Bienvenidos a nuestra página con temas provenientes de documentos de la Iglesia, de escritos de los santos, y de autores clásicos y contemporáneos; donde también aparece algo de nuestra humilde autoría. Vengan regularmente; aquí siempre encontrarán palabras de vida eterna

Lectura y responsorio breve, cántico evangélico, preces y oración de Laudes y Vísperas para cada día de Navidad después de la Epifanía


7 de enero (o lunes después del Domingo de Epifanía, cuando ésta se celebra en domingo):
Laudes:
Lectura breve - Is 9, 6: Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; lleva sobre sus hombros el señorío y será llamado: “consejero admirable”, “Dios poderoso”, “Padre sempiterno” y “Príncipe de la paz”.
Responsorio breve:
V. Se postrarán ante él todos los reyes.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
V. Todos los pueblos le servirán.
R. Y todos los reyes.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
Cántico Evangélico (Benedictus)
Antífona: Desde oriente vinieron unos magos a Belén para adorar al Señor, y, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, como a rey soberano; incienso, como a Dios verdadero; y mirra, como a hombre mortal. Aleluya.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria...
Antífona: Desde oriente vinieron unos magos a Belén para adorar al Señor, y, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, como a rey soberano; incienso, como a Dios verdadero; y mirra, como a hombre mortal. Aleluya.
Preces:
Aclamemos a Cristo, salvador enviado por Dios, a quien han contemplado los confines de la tierra, y digámosle:
Gloria a ti, Señor Jesús.
Redentor de todos los pueblos, que al venir al mundo destruiste el muro que separaba a Israel de las naciones paganas,
-haz que desaparezcan del mundo todas las discriminaciones que atentan contra la dignidad humana.
Tú que por tu encarnación y tu nacimiento quisiste habitar entre nosotros,
-enséñanos a descubrir tu presencia en la Iglesia y en todos los hombres.
Tú que nos has dado el pleno conocimiento de Dios, nuestro Padre,
-ayúdanos a vivir plenamente de tu palabra por nuestra fe y por nuestras obras.
Tú que eres el «Dios—con—nosotros» que has renovado maravillosamente la creación entera,
-haz que en nosotros todo se renueve también: el corazón, las palabras y las obras.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
A pesar de que en el mundo existe el odio y la división, oremos a aquel que nos ha hermanado en Jesucristo, diciendo: Padre nuestro...
Oración: Padre Dios, la eternidad resplandece con la gloria del Verbo que la Virgen María recibió en la fragilidad de nuestra carne; te pedimos que Jesús, hecho uno de los nuestros para dar a conocer la luz de la verdad, manifieste la plenitud de su poder a favor de la redención del mundo. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Vísperas:
Lectura breve Cf. 2 Pe 1, 3-4: Cristo, con su divino poder, nos ha concedido todo lo referente a la vida eterna y a la verdadera religión, mediante el perfecto conocimiento del que nos convocó por su propia gloria y virtud. Por ellas nos ha hecho merced de las preciosas y magníficas promesas, para que así seáis partícipes de la naturaleza divina, escapando de la corrupción existente en el mundo por causa de la concupiscencia.
Responsorio breve:
V. Será la bendición de todos los pueblos.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
V. Lo proclamarán dichoso todas las razas de la tierra.
R. Todos los pueblos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
Cántico evangélico (Magnificat) 
Antífona: Al divisar la estrella los magos sintieron grandísimo gozo; entraron en la casa y ofrecieron al Señor oro, incienso y mirra.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria...
Antífona: Al divisar la estrella los magos sintieron grandísimo gozo; entraron en la casa y ofrecieron al Señor oro, incienso y mirra.
Preces:
Bendito sea el Señor Jesucristo, que ha visitado a los que vivían en tinieblas y en sombra de muerte a fin de iluminarlos; supliquémosle, diciendo:
Oh Cristo, sol que naces de lo alto, ilumínanos con tu luz.
Señor Jesucristo, que al venir al mundo diste nacimiento a la Iglesia, tu cuerpo,
-haz que esta Iglesia crezca y se construya en la caridad.
Tú que con tu poder gobiernas el cielo y la tierra,
-haz que los pueblos y sus gobernantes reconozcan y confiesen tu soberanía divina.
Tú que, al hacerte hombre, has sido constituido sacerdote eterno,
-haz que todos los sacerdotes sean ministros idóneos de tu redención.
Tú que en el seno de María Virgen desposaste místicamente la humanidad con la divinidad,
-bendice a las vírgenes que se han consagrado a ti para tenerte como su único y celestial esposo.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Tú que al unirte a nuestra naturaleza mortal destruiste la muerte introducida por el pecado,
-transforma en vida eterna la muerte de nuestros difuntos.
Como Jesucristo, también nosotros somos hijos de Dios; por eso con él nos atrevemos a decir: Padre nuestro...
Oración: Padre Dios, la eternidad resplandece con la gloria del Verbo que la Virgen María recibió en la fragilidad de nuestra carne; te pedimos que Jesús, hecho uno de los nuestros para dar a conocer la luz de la verdad, manifieste la plenitud de su poder a favor de la redención del mundo. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
8 de enero  (o martes después del Domingo de Epifanía, cuando ésta se celebra en domingo):
Laudes:
Lectura breve - Is 4, 2-3: Aquel día, el vástago del Señor será joya y gloria, fruto del país, honor y ornamento para los supervivientes de Israel. A los que queden en Sión, a los restantes en Jerusalén, los llamarán santos: serán inscritos para vivir en Jerusalén.
Responsorio breve:
V. Se postrarán ante él todos los reyes.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
V. Todos los pueblos le servirán.
R. Y todos los reyes.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
Cántico Evangélico (Benedictus)
Antífona: Tres son los regalos que ofrecieron los magos al Señor, al Hijo de Dios, al gran Rey: oro, incienso y mirra. Aleluya.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria...
Antífona: Tres son los regalos que ofrecieron los magos al Señor, al Hijo de Dios, al gran Rey: oro, incienso y mirra. Aleluya.
Preces:
Celebremos la misericordia de Cristo, que ha venido al mundo para que la creación se viera liberada de la esclavitud de la corrupción y pudiera entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios; seguros, pues, de este amor que Dios nos tiene, digamos:
Por tu nacimiento, líbranos, Señor, de todo mal.
Tú, Señor, que existiendo, desde siempre has querido asumir una vida nueva al hacerte hombre,
-renuévanos a nosotros por el misterio de tu nacimiento.
Tú que, sin dejar de ser Dios como el Padre, quisiste hacerte hombre como nosotros,
-haz que nuestra vida alcance su plenitud por la participación en tu vida divina.
Tú que al venir al mundo has querido ser luz de los paganos y maestro de todos los hombres,
-haz que tu palabra sea antorcha para nuestros pasos.
Palabra de Dios, que te hiciste carne en el seno de María Virgen y viniste al mundo,
-dígnate habitar siempre por la fe en nuestros corazones.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Con el deseo de que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres y que su amor se extienda por toda la tierra, pidamos al Padre que su reino venga a nosotros: Padre nuestro...
Oración: Señor, Dios nuestro, cuyo Hijo se manifestó en la realidad de nuestra carne, concédenos poder transformarnos interiormente a imagen de aquel que hemos conocido semejante a nosotros en su humanidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Vísperas:
Lectura breve Ef 2, 3b-5: Naturalmente, estábamos destinados a la reprobación como los demás. Pero Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo. Por pura gracia estáis salvados.
Responsorio breve:
V. Será la bendición de todos los pueblos.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
V. Lo proclamarán dichoso todas las razas de la tierra.
R. Todos los pueblos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
Cántico evangélico (Magnificat) 
Antífona: Oh Cristo, luz de luz, tú te manifestaste a los magos y ellos te presentaron sus dones. Aleluya.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria...
Antífona: Oh Cristo, luz de luz, tú te manifestaste a los magos y ellos te presentaron sus dones. Aleluya.
Preces:
Unidos a los cristianos del mundo entero, oremos y glorifiquemos al Señor, diciendo:
Escucha, Padre santo, la oración de tus hijos.
Manifiéstate, Señor, a los hombres que te buscan, como a Dios escondido, en las diversas religiones, ideologías o en los vestigios que de ti encuentran en la creación,
-haz que todos ellos lleguen al conocimiento de Cristo y sean iluminados por su Evangelio.
Contempla con amor a los que te adoran como a su único Dios verdadero y te esperan como al juez universal del último día,
-que siempre vean en ti a su amigo y protector.
Acuérdate de todos aquellos a quienes constantemente das la vida, la luz y todos los bienes,
-que nunca, Señor, se vean alejados de ti.
Manda a tus ángeles para que velen sobre los que están de viaje,
-y líbralos de la muerte imprevista y repentina.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Tú que manifestaste tu verdad en esta vida a nuestros hermanos difuntos,
-concédeles llegar a tu reino a contemplar tu inefable belleza.
Como Jesucristo, también nosotros somos hijos de Dios; por eso con él nos atrevemos a decir: Padre nuestro...
Oración: Señor, Dios nuestro, cuyo Hijo se manifestó en la realidad de nuestra carne, concédenos poder transformarnos interiormente a imagen de aquel que hemos conocido semejante a nosotros en su humanidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
9 de enero  (o miércoles después del Domingo de Epifanía, cuando ésta se celebra en domingo):
Laudes:
Lectura breve - Is 49, 8-9a: Te he constituido como alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir las heredades desoladas, para decir a los cautivos: «Salid», y a los que están en tinieblas: «Venid a la luz.»
Responsorio breve:
V. Se postrarán ante él todos los reyes.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
V. Todos los pueblos le servirán.
R. Y todos los reyes.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
Cántico Evangélico (Benedictus)
Antífona: Hemos visto su estrella en oriente y hemos venido con presentes a adorar al Señor.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria...
Antífona: Hemos visto su estrella en oriente y hemos venido con presentes a adorar al Señor.
Preces:
Acudamos a Cristo, Palabra eterna engendrada por el Padre antes del comienzo del mundo y nacido como hombre en el momento culminante de la historia, y aclamémoslo, alegres, diciendo:
Bendito seas, Señor.
Oh Cristo, Hijo de Dios vivo, que existes antes que el mundo fuera creado y viniste en el tiempo a la tierra para salvar al hombre,
-haz que todos seamos testigos de la Buena Noticia de la salvación.
Sol de justicia, que brillas desde el seno del Padre e iluminas a todo el orbe,
-sé luz para todos los que yacen en tiniebla y en sombra de muerte.
Tú que quisiste ser niño y fuiste colocado en un pesebre,
-renueva en nosotros la sencillez de la infancia.
Tú que para darnos la vida eterna has querido ser nuestro pan vivo,
-alegra nuestro espíritu con la celebración de la eucaristía.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Ya que somos de la familia de Dios, digamos con gran confianza a nuestro Padre del cielo: Padre nuestro...
Oración: Señor, luz radiante de todas las naciones, concede a los pueblos de la tierra gozar de una paz estable, e ilumina nuestros corazones con aquella luz espléndida que condujo a nuestros padres al conocimiento de tu Hijo. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Vísperas:
Lectura breve Col 1, 13-15: Dios nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura.
Responsorio breve:
V. Será la bendición de todos los pueblos.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
V. Lo proclamarán dichoso todas las razas de la tierra.
R. Todos los pueblos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
Cántico evangélico (Magnificat) 
Antífona: Preguntó Herodes a los magos: «¿Qué signo habéis visto sobre el Rey recién nacido?» «Vimos una estrella resplandeciente, cuyo fulgor ilumina al mundo entero.»
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria...
Antífona: Preguntó Herodes a los magos: «¿Qué signo habéis visto sobre el Rey recién nacido?» «Vimos una estrella resplandeciente, cuyo fulgor ilumina al mundo entero.»
Preces:
Glorifiquemos a Cristo, Palabra de Dios, que ha venido para arrojar a lo hondo del mar todos nuestros delitos y, llenos de confianza en su poder, digámosle suplicantes:
Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Sacerdote eterno, que al entrar en el mundo llevaste a plenitud el culto divino,
-haz que, por medio de la Iglesia, todos participen del culto que tú has instituido.
Médico de las almas y de los cuerpos, que viniste a visitar a los que estábamos enfermos,
-concede la salud a quienes carecen de ella y fortifica a los que se sienten débiles.
Tú que en tu nacimiento eres motivo de alegría y paz para todos,
-ayuda a los pobres, compadécete de los pecadores, y haz que todos encuentren en ti su alegría.
Rey vencedor, que has venido a destruir las cadenas de nuestra antigua esclavitud,
-haz justicia a los oprimidos y consuela a los encarcelados.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Tú que has venido al mundo para ser la puerta de entrada en el cielo,
-haz que los difuntos tengan, por ti, acceso al Padre
Con el deseo de que la luz de Cristo ilumine a todo los hombres y que su amor se extienda por toda la tierra pidamos al Padre que su reino venga a nosotros: Padre nuestro...
Oración: Señor, luz radiante de todas las naciones, concede a los pueblos de la tierra gozar de una paz estable, e ilumina nuestros corazones con aquella luz espléndida que condujo a nuestros padres al conocimiento de tu Hijo. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
10 de enero  (o jueves después del Domingo de Epifanía, cuando ésta se celebra en domingo):
Laudes:
Lectura breve - Is 62, 11-12: Decid a la ciudad de Sión: «Mira a tu Salvador que llega, el premio de su victoria lo acompaña, su recompensa lo precede. Los llamarán "Pueblo santo", "Redimidos del Señor".»
Responsorio breve:
V. Se postrarán ante él todos los reyes.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
V. Todos los pueblos le servirán.
R. Y todos los reyes.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
Cántico Evangélico (Benedictus)
Antífona: Desde lejos vienen los pueblos, trayendo sus dones. Aleluya.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria...
Antífona: Desde lejos vienen los pueblos, trayendo sus dones. Aleluya.
Preces:
Celebremos las maravillas de Dios que nos ha consolado con el nacimiento de su Hijo, y aclamémoslo, alegres, diciendo:
Gloria a Dios en el cielo.
Con los ángeles, con los patriarcas y con los profetas,
-te alabamos, Señor.
Con María, la madre de tu Hijo,
-nuestra alma proclama, Señor, tu grandeza.
Con los apóstoles y evangelistas,
-te damos gracias, Señor.
Con todos los santos mártires,
-ofrecemos, Señor, nuestros cuerpos como sacrificio de alabanza.
Con todos los santos, que han sido el honor de la Iglesia,
-te consagramos totalmente nuestras vidas.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Porque Dios ha infundido en nuestros corazones un espíritu filial, nos atrevemos a decir: Padre nuestro...
Oración: aurora de tu eternidad, concede a tu pueblo reconocer la gloria de su Redentor y llegar un día a la luz eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Vísperas:
Lectura breve Jn 1, 5b. 7: Dios es luz y en él no hay tiniebla alguna. Si caminamos en la luz, lo mismo que está él en la luz, entonces vivimos en comunión unos con otros; y la sangre de Jesús, su Hijo, nos purifica de todo pecado.
Responsorio breve:
V. Será la bendición de todos los pueblos.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
V. Lo proclamarán dichoso todas las razas de la tierra.
R. Todos los pueblos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
Cántico evangélico (Magnificat) 
Antífona: Vendrán todos de Saba, cargados de oro e incienso. Aleluya.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria...
Antífona: Vendrán todos de Saba, cargados de oro e incienso. Aleluya.
Preces:
Unidos en oración con todos nuestros hermanos de todo el mundo, bendigamos a Dios y supliquémosle, diciendo:
Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Padre santo, te pedimos por los que te conocen únicamente a través de la luz de su razón,
-haz que sean iluminados también con la luz del Evangelio, para que vean con mayor claridad la grandeza de tu amor.
Pon, Señor, tus ojos en aquellos que, sin formar parte de la Iglesia, se esfuerzan en librar a los hombres de la miseria y de la esclavitud,
-haz que descubran que Cristo es el camino, la verdad y la vida para todos los hombres.
Sal al encuentro de aquellos que te adoran por medio de las diversas religiones,
-ilumínalos, Señor, con la admirable luz de Cristo.
Purifica sin cesar los corazones de tus fieles,
-para que te conozcan cada día con mayor plenitud.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Manifiesta a los difuntos tu misericordia,
-y dales parte en la gloria de tus elegidos.
Gracias a Jesucristo somos hijos de Dios, por ello nos atrevemos a decir: Padre nuestro...
Oración: Oh Dios, que por medio de tu Hijo has hecho clarear para todos los pueblos la aurora de tu eternidad, concede a tu pueblo reconocer la gloria de su Redentor y llegar un día a la luz eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
 11 de enero  (o viernes después del Domingo de Epifanía, cuando ésta se celebra en domingo):
Laudes:
Lectura breve - Is 45, 22-24: Volveos hacia mí para salvaros, confines de la tierra, Pues yo soy Dios y no hay otro. Yo juro por mi nombre, de mi boca sale una sentencia, una palabra irrevocable: «Ante mí se doblará toda rodilla, por mí jurará toda lengua.»
Responsorio breve:
V. Se postrarán ante él todos los reyes.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
V. Todos los pueblos le servirán.
R. Y todos los reyes.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
Cántico Evangélico (Benedictus)
Antífona: Vendrán a ti los que te despreciaban y se postrarán a tus pies.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria...
Antífona: Vendrán a ti los que te despreciaban y se postrarán a tus pies.
Preces:
Demos honor y gloria a Cristo, que ha venido a renovar al hombre, y supliquémosle, diciendo:
Por tu nacimiento, renuévanos, Señor.
Tú que al revestirte de nuestra humanidad te has convertido para nosotros en sacramento de Dios,
-haz que te descubramos en el sacramento de tu palabra y de tu cuerpo, que has entregado a la Iglesia.
Creador del género humano que, por medio de la Virgen inmaculada, has querido ser hombre entre los hombres,
-concédenos participar, por intercesión de María, en las riquezas de tu divinidad.
Redentor nuestro, que viniste al mundo como llovizna que empapa la tierra,
-fecundiza nuestras almas con el agua viva que brota para comunicar vida eterna.
A quienes en estos días celebramos los inicios de tu vida humana,
-concédenos llegar a la madurez del varón perfecto, según aquella plenitud que resplandece en tu persona.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Alegres porque Jesucristo nos ha hecho hijos de Dios, digamos: Padre nuestro...
Oración: Dios todopoderoso, tú que has anunciado al mundo por medio de la estrella, el nacimiento del Salvador, manifiéstanos siempre este misterio y haz que cada día avancemos en su contemplación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Vísperas:
Lectura breve Rm 8, 3b-4: Dios envió a su propio Hijo, sometido a una existencia semejante a la de la carne de pecado. Así dictó sentencia de condenación contra el pecado, que ejercía su poder en la vida según la carne. De este modo la exigencia y el fin de la ley tuvieron cumplimiento en nosotros, que no vivimos la vida puramente natural según la carne, sino la vida sobrenatural según el Espíritu.
Responsorio breve:
V. Será la bendición de todos los pueblos.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
V. Lo proclamarán dichoso todas las razas de la tierra.
R. Todos los pueblos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
Cántico evangélico (Magnificat) 
Antífona: Los magos, advertidos en sueños por el ángel, regresaron a su tierra por otro camino.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria...
Antífona: Los magos, advertidos en sueños por el ángel, regresaron a su tierra por otro camino.
Preces:
Oremos al Padre, que ha querido que Cristo fuera luz de las naciones, y digámosle:
Escúchanos, Padre nuestro.
Haz, Señor, que tu Iglesia se extienda por todo el mundo,
-para que todos los hombres lleguen a conocer la gloria de Jesucristo.
Padre eterno, tú que encaminaste a los sabios de oriente hacia la cuna de Jesucristo,
-manifiesta también a tu Hijo a cuantos buscan la verdad.
Haz que todos los pueblos lleguen a contemplar tu admirable luz,
-para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble.
Envía trabajadores a tu mies,
-para que los pobres sean evangelizados y sea predicado a todo el mundo el tiempo de la salvación.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Concede a los difuntos la plena redención de sus cuerpos,
-para que puedan alegrarse de la victoria de Cristo sobre la muerte.
A pesar de que en el mundo existe el odio y la división, oremos a aquel que nos ha hermanado en Jesucristo, diciendo: Padre nuestro...
Oración: Dios todopoderoso, tú que has anunciado al mundo por medio de la estrella, el nacimiento del Salvador, manifiéstanos siempre este misterio y haz que cada día avancemos en su contemplación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
 12 de enero  (o sábado después del Domingo de Epifanía, cuando ésta se celebra en domingo):
Laudes:
Lectura breve - Sb 7, 26-27: La Sabiduría es un reflejo de la luz eterna, un espejo, sin mancha de la actividad de Dios, una imagen de su bondad. Aun siendo sola, lo puede todo; sin salir de sí misma, todo lo renueva; en todas las edades entra en las almas santas y forma en ellas amigos de Dios y profetas.
Responsorio breve:
V. Se postrarán ante él todos los reyes.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
V. Todos los pueblos le servirán.
R. Y todos los reyes.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
Cántico Evangélico (Benedictus)
Antífona: En Caná de Galilea dio Jesús la primera señal por la que reveló su gloria.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria...
Antífona: En Caná de Galilea dio Jesús la primera señal por la que reveló su gloria.
Preces:
Glorifiquemos a Cristo, imagen del Dios verdadero, y digámosle con fe:
Cristo, Hijo de Dios, escúchanos.
Hijo de Dios, que nos has manifestado el amor del Padre,
-haz que los hombres puedan descubrir en nuestro amor fraterno el amor con que Dios nos ama.
Tú que te has revelado como Señor de la vida,
-danos parte en la plenitud de tu vida divina.
Haz que reproduzcamos siempre tu muerte en nuestros cuerpos,
-para que en nuestro vivir se manifieste también tu vida.
Ilumina nuestros corazones con tu luz,
-para que, a través de nosotros, resplandezca la gloria de Dios.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Como Jesucristo, también nosotros somos hijos de Dios; por eso con él nos atrevemos a decir: Padre nuestro...
Oración: Dios todopoderoso y eterno, tú que nos has hecho renacer a una vida nueva por medio de tu Hijo, concédenos que la gracia nos modele a imagen de Cristo, en quien nuestra naturaleza mortal se une a tu naturaleza divina. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.