

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona: Venid, adoremos a Cristo, el Hijo amado, en quien el Padre tiene sus complacencias.

Himno:

A la orilla del Jordán,
descalza el alma y los pies,
bajan buscando pureza
doce tribus de Israel.

Piensan que a la puerta está
el Mesías del Señor
y que para recibirle
gran limpieza es menester.

Bajan hombres y mujeres,
pobres y ricos también,
y Juan, sobre todos ellos,
derrama el agua y la fe.

Mas ¿por qué se ha de lavar
a la Pureza, por qué?
Porque el bautismo hoy empieza
y ha comenzado por él. Amén.

Salmodia:

Antífona 1: El soldado bautizaba a su Rey, el siervo a su Señor, Juan al Salvador: el agua del Jordán se estremece, la Paloma da testimonio, la voz del Padre declara: «Este es mi Hijo.»

Salmo 62, 2-9. El alma sedienta de Dios


Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: El soldado bautizaba a su Rey, el siervo a su Señor, Juan al Salvador: el agua del Jordán se estremece, la Paloma da testimonio, la voz del Padre declara: «Este es mi Hijo.»

Antífona 2: Al manifestarse al mundo la gloria de Cristo, las aguas del Jordán son santificadas: sacad aguas con gozo de las fuentes del Salvador; Cristo, el Señor, ha santificado la creación entera.

Cántico de Daniel 3, 57-88. 56. Toda la creación alabe al Señor

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio bendecid al Señor;
ejércitos del Señor bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor;
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

(No se dice Gloria al Padre...)

Antífona 2: Al manifestarse al mundo la gloria de Cristo, las aguas del Jordán son santificadas: sacad aguas con gozo de las fuentes del Salvador; Cristo, el Señor, ha santificado la creación entera.

Antífona 3: Te glorificamos, Señor, Dios y redentor, a ti que con el Espíritu y el fuego purificas el pecado de los hombres.

Salmo 149. Alegría de los santos

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3: Te glorificamos, Señor, Dios y redentor, a ti que con el Espíritu y el fuego purificas el pecado de los hombres.

Lectura breve: Is 61, 1-2a

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, la libertad a los prisioneros, para proclamar el año de gracia del Señor.

Responsorio breve:

V. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
R. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
V. Tú que hoy te has manifestado.
R. Ten piedad de nosotros.
V. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

Cántico Evangélico:

Antífona: Cristo es bautizado y el universo entero se purifica; el Señor nos obtiene el perdón de los pecados: purifiquémonos todos por el agua y el Espíritu.

Benedictus:

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona: Cristo es bautizado y el universo entero se purifica; el Señor nos obtiene el perdón de los pecados: purifiquémonos todos por el agua y el Espíritu.

Preces:

Roguemos a nuestro Redentor, bautizado por Juan en el Jordán, y digámosle:
Señor, ten piedad.

Cristo Jesús, que al manifestarte al mundo has iluminado a todos los hombres,
-concede luz abundante a cuantos hoy se relacionen con nosotros.

Cristo Jesús, que para enseñarnos un camino de humildad te humillaste recibiendo el bautismo de Juan,
-danos un espíritu de humilde servicio para con todos los hombres.

Cristo Jesús, que por tu bautismo nos purificaste de todo pecado y nos hiciste hijos del Padre,
-concede el espíritu de adopción a todos los que buscan a Dios con sinceridad.

Cristo Jesús, que en tu bautismo abriste una puerta de salvación para los cristianos y santificaste la creación entera,
-haz de todos nosotros ministros de tu Evangelio en el mundo.

Cristo Jesús, que en tu bautismo nos revelaste a la Trinidad,
-renueva el espíritu de adopción y el sacerdocio real de los bautizados.

Se pueden a añadir algunas intenciones libres.

Gracias a Jesucristo somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir:
Padre nuestro...

Oración:

Dios todopoderoso y eterno, que en el bautismo de Cristo, en el Jordán, quisiste revelar solemnemente que él era tu Hijo amado, enviándole tu Espíritu Santo, concede a tus hijos de adopción, renacidos del agua y del Espíritu Santo, perseverar siempre en tu benevolencia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

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Primeras Vísperas del Bautismo del Señor


V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno:

Porque el bautismo hoy empieza
y él lo quiere inaugurar,
hoy se ha venido a lavar
el Amor de la limpieza.

Aunque es santo y redentor,
nos da ejemplo singular:
se quiere hoy purificar
como cualquier pecador.

Aunque él mismo es la Hermosura
y no hay hermosura par,
hoy quiere al agua bajar
y hermosear nuestra basura.

Nadie lo hubiera pensado:
vino el pecado a quitar,
y se hace ahora pasar
por pecador y pecado.

Gracias, Bondad y Belleza,
pues te quisiste humillar
y no te pesó lavar
tu santidad y pureza. Amén.

Salmodia:


Antífona 1: Juan bautizaba en el desierto: predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados.

Salmo 134

I

Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.

Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.

Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.

Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.

Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
-en medio de ti, Egipto-
contra el Faraón, y sus ministros.

Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos.
A Sijón, rey de los amorreos;
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel , su pueblo.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Juan bautizaba en el desierto: predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados.

Antífona 2: Yo os bautizo con agua; él os bautizará con el Espíritu Santo y fuego.

II

Señor, tu nombre es eterno;
Señor, tu recuerdo de edad en edad.
Porque el Señor gobierna a su pueblo
y se complace de sus siervos.

Los ídolos de los gentiles son oro y plata,
hechura de manos humanas:
tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven,

tienen orejas y no oyen,
no hay aliento en sus bocas.
Sean lo mismo los que los hacen,
cuantos confían en ellos.

Casa de Israel, bendice al Señor;
casa de Aarón, bendice al Señor;
casa de Leví, bendice al Señor;
fieles del Señor, bendecid al Señor.

Bendito en Sión el Señor,
que habita en Jerusalén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2: Yo os bautizo con agua; él os bautizará con el Espíritu Santo y fuego.

Antífona 3: En seguida que fue bautizado, Jesús salió del agua y, de pronto, se le abrieron los cielos.

Cántico Cf. 1Tm 3, 16

R. Alabad al Señor, todas las naciones.

Cristo, manifestado en fragilidad humana,
santificado por el Espírtu.

R. Alabad al Señor, todas las naciones.

Cristo, mostrado a los ángeles,
proclamado a los gentiles.

R. Alabad al Señor, todas las naciones.

Cristo, objeto de fe para el mundo,
elevado a la gloria.

R. Alabad al Señor, todas las naciones.

Antífona 3: En seguida que fue bautizado, Jesús salió del agua y, de pronto, se le abrieron los cielos.

Lectura breve: Hch 10, 37-38

Vosotros sabéis lo acaecido en toda Judea: cómo Jesús de Nazaret empezó su actividad por Galilea después del bautismo predicado por Juan; cómo Dios lo ungió con poder del Espíritu Santo; cómo pasó haciendo el bien y devolviendo la salud a todos los que estaban esclavizados por el demonio, porque Dios estaba con él.

Responsorio breve:

V. Escucha, Señor, la voz de tu pueblo.
R. Escucha, Señor, la voz de tu pueblo.
V. Y ábreles una fuente de agua viva.
R. Escucha, Señor, la voz de tu pueblo.
V. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R. Escucha, Señor, la voz de tu pueblo.

Cántico Evangélico

Antífona: El Salvador vino a ser bautizado para renovar al hombre envejecido; quiso restaurar por el agua nuestra naturaleza deteriorada y nos vistió con su incorruptibilidad.

Magníficat:

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona: El Salvador vino a ser bautizado para renovar al hombre envejecido; quiso restaurar por el agua nuestra naturaleza deteriorada y nos vistió con su incorruptibilidad.

Preces:

Roguemos a nuestro Redentor, bautizado por Juan en el Jordán, y supliquémosle, diciendo
Envía, Señor, tu Espíritu sobre nosotros.

Cristo, siervo de Dios, en quien el Padre tiene todo su gozo,
-envía tu Espíritu sobre nosotros.

Cristo, elegido de Dios, tú que no rompiste la caña resquebrajada ni apagaste la mecha humeante,
-compadécete de cuantos te buscan con sinceridad.

Cristo, Hijo de Dios, a quien el Padre ha elegido como nueva alianza del pueblo y luz de las naciones,
-abre por el bautismo los ojos de los que no ven.

Cristo, salvador de los hombres, a quien el Padre ungió con el Espíritu Santo y envió para salvación del mundo,
-haz que todos los hombres te conozcan y crean en ti para que así obtengan la vida eterna.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Cristo, esperanza nuestra, que llevas la luz de la salvación a los pueblos que yacen en las tinieblas de la ignorancia,
-recibe en tu reino a nuestros difuntos.

Ya que somos de la familia de Dios, digamos con gran confianza a nuestro Padre del cielo:
Padre nuestro...

Oración:

Dios todopoderoso y eterno, que en el bautismo de Cristo, en el Jordán, quisiste revelar solemnemente que él era tu Hijo amado, enviándole tu Espíritu Santo, concede a tus hijos de adopción, renacidos del agua y del Espíritu Santo, perseverar siempre en tu benevolencia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

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Lectura y responsorio breve, cántico evangélico, preces y oración de Laudes y Vísperas para cada día de Navidad después de la Epifanía


7 de enero (o lunes después del Domingo de Epifanía, cuando ésta se celebra en domingo):
Laudes:
Lectura breve - Is 9, 6: Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; lleva sobre sus hombros el señorío y será llamado: “consejero admirable”, “Dios poderoso”, “Padre sempiterno” y “Príncipe de la paz”.
Responsorio breve:
V. Se postrarán ante él todos los reyes.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
V. Todos los pueblos le servirán.
R. Y todos los reyes.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
Cántico Evangélico (Benedictus)
Antífona: Desde oriente vinieron unos magos a Belén para adorar al Señor, y, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, como a rey soberano; incienso, como a Dios verdadero; y mirra, como a hombre mortal. Aleluya.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria...
Antífona: Desde oriente vinieron unos magos a Belén para adorar al Señor, y, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, como a rey soberano; incienso, como a Dios verdadero; y mirra, como a hombre mortal. Aleluya.
Preces:
Aclamemos a Cristo, salvador enviado por Dios, a quien han contemplado los confines de la tierra, y digámosle:
Gloria a ti, Señor Jesús.
Redentor de todos los pueblos, que al venir al mundo destruiste el muro que separaba a Israel de las naciones paganas,
-haz que desaparezcan del mundo todas las discriminaciones que atentan contra la dignidad humana.
Tú que por tu encarnación y tu nacimiento quisiste habitar entre nosotros,
-enséñanos a descubrir tu presencia en la Iglesia y en todos los hombres.
Tú que nos has dado el pleno conocimiento de Dios, nuestro Padre,
-ayúdanos a vivir plenamente de tu palabra por nuestra fe y por nuestras obras.
Tú que eres el «Dios—con—nosotros» que has renovado maravillosamente la creación entera,
-haz que en nosotros todo se renueve también: el corazón, las palabras y las obras.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
A pesar de que en el mundo existe el odio y la división, oremos a aquel que nos ha hermanado en Jesucristo, diciendo: Padre nuestro...
Oración: Padre Dios, la eternidad resplandece con la gloria del Verbo que la Virgen María recibió en la fragilidad de nuestra carne; te pedimos que Jesús, hecho uno de los nuestros para dar a conocer la luz de la verdad, manifieste la plenitud de su poder a favor de la redención del mundo. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Vísperas:
Lectura breve Cf. 2 Pe 1, 3-4: Cristo, con su divino poder, nos ha concedido todo lo referente a la vida eterna y a la verdadera religión, mediante el perfecto conocimiento del que nos convocó por su propia gloria y virtud. Por ellas nos ha hecho merced de las preciosas y magníficas promesas, para que así seáis partícipes de la naturaleza divina, escapando de la corrupción existente en el mundo por causa de la concupiscencia.
Responsorio breve:
V. Será la bendición de todos los pueblos.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
V. Lo proclamarán dichoso todas las razas de la tierra.
R. Todos los pueblos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
Cántico evangélico (Magnificat) 
Antífona: Al divisar la estrella los magos sintieron grandísimo gozo; entraron en la casa y ofrecieron al Señor oro, incienso y mirra.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria...
Antífona: Al divisar la estrella los magos sintieron grandísimo gozo; entraron en la casa y ofrecieron al Señor oro, incienso y mirra.
Preces:
Bendito sea el Señor Jesucristo, que ha visitado a los que vivían en tinieblas y en sombra de muerte a fin de iluminarlos; supliquémosle, diciendo:
Oh Cristo, sol que naces de lo alto, ilumínanos con tu luz.
Señor Jesucristo, que al venir al mundo diste nacimiento a la Iglesia, tu cuerpo,
-haz que esta Iglesia crezca y se construya en la caridad.
Tú que con tu poder gobiernas el cielo y la tierra,
-haz que los pueblos y sus gobernantes reconozcan y confiesen tu soberanía divina.
Tú que, al hacerte hombre, has sido constituido sacerdote eterno,
-haz que todos los sacerdotes sean ministros idóneos de tu redención.
Tú que en el seno de María Virgen desposaste místicamente la humanidad con la divinidad,
-bendice a las vírgenes que se han consagrado a ti para tenerte como su único y celestial esposo.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Tú que al unirte a nuestra naturaleza mortal destruiste la muerte introducida por el pecado,
-transforma en vida eterna la muerte de nuestros difuntos.
Como Jesucristo, también nosotros somos hijos de Dios; por eso con él nos atrevemos a decir: Padre nuestro...
Oración: Padre Dios, la eternidad resplandece con la gloria del Verbo que la Virgen María recibió en la fragilidad de nuestra carne; te pedimos que Jesús, hecho uno de los nuestros para dar a conocer la luz de la verdad, manifieste la plenitud de su poder a favor de la redención del mundo. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
8 de enero  (o martes después del Domingo de Epifanía, cuando ésta se celebra en domingo):
Laudes:
Lectura breve - Is 4, 2-3: Aquel día, el vástago del Señor será joya y gloria, fruto del país, honor y ornamento para los supervivientes de Israel. A los que queden en Sión, a los restantes en Jerusalén, los llamarán santos: serán inscritos para vivir en Jerusalén.
Responsorio breve:
V. Se postrarán ante él todos los reyes.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
V. Todos los pueblos le servirán.
R. Y todos los reyes.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
Cántico Evangélico (Benedictus)
Antífona: Tres son los regalos que ofrecieron los magos al Señor, al Hijo de Dios, al gran Rey: oro, incienso y mirra. Aleluya.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria...
Antífona: Tres son los regalos que ofrecieron los magos al Señor, al Hijo de Dios, al gran Rey: oro, incienso y mirra. Aleluya.
Preces:
Celebremos la misericordia de Cristo, que ha venido al mundo para que la creación se viera liberada de la esclavitud de la corrupción y pudiera entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios; seguros, pues, de este amor que Dios nos tiene, digamos:
Por tu nacimiento, líbranos, Señor, de todo mal.
Tú, Señor, que existiendo, desde siempre has querido asumir una vida nueva al hacerte hombre,
-renuévanos a nosotros por el misterio de tu nacimiento.
Tú que, sin dejar de ser Dios como el Padre, quisiste hacerte hombre como nosotros,
-haz que nuestra vida alcance su plenitud por la participación en tu vida divina.
Tú que al venir al mundo has querido ser luz de los paganos y maestro de todos los hombres,
-haz que tu palabra sea antorcha para nuestros pasos.
Palabra de Dios, que te hiciste carne en el seno de María Virgen y viniste al mundo,
-dígnate habitar siempre por la fe en nuestros corazones.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Con el deseo de que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres y que su amor se extienda por toda la tierra, pidamos al Padre que su reino venga a nosotros: Padre nuestro...
Oración: Señor, Dios nuestro, cuyo Hijo se manifestó en la realidad de nuestra carne, concédenos poder transformarnos interiormente a imagen de aquel que hemos conocido semejante a nosotros en su humanidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Vísperas:
Lectura breve Ef 2, 3b-5: Naturalmente, estábamos destinados a la reprobación como los demás. Pero Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo. Por pura gracia estáis salvados.
Responsorio breve:
V. Será la bendición de todos los pueblos.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
V. Lo proclamarán dichoso todas las razas de la tierra.
R. Todos los pueblos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
Cántico evangélico (Magnificat) 
Antífona: Oh Cristo, luz de luz, tú te manifestaste a los magos y ellos te presentaron sus dones. Aleluya.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria...
Antífona: Oh Cristo, luz de luz, tú te manifestaste a los magos y ellos te presentaron sus dones. Aleluya.
Preces:
Unidos a los cristianos del mundo entero, oremos y glorifiquemos al Señor, diciendo:
Escucha, Padre santo, la oración de tus hijos.
Manifiéstate, Señor, a los hombres que te buscan, como a Dios escondido, en las diversas religiones, ideologías o en los vestigios que de ti encuentran en la creación,
-haz que todos ellos lleguen al conocimiento de Cristo y sean iluminados por su Evangelio.
Contempla con amor a los que te adoran como a su único Dios verdadero y te esperan como al juez universal del último día,
-que siempre vean en ti a su amigo y protector.
Acuérdate de todos aquellos a quienes constantemente das la vida, la luz y todos los bienes,
-que nunca, Señor, se vean alejados de ti.
Manda a tus ángeles para que velen sobre los que están de viaje,
-y líbralos de la muerte imprevista y repentina.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Tú que manifestaste tu verdad en esta vida a nuestros hermanos difuntos,
-concédeles llegar a tu reino a contemplar tu inefable belleza.
Como Jesucristo, también nosotros somos hijos de Dios; por eso con él nos atrevemos a decir: Padre nuestro...
Oración: Señor, Dios nuestro, cuyo Hijo se manifestó en la realidad de nuestra carne, concédenos poder transformarnos interiormente a imagen de aquel que hemos conocido semejante a nosotros en su humanidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
9 de enero  (o miércoles después del Domingo de Epifanía, cuando ésta se celebra en domingo):
Laudes:
Lectura breve - Is 49, 8-9a: Te he constituido como alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir las heredades desoladas, para decir a los cautivos: «Salid», y a los que están en tinieblas: «Venid a la luz.»
Responsorio breve:
V. Se postrarán ante él todos los reyes.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
V. Todos los pueblos le servirán.
R. Y todos los reyes.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
Cántico Evangélico (Benedictus)
Antífona: Hemos visto su estrella en oriente y hemos venido con presentes a adorar al Señor.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria...
Antífona: Hemos visto su estrella en oriente y hemos venido con presentes a adorar al Señor.
Preces:
Acudamos a Cristo, Palabra eterna engendrada por el Padre antes del comienzo del mundo y nacido como hombre en el momento culminante de la historia, y aclamémoslo, alegres, diciendo:
Bendito seas, Señor.
Oh Cristo, Hijo de Dios vivo, que existes antes que el mundo fuera creado y viniste en el tiempo a la tierra para salvar al hombre,
-haz que todos seamos testigos de la Buena Noticia de la salvación.
Sol de justicia, que brillas desde el seno del Padre e iluminas a todo el orbe,
-sé luz para todos los que yacen en tiniebla y en sombra de muerte.
Tú que quisiste ser niño y fuiste colocado en un pesebre,
-renueva en nosotros la sencillez de la infancia.
Tú que para darnos la vida eterna has querido ser nuestro pan vivo,
-alegra nuestro espíritu con la celebración de la eucaristía.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Ya que somos de la familia de Dios, digamos con gran confianza a nuestro Padre del cielo: Padre nuestro...
Oración: Señor, luz radiante de todas las naciones, concede a los pueblos de la tierra gozar de una paz estable, e ilumina nuestros corazones con aquella luz espléndida que condujo a nuestros padres al conocimiento de tu Hijo. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Vísperas:
Lectura breve Col 1, 13-15: Dios nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura.
Responsorio breve:
V. Será la bendición de todos los pueblos.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
V. Lo proclamarán dichoso todas las razas de la tierra.
R. Todos los pueblos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
Cántico evangélico (Magnificat) 
Antífona: Preguntó Herodes a los magos: «¿Qué signo habéis visto sobre el Rey recién nacido?» «Vimos una estrella resplandeciente, cuyo fulgor ilumina al mundo entero.»
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria...
Antífona: Preguntó Herodes a los magos: «¿Qué signo habéis visto sobre el Rey recién nacido?» «Vimos una estrella resplandeciente, cuyo fulgor ilumina al mundo entero.»
Preces:
Glorifiquemos a Cristo, Palabra de Dios, que ha venido para arrojar a lo hondo del mar todos nuestros delitos y, llenos de confianza en su poder, digámosle suplicantes:
Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Sacerdote eterno, que al entrar en el mundo llevaste a plenitud el culto divino,
-haz que, por medio de la Iglesia, todos participen del culto que tú has instituido.
Médico de las almas y de los cuerpos, que viniste a visitar a los que estábamos enfermos,
-concede la salud a quienes carecen de ella y fortifica a los que se sienten débiles.
Tú que en tu nacimiento eres motivo de alegría y paz para todos,
-ayuda a los pobres, compadécete de los pecadores, y haz que todos encuentren en ti su alegría.
Rey vencedor, que has venido a destruir las cadenas de nuestra antigua esclavitud,
-haz justicia a los oprimidos y consuela a los encarcelados.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Tú que has venido al mundo para ser la puerta de entrada en el cielo,
-haz que los difuntos tengan, por ti, acceso al Padre
Con el deseo de que la luz de Cristo ilumine a todo los hombres y que su amor se extienda por toda la tierra pidamos al Padre que su reino venga a nosotros: Padre nuestro...
Oración: Señor, luz radiante de todas las naciones, concede a los pueblos de la tierra gozar de una paz estable, e ilumina nuestros corazones con aquella luz espléndida que condujo a nuestros padres al conocimiento de tu Hijo. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
10 de enero  (o jueves después del Domingo de Epifanía, cuando ésta se celebra en domingo):
Laudes:
Lectura breve - Is 62, 11-12: Decid a la ciudad de Sión: «Mira a tu Salvador que llega, el premio de su victoria lo acompaña, su recompensa lo precede. Los llamarán "Pueblo santo", "Redimidos del Señor".»
Responsorio breve:
V. Se postrarán ante él todos los reyes.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
V. Todos los pueblos le servirán.
R. Y todos los reyes.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
Cántico Evangélico (Benedictus)
Antífona: Desde lejos vienen los pueblos, trayendo sus dones. Aleluya.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria...
Antífona: Desde lejos vienen los pueblos, trayendo sus dones. Aleluya.
Preces:
Celebremos las maravillas de Dios que nos ha consolado con el nacimiento de su Hijo, y aclamémoslo, alegres, diciendo:
Gloria a Dios en el cielo.
Con los ángeles, con los patriarcas y con los profetas,
-te alabamos, Señor.
Con María, la madre de tu Hijo,
-nuestra alma proclama, Señor, tu grandeza.
Con los apóstoles y evangelistas,
-te damos gracias, Señor.
Con todos los santos mártires,
-ofrecemos, Señor, nuestros cuerpos como sacrificio de alabanza.
Con todos los santos, que han sido el honor de la Iglesia,
-te consagramos totalmente nuestras vidas.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Porque Dios ha infundido en nuestros corazones un espíritu filial, nos atrevemos a decir: Padre nuestro...
Oración: aurora de tu eternidad, concede a tu pueblo reconocer la gloria de su Redentor y llegar un día a la luz eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Vísperas:
Lectura breve Jn 1, 5b. 7: Dios es luz y en él no hay tiniebla alguna. Si caminamos en la luz, lo mismo que está él en la luz, entonces vivimos en comunión unos con otros; y la sangre de Jesús, su Hijo, nos purifica de todo pecado.
Responsorio breve:
V. Será la bendición de todos los pueblos.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
V. Lo proclamarán dichoso todas las razas de la tierra.
R. Todos los pueblos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
Cántico evangélico (Magnificat) 
Antífona: Vendrán todos de Saba, cargados de oro e incienso. Aleluya.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria...
Antífona: Vendrán todos de Saba, cargados de oro e incienso. Aleluya.
Preces:
Unidos en oración con todos nuestros hermanos de todo el mundo, bendigamos a Dios y supliquémosle, diciendo:
Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Padre santo, te pedimos por los que te conocen únicamente a través de la luz de su razón,
-haz que sean iluminados también con la luz del Evangelio, para que vean con mayor claridad la grandeza de tu amor.
Pon, Señor, tus ojos en aquellos que, sin formar parte de la Iglesia, se esfuerzan en librar a los hombres de la miseria y de la esclavitud,
-haz que descubran que Cristo es el camino, la verdad y la vida para todos los hombres.
Sal al encuentro de aquellos que te adoran por medio de las diversas religiones,
-ilumínalos, Señor, con la admirable luz de Cristo.
Purifica sin cesar los corazones de tus fieles,
-para que te conozcan cada día con mayor plenitud.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Manifiesta a los difuntos tu misericordia,
-y dales parte en la gloria de tus elegidos.
Gracias a Jesucristo somos hijos de Dios, por ello nos atrevemos a decir: Padre nuestro...
Oración: Oh Dios, que por medio de tu Hijo has hecho clarear para todos los pueblos la aurora de tu eternidad, concede a tu pueblo reconocer la gloria de su Redentor y llegar un día a la luz eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
 11 de enero  (o viernes después del Domingo de Epifanía, cuando ésta se celebra en domingo):
Laudes:
Lectura breve - Is 45, 22-24: Volveos hacia mí para salvaros, confines de la tierra, Pues yo soy Dios y no hay otro. Yo juro por mi nombre, de mi boca sale una sentencia, una palabra irrevocable: «Ante mí se doblará toda rodilla, por mí jurará toda lengua.»
Responsorio breve:
V. Se postrarán ante él todos los reyes.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
V. Todos los pueblos le servirán.
R. Y todos los reyes.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
Cántico Evangélico (Benedictus)
Antífona: Vendrán a ti los que te despreciaban y se postrarán a tus pies.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria...
Antífona: Vendrán a ti los que te despreciaban y se postrarán a tus pies.
Preces:
Demos honor y gloria a Cristo, que ha venido a renovar al hombre, y supliquémosle, diciendo:
Por tu nacimiento, renuévanos, Señor.
Tú que al revestirte de nuestra humanidad te has convertido para nosotros en sacramento de Dios,
-haz que te descubramos en el sacramento de tu palabra y de tu cuerpo, que has entregado a la Iglesia.
Creador del género humano que, por medio de la Virgen inmaculada, has querido ser hombre entre los hombres,
-concédenos participar, por intercesión de María, en las riquezas de tu divinidad.
Redentor nuestro, que viniste al mundo como llovizna que empapa la tierra,
-fecundiza nuestras almas con el agua viva que brota para comunicar vida eterna.
A quienes en estos días celebramos los inicios de tu vida humana,
-concédenos llegar a la madurez del varón perfecto, según aquella plenitud que resplandece en tu persona.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Alegres porque Jesucristo nos ha hecho hijos de Dios, digamos: Padre nuestro...
Oración: Dios todopoderoso, tú que has anunciado al mundo por medio de la estrella, el nacimiento del Salvador, manifiéstanos siempre este misterio y haz que cada día avancemos en su contemplación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Vísperas:
Lectura breve Rm 8, 3b-4: Dios envió a su propio Hijo, sometido a una existencia semejante a la de la carne de pecado. Así dictó sentencia de condenación contra el pecado, que ejercía su poder en la vida según la carne. De este modo la exigencia y el fin de la ley tuvieron cumplimiento en nosotros, que no vivimos la vida puramente natural según la carne, sino la vida sobrenatural según el Espíritu.
Responsorio breve:
V. Será la bendición de todos los pueblos.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
V. Lo proclamarán dichoso todas las razas de la tierra.
R. Todos los pueblos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
Cántico evangélico (Magnificat) 
Antífona: Los magos, advertidos en sueños por el ángel, regresaron a su tierra por otro camino.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria...
Antífona: Los magos, advertidos en sueños por el ángel, regresaron a su tierra por otro camino.
Preces:
Oremos al Padre, que ha querido que Cristo fuera luz de las naciones, y digámosle:
Escúchanos, Padre nuestro.
Haz, Señor, que tu Iglesia se extienda por todo el mundo,
-para que todos los hombres lleguen a conocer la gloria de Jesucristo.
Padre eterno, tú que encaminaste a los sabios de oriente hacia la cuna de Jesucristo,
-manifiesta también a tu Hijo a cuantos buscan la verdad.
Haz que todos los pueblos lleguen a contemplar tu admirable luz,
-para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble.
Envía trabajadores a tu mies,
-para que los pobres sean evangelizados y sea predicado a todo el mundo el tiempo de la salvación.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Concede a los difuntos la plena redención de sus cuerpos,
-para que puedan alegrarse de la victoria de Cristo sobre la muerte.
A pesar de que en el mundo existe el odio y la división, oremos a aquel que nos ha hermanado en Jesucristo, diciendo: Padre nuestro...
Oración: Dios todopoderoso, tú que has anunciado al mundo por medio de la estrella, el nacimiento del Salvador, manifiéstanos siempre este misterio y haz que cada día avancemos en su contemplación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
 12 de enero  (o sábado después del Domingo de Epifanía, cuando ésta se celebra en domingo):
Laudes:
Lectura breve - Sb 7, 26-27: La Sabiduría es un reflejo de la luz eterna, un espejo, sin mancha de la actividad de Dios, una imagen de su bondad. Aun siendo sola, lo puede todo; sin salir de sí misma, todo lo renueva; en todas las edades entra en las almas santas y forma en ellas amigos de Dios y profetas.
Responsorio breve:
V. Se postrarán ante él todos los reyes.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
V. Todos los pueblos le servirán.
R. Y todos los reyes.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
Cántico Evangélico (Benedictus)
Antífona: En Caná de Galilea dio Jesús la primera señal por la que reveló su gloria.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria...
Antífona: En Caná de Galilea dio Jesús la primera señal por la que reveló su gloria.
Preces:
Glorifiquemos a Cristo, imagen del Dios verdadero, y digámosle con fe:
Cristo, Hijo de Dios, escúchanos.
Hijo de Dios, que nos has manifestado el amor del Padre,
-haz que los hombres puedan descubrir en nuestro amor fraterno el amor con que Dios nos ama.
Tú que te has revelado como Señor de la vida,
-danos parte en la plenitud de tu vida divina.
Haz que reproduzcamos siempre tu muerte en nuestros cuerpos,
-para que en nuestro vivir se manifieste también tu vida.
Ilumina nuestros corazones con tu luz,
-para que, a través de nosotros, resplandezca la gloria de Dios.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Como Jesucristo, también nosotros somos hijos de Dios; por eso con él nos atrevemos a decir: Padre nuestro...
Oración: Dios todopoderoso y eterno, tú que nos has hecho renacer a una vida nueva por medio de tu Hijo, concédenos que la gracia nos modele a imagen de Cristo, en quien nuestra naturaleza mortal se une a tu naturaleza divina. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
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