Sean bienvenidos a nuestra página que contiene mensajes con doctrina y espiritualidad cristiana provenientes de los documentos de la Iglesia, de los escritos de santos, y de autores tanto clásicos como contemporáneos, donde también aparece algo de nuestra humilde autoría. Vengan regularmente; aquí siempre encontrarán palabras de vida eterna

Lectura orante del Evangelio del Viernes de la Semana 2 de Pascua: Juan 6,1-15


Al orar los Santos Libros

Espíritu Divino,
Paráclito Señor,
al orar los Santos Libros
quiero pedirte un don:
tu luz, ahora yo pido,
me ilumine el corazón
para poder ver el camino
que hoy me señala Dios;
disponerme a seguirlo
con confianza y sin temor,
y con tu ánimo vivirlo
para siempre con ardor.

Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Juan 6,1-15: En aquel tiempo, se fue Jesús a la otra ribera del mar de Galilea, el de Tiberíades, y mucha gente le seguía porque veían las señales que realizaba en los enfermos. Subió Jesús al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos. Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia Él mucha gente, dice a Felipe: «¿Dónde vamos a comprar panes para que coman éstos?». Se lo decía para probarle, porque Él sabía lo que iba a hacer. Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco». Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?».

Dijo Jesús: «Haced que se recueste la gente». Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos cinco mil. Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda». Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. Al ver la gente la señal que había realizado, decía: «Éste es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo». Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte Él solo.

b) Contexto histórico y cultural

Jesús ha retornado a su región, donde ya es bastante conocido y seguido; y realiza algo que sería usual en él: utiliza el transporte marítimo para desplazarse entre ciudades costeras del lago, o mar de Galilea, para proseguir con el anuncio de su mensaje evangélico.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Cinco panes y dos peces

Cinco panes y dos peces,
el aporte de un muchacho;
no alcanzaba para tantos
pero dio y sobró con creces;
no fue magia, no fue suerte,
ni tampoco fue un acaso;
fue tan sólo el primer plato
de un delicioso banquete
el cual tiene un plato fuerte
que es la carne del Cordero.
Ya está puesto el caldero
y también ya tiene aceite,
pero aun no esta caliente
porque no ha llegado el tiempo.
No le cuezan a destiempo
porque ya su hora viene.

3. Oración

De tu festín quiero comer

De tu festín quiero comer;
no sólo pan y algo de pez,
Pan de vida, quiero esta vez;
ese que sana el padecer
cambiando, a un hoy, mi raro ayer.
Con ese medicamento
se elimina mi lamento,
es íntima aproximación
a lo divino en comunión.
¡Sacrosanto Sacramento!

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A saciarme de Jesús,
Pan de vida eterna y verdadera
estoy invitado en este día;
también a no ignorar el hambre material y espiritual de los demás;
pido tu ayuda, Señor,
para cumplir este compromiso que asumo.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Jueves de la Semana 2 de Pascua: Juan 3,31-36


La acción de tu Espíritu Santo en nosotros, Señor, te pedimos en este momento de oración con tu Palabra, para que podamos discernir lo que Tú nos quieres comunicar en el día de hoy, y acogerla de tal modo que animosamente nos dispongamos a convertir en obra la enseñanza recibida. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Juan 3,31-36: El que viene de arriba está por encima de todos: el que es de la tierra, es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo, da testimonio de lo que ha visto y oído, y su testimonio nadie lo acepta. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. Porque aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, porque da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en su mano. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; el que rehúsa creer en el Hijo, no verá la vida, sino que la cólera de Dios permanece sobre él.

b) Contexto histórico y cultural

Aunque el fragmento que constituye el pasaje de hoy no lo expresa, quien habla es Juan el Bautista en ocasión de cierto celo de sus discípulos respecto al ministerio de Jesús. Después de explicar la necesidad de disminuir para que Jesús crezca, el Bautista plantea la necesidad de creer en el Señor, a partir de la relación Padre - Hijo entre Dios Padre y Jesús.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Al oírte a ti

Al oírte a ti, escuchamos tu Padre,
Señor, porque suya es tu Palabra;
del Absoluto, la divina habla,
Verbo de Dios, que del cielo bajaste.

Lejos de nosotros sea el desastre
al que conducen ciertas voces malas,
porque para abrir, del cielo, la entrada,
sólo en tus sentencias está la llave.

3. Oración

Tú vienes de arriba

Señor, Tú vienes de arriba
como la Palabra de Dios;
al hablar, me hablan los dos,
y no es para que la escriba,
es más bien que la suscriba
para convertirla en acción;
del Espíritu, dame unción,
que de la fe es el abono,
para, en tu voz, el abandono,
me conduzca a la salvación.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Creer en Jesús,
en su Palabra,
es mi acción de hoy...
y siempre.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Miércoles de la Semana 2 de Pascua: Juan 3,16-21


Padre Santo, en el nombre de tu Hijo Jesús, te pedimos que nos des la abundancia del Espíritu Santo en este momento de oración con tu Palabra de este día, para que podamos entender y acoger el mensaje que nos envías, y disponernos a convertirlo en acción en nuestra vida cotidiana. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Juan 3,16-21: En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: «Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él. El que cree en Él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios».

b) Contexto histórico y cultural

Con el pasaje del día de hoy, concluye el interesante diálogo entre Jesús y Nicodemo; procurado en secreto por este último, un fariseo de Jerusalén que se ha interesado por conocer con más detalle las enseñanzas del Señor, quien se encuentra de visita en la capital judía en ocasión de una fiesta de Pascua.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

¡Cuánto nos ama Dios!

¡Cuánto nos ama Dios! ¡Darnos su Hijo!
Que no vino a juzgar ni a condenar,
enviado a nosotros para salvar;
con tan alta gracia, Dios nos bendijo.

Ahora me toca a mi, yo elijo:
la mentira, o la absoluta verdad;
la obscuridad, o la luz del luminar;
no es acertijo, yo elijo ese Hijo.

3. Oración

Amadísimo Señor Jesús

Amadísimo Señor Jesús,
te quiero expresar mi gratitud
por haberme salvado en la cruz;
te pido que me des la virtud
de poder ver por siempre tu luz,
siendo parte de tu multitud.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Sentirme intensamente amado por Dios,
amor expresado en la pasión de su Hijo Jesús;
y responder a ese amor con la conversión real,
es mi compromiso a partir de hoy.
Amén.

Lectura orante del Evangelio de la Fiesta de San Marcos, Evangelista: Marcos 16,15-20


Orar con el Evangelio de Cristo

Ven Espíritu Santo en mi auxilio,
pues voy a orar con el Evangelio de Cristo;
con aquellas Palabras que Él nos dijo
en un tiempo, para todos los siglos;
para yo acogerlo cuento contigo,
no sólo entender, también vivirlo,
siendo transformado para ser testigo
sin temor, y capaz de difundirlo.

Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 16,15-20: En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien».

Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.

b) Contexto histórico y cultural

El pasaje del día de hoy es la conclusión del Evangelio según San Marcos; en él, Jesús asciende al Cielo, asumiendo la gloria que siempre tuvo al lado de Dios Padre, delegando en sus discípulos su misión evangelizadora.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Anuncia como puedas

Anuncia como puedas
de Dios, la Buena Nueva,
pues cuando a Cristo eleva
su Espíritu se queda.

Ve sal y vete fuera,
de voz o con las letras,
que mucha gente espera
salir de las tinieblas.

Jesús será tu fuerza,
su Espíritu en las venas,
comienza ya y enseña
que el Evangelio llega.

3. Oración

Buscas obreros de Dios

Buscas obreros de Dios
para auxiliar a la gente;
que tu mensaje les llegue,
y compartan la misión.

Y ahora me envías, Señor,
al pueblo a anunciarte,
sus dolencias aliviarles,
y a alegrar su corazón.

"Llega el Reino de Dios"
será el divino mensaje
que, a la mies, mi boca pase.
¡Gracias por elegirme, Señor!

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Envíame a mí

Hoy envíame a mí a esa labor;
si nadie va, que vaya yo;
si sólo hay dos, uno sea yo;
si hay pocos, aquí estoy, Señor;
y si muchos van, también yo.

Amén.