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Seguirte a ti

(Lucas 21,8: Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: "Soy yo", y también: "El tiempo está cerca". No los sigan)
Seguirte a ti, y sólo a ti;
oír tu voz y nada más;
sé que al final me llamarás,
y esperarás, Señor, por mí.

Amén.

Ese hombre de Arimatea

(Juan 19,38: Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús –pero secretamente, por temor a los judíos– pidió autorización a Pilato para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se la concedió, y él fue a retirarlo)
Ese hombre de Arimatea,
el que fariseo fue
y nombre tenía José,
ilustra al que algo posea
y a la salvación desea.
Su influencia ante Pilato,
del poder, uso sensato:
pide el cuerpo de Jesús
para que no sea rehús
y se le dé un alto trato.

Sobre el ahorro en el cielo
pudo aprender del Maestro,
haciéndose alumno diestro,
y a María que llora en duelo
le dona su propio anhelo:
una tumba horadada sin uso
donde el santo cuerpo puso.
¡Esplendido a Dios!, acciones
que, al Reino, son empujones
que, nos llevan a él, incluso.

Amén.

Señor Jesús, buen Pastor

(Juan 10,27: Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen)
Señor Jesús, buen Pastor,
la escuché ayer, también hoy;
siempre la oiré, ¡tuya soy!;
tu dulce voz mana amor,
muy distinto al predador
que su llamada es un ruido.
Tu voz no es sólo sonido
desde las cuerdas vocales,
incluye, al ser especiales,
del corazón, el latido.

Aunque cueste

(Juan 15, 18: Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí)
Aunque cueste, por ti, pago el precio;
porque aunque doloroso, no es alto;
si por tu causa es el sobresalto,
no importa, Señor, que éste sea recio.

Y aunque del mundo reciba desprecio,
Señor, no importa, siempre a ti te exalto;
y oro por que cada quien dé el salto
a tu lado, dejando de ser necio.

Amén.

Tus palabras

(Juan 6,67 Jesús preguntó entonces a los Doce: «¿También ustedes quieren irse?»)
Señor, no; yo no me iré de tu lado,
pues nutritiva es tu enseñanza;
soy como un niño que está en la crianza
y con tu instrucción es alimentado.

Pobres de aquellos en que hay desencanto
de tus palabras, que ahora rechazan,
perdiéndose hoy cuanto ellas avanzan
a quien te cree, de Dios, el Hijo santo.
Espíritu y vida, ¡vitales tanto!,
son dones que tus palabras alcanzan.

Llenaste esas redes

(Lucas 5,6: Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse)
Llenaste esas redes para que crea
en Ti y el poder de tu santo nombre
e indicarme qué quieres que yo sea:
pescador, sí, pero ahora de hombres;
ayúdame a hacer lo que Tú deseas.

Amén.

Vino

(Juan 2,3: Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino»)
Maestresala mande vino,
pero diga al camarero
que yo lo quiero del bueno,
de aquel último servido.

Me dijeron que fue un hijo,
un rabino nazareno
que ante, de su madre, el ruego,
del agua lo ha convertido;
todo el que no está bebido
prefiere de ese que es nuevo.

Iré tras este maestro,
desde ahora mismo lo sigo
y ya veré qué consigo;
seguro en algún tiempo
convertirá con un gesto
el vino en algo divino.

Hora de la decisión

(Juan 7,40-41: Algunos de la multitud que lo habían oído, opinaban: «Este es verdaderamente el Profeta». Otros decían: «Este es el Mesías». Pero otros preguntaban: «¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea?)
Hora de la decisión:
¿es él, Cristo o anticristo?
¿es profeta, o impostor?
¿proviniendo de ese sitio?
¿de David, es sucesor?
¿yo le sigo, o le hostigo?
Tome usted una posición;
para mí, Él es Jesucristo.

Ante ti, lo demás es poco

(Mateo 9,9: Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme». El se levantó y lo siguió)
¿Seguro, a mí?; ¿no será acaso a otro?;
al preguntarte: ¿cuándo?; dices: "¡ya!
¡sígueme ahora; de mi, ven detrás!".
Tengo, Señor, confundido el coco.

No hay frialdad, ni tibieza tampoco,
tan sólo puede haber felicidad:
de un solo salto llego a donde estás
decidido estoy a dejarlo todo.

Y aunque algunos me habrán de llamar loco,
que no te siga, nadie logrará;
¿volver a lo que fui antes?; ¡jamás!,
Señor, ¡ante ti, lo demás es poco!

Que te siga, dijiste

(Marcos 2,14: Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme». El se levantó y lo siguió)
Por muchos odiado,
mi vida es muy dura;
soy alguien rechazado,
visto como basura.

Continuar apartado,
¡qué desgracia la mía!
si cambiara de lado,
¡qué caricia sería!

Pero entonces viniste
y al verme a la mesa
de inmediato supiste:
de tristeza era presa.

De mí, pena tuviste,
y limpiar mi pecado
de inmediato quisiste;
y llegando a mi lado,
que te siga, dijiste;
hago un corte al pasado:
lo anterior ya no existe
y por ti soy amado.

De ese vino sabroso

(Juan 2,10b: Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento)
De ese vino sabroso
de simple preparación,
quiero decirte, Señor,
gracias por ese sorbo;
no es su alcohol que da gozo,
es tu gloria en esplendor;
de ella siento ya el ardor
y te sigo animoso.

Amén.

Ser tu hermano

(Mateo 12,50: Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre)
Ser tu hermano, Cristo,
María mi modelo,
más que un anhelo
ahora, es mi objetivo;
para conseguirlo
requiero de esfuerzo,
yo solo no puedo,
Señor, dame auxilio.

Amén.

Todo está cumplido

(Juan 19,30: Después de beber el vinagre, dijo Jesús: Todo se ha cumplido. E inclinando la cabeza, entregó su espíritu)
Sí, ya todo está cumplido;
aunque fuiste abandonado,
cobardemente negado
que te hubiesen conocido;
¡se salieron de tu nido!,
aunque se reivindicaron
pues tu ruta retomaron,
menos el de mal destino.
Que, el tuyo, sea mi camino,
con los que perseveraron.

Amén.

Aunque no había venido antes

(Mateo 13,54: y, al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados)
Aunque no había venido antes,
hoy vengo a decir presente
ya que Tú eres el docente
y oí que iniciaste las clases.

Inscríbeme en kindergarten,
si no hay cupo, como oyente,
pero no quiero perderme
de ser tu alumno y salvarme.

Amén.

Ven conmigo, me dijiste

(Marcos 1,17 Jesús les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres»)
Ven conmigo, me dijiste
cuando Tú en mi afán me viste;
¿por qué a mí?, Señor, me dije,
entre tantos hoy me elijes;
mis pobrezas preferiste
sólo porque Tú quisiste.

Cordero

(Juan 1,36: y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: «Este es el Cordero de Dios»)
Cordero, Cordero,
seguirte yo quiero;
y hacerme tu amigo
para ser tu testigo.

Amén.

Lo que me pidas eso haré

(Lucas 1,38: María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho».Y el Angel se alejó)
En tu emisario oír tu voz,
y dócilmente obedecer
dejando atrás mi parecer,
Señor, me estás pidiendo hoy;
¡háblame que oídos soy!
lo que me digas eso haré.

Amén.

Falsa oveja

(Mateo 7,15: Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces)
¿Qué oveja es esta que come carne,
con dientes largos como colmillos
y uñas filosas como cuchillos?
¡Mejor me alejo, por si tiene hambre!

Como David

(Marcos 12,36: El mismo David ha dicho, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies)
Era ascendiente en la carne,
mas descendiente en la fe,
pues ya te anunciaba él
como su Señor bien grande.

Hoy además de ensalzarte,
como David, yo también,
mi Señor, te llamaré
con gran gozo al salmodiarte.

Amén.

No hay mejor aspiración

(Mateo 21,43: Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos)
No hay mejor aspiración
que ayudarte en la viña
que quieres como una niña
y en que Tú eres el Patrón.

Hazme, pues, un labrador,
un cultivador de fruto
para el buen dueño absoluto
tu Padre, mi viñador.

Amén.