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Prisa

(Proverbios 21,5: Los proyectos del hombre laborioso son pura ganancia, mas el que se precipita acaba en la indigencia)
Hoy no ha sido un día bueno;
es tanto el ajetreo
que ya casi me mareo
y ya copio el ajeno
caminar en desenfreno.
¡Prisas; todo anda de prisa
y la gente hasta se pisa!
Muy cargada está la agenda
y no venden tiempo en tienda,
¡cuánta falta hace una Misa!

¡Nada ni nadie me aparte de ti!

(Romanos 8,39: ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor)
No me aparte yo de tu amor, Señor;
no, no y no, por nadie ni por nada;
inmensa gracia ya me ha sido dada
por Dios Padre: Amor dándome amor.

Por eso, Señor, te pido el favor:
mantén mi alma, de ti, enamorada,
en tu camino siempre orientada,
lejos del error que trae el horror.

Señor, tu gran amor tan compasivo,
capaz, incluso, de morir por mí,
lo transmita yo a todo ser vivo;

y ya que he conocido amor así,
que retenerlo sea mi objetivo:
¡nada ni nadie me aparte de ti!

Amén.

Tono amable

(Colosenses 3,12: Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia)
Que no sea siempre una queja,
tan cortante como coz,
el sonido de mi voz;
pues a un reparón refleja
y a veces, arreglo, aleja.
Procurar un tono amable
que hasta en queja suene afable
no es ser masoquista;
es tratar que, paz, exista,
pues Cristo no blandió un sable.

Amén.

Divina atadura

(Juan 15,5b: sin mí no pueden hacer nada)
Molino sin viento
no mueve las aspas,
un canal sin agua
no ayuda en el riego,
y en un débil fuego
se apaga la llama;
igual, si me faltas,
Señor, nada puedo.

Divina atadura;
de Ti, dependencia:
mis baches rellenas,
rebozas mi alcuza,
sentidos que aguzas
y en Ti se completan,
y tengo gran fuerza,
Señor, cuando actúas.

Amén.

Mirada del niño

(Lucas 17,1-2: Después dijo a sus discípulos: «Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños)
Mirada del niño
de ojos inocentes,
de Dios son las lentes
que observan sin guiño;
del mal es lampiño:
sin rasgos hirientes
ni en boca ni en dientes;
¡de Dios, es cariño!

Es un querubín,
un alma bendita;
De Dios, la visita,
siempre con buen fin.
En vez de actuar ruin
con esa perlita,
tú, el bien facilita
a ese chiquitín.

Amén.

Domingo

(Mateo 28,1: Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro)
Recuerda victoria,
triunfo celestial
del bien sobre el mal;
¡día es de gloria!;

del Espíritu es
rebosante el día,
igual que se haría
en Pentecostés;

y se aparecía
una y otra vez,
Jesús, cada vez
siempre el mismo día;

en él doy honor,
celebro y distingo;
hablo del Domingo,
el día del Señor;

como no hay amnesia,
especial reunión
de su institución,
su querida Iglesia:

fiesta y memorial,
Santa Eucaristía
que bendice el día,
la dominical.

Sábado ha pasado,
Domingo es relevo,
ahora el tiempo es nuevo:
¡día santificado!

Amén.

A ese hijo mío que en tierra aún está

(Mateo 6,9: Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre)
Jesús, en la oración, también Maestro,
nos enseñó como orar a su Padre;
pienso en los términos con que Dios Padre
respondería a nuestro Padrenuestro:

"A ese hijo mío que en tierra aún está,
santifica allí tu nombre y tu vida;
sólo así, al Reino, tendrás la subida
a la que aspiras tener desde allá.

Haces bien en pedir mi voluntad;
cúmplela en la tierra, tú, desde ahora,
beneficioso será en tu hora
que reconozcas ya mi potestad.

En cuanto al pan, siempre doy abundante
para el corazón y para la panza;
cuestiónate por qué es que no alcanza;
y, si en ti no hay respuesta, es inquietante.

Sobre ofensas, veré lo que dispones;
si, afligido, perdón pides, perdono;
siempre que en ti no haya ningún encono,
porque se condiciona a que perdones.

De tentaciones, las de Beelzebú,
protegerte yo trato y trataré;
con mis ángeles te protegeré;
pero haz tu parte: ¡no las busques tú!

Y, por último, acerca de ese mal;
no es invencible; mi Hijo lo venció
y con su triunfo la vía te dio;
hoy, hijo, cumple el pacto bautismal."

Amén.

La vida del Cielo

(Lucas 20,37: Que los muertos van resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza)
Quiero comenzar desde ahora
a vivir la vida del Cielo,
que sea más que un anhelo
porque Espíritu en mí mora;

así cuando llegue esa hora
en que deje este suelo,
completo será el consuelo
viviendo lo que ya aflora.

Amén.

Alcancía

(Lucas 16,13: Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No puede servir a Dios y al Dinero)
Señor, ayúdame con mi alcancía
porque, aunque ya hay en ella algún dinero,
de buenas obras ella está vacía;
y, como llegar a ti es lo que quiero,
deseo tener lo que te agradaría.

Amén.

Cálculo

(Lucas 14,33b: cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo)
Cálculo hecho:
eterna estancia
con tu substancia
allá en el Cielo;
jamás ya muero;
con tu fragancia
sólo ganancia.
¡Qué más yo quiero!

Amén.

De barro, vasija

(2 Corintios 4,7a: Sin embargo, se trata de un tesoro que guardamos en vasijas de barro)
De barro, vasija,
de pobre apariencia;
por sí, sin valencia,
Dios de ella se fija.

A Dios, pide encuentro,
más que una visita
pues su alma le grita:
"te quiero aquí dentro;

de Ti, ser Sagrario,
en todo momento;
más que un juramento,
sea mi vivir diario".

¿Y puede lo Santo
estar entre el lodo?
¿El Creador de todo
en un sucio canto?

De barro, vasija,
de pobre apariencia;
por sí, sin valencia,
Dios de ella se fija.

Amén.

Cascada

(Juan 7,38: el que cree en mí, como dice la Escritura, de su seno brotarán manantiales de agua viva)
Si mi agua se estanca
ponla en movimiento;
si es agotamiento,
que brote tu azanca;

que surja y que moje,
reviva limpiando;
y así renovando,
lo seco deshoje

y aridez despoje;
pues tu agua inundando,
la vida estás dando;
que vuelva y remoje

el agua estancada
repetidas veces
y no habrá arideces,
sino una cascada.

Amén.

Odre nuevo para el vino nuevo

(Mateo 9,17a: Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos)
Odre nuevo para el vino nuevo;
ya no puedo seguir siendo el mismo,
Señor, después que te he conocido;
pues ha pasado aquel yo, el viejo.

Ahora dentro de mi te llevo;
esa santa presencia es el vino
que me rebosa con tu bautismo
con el que haces santo mi cuerpo.

Amén.

Ver

(Lucas 7,24b-25a: ¿Qué salieron a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿Qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido con refinamiento?)
Señor, no se si es miopía
no verte a Ti en el que dista,
pero bien no está mi vista;
parece dolencia impía.

En el que parece inerte
por el humilde vestido,
y en cada desposeído,
Señor, yo pueda a Ti verte.

En ese que es bien sencillo,
en el que no tiene brillo,
y en todo aquel que no es fuerte,
pueda yo a Ti, Señor, verte.

En quien con todo su ser
asume, Señor, tu causa
y la proclama sin pausa,
Señor, yo te pueda a Ti ver.

Veinte por veinte, visión,
cuando en ellos te haya visto,
también podré verte, Cristo;
¡veré con el corazón!

Amén.

Innecesario juramento

Mateo 5,34: Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios)
Mi palabra yo debo hacerla un templo:
vivir lo dicho, cumplir las promesas,
vocabulario carente de ofensas,
y que haga innecesario el juramento.

Aunque un sonido nunca es eterno,
reclamo habrá si no cumplo mis letras;
ser siempre veraz, dar respuestas ciertas
y me respetarán en todo tiempo.

Ese comportamiento tan correcto,
en que expresiones vanas queden fuera
y sólo dar adecuadas respuestas,
me llevará a cumplir un mandamiento.

Amén.

Reinado de Cristo

(Lucas 1,33: reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin)
Reinado de Cristo
no sólo es futuro;
es luz a lo obscuro
del tiempo en que existo;

aquí donde estoy,
en mis relaciones
y en mis actuaciones
siempre, desde hoy;

es hoy entronar
su regia realeza,
hacerlo mi alteza,
mi vida reinar.

Amén.

Si sólo amara al que es mi amigo

(Mateo 5,44: Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores)
Si sólo amara al que es mi amigo,
muy sucinta sería una lista
de amados, y hasta exclusivista;
truncado amor, sólo postigo.

Porque sería comercialismo,
expresión de esencia egoísta,
que el buen afecto sólo exista
con quienes me quieren lo mismo.

Si fuese alguien que me maldijo,
cuya compañía no resista,
sanemos el odio que dista,
pues, de Dios, él es también hijo.

A todos ha pedido Cristo:
comportamientos altruistas,
ser perfectos, limar aristas;
si lo hago, el Reino conquisto.

Amén.

Decidió seguir a Cristo

(Hebreos 12,14: Busquen la paz con todos y la santificación, porque sin ella nadie verá al Señor)
Decidió seguir a Cristo
sin demorar ni un tris,
y al principio no entendió,
actuando como albañil;
convirtió al cristianismo,
de su vida, en el quid;
para él, la naturaleza,
era un florido jardín;
fue humilde y sin orgullo
hasta doblar la cerviz
que hasta en su propia hermandad
llamábase un aprendiz;
de paz, fue tal instrumento,
que no era parte de lid;
en época de tinieblas,
de Dios, él fue un candil,
y, en el trabajo, incansable,
de Cristo, fue un alfil;
aceta, como muy pocos,
de ayuno como un faquir,
reservado tenía el plato,
del cielo, en el festín.
Eso fue, y mucho más,
Francisco, santo de Asís;
que su vida sea el modelo
que hoy Dios infunda en mí.

Amén.

¿Para qué responder a un terco?

(Marcos 11,27-28: los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos se acercaron a él y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas?)
¿Para qué responder a un terco
si no va a aceptar la respuesta
por tener obcecada la testa
y el objetivo es sólo un cerco?

Si yo le hago caso me empuerco;
mejor es no darle contesta
pues molesta tanto que apesta,
ya que su hablar es estierco.

Ser tu hermano

(Mateo 12,50: Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre)
Ser tu hermano, Cristo,
María mi modelo,
más que un anhelo
ahora, es mi objetivo;
para conseguirlo
requiero de esfuerzo,
yo solo no puedo,
Señor, dame auxilio.

Amén.