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Liras

(1 Tesalonicenses 5,18: Den gracias a Dios en toda ocasión: esto es lo que Dios quiere de todos ustedes, en Cristo Jesús)
Liras por los presentes
que, por su amor, desde la mañana,
en divino haz de efluentes,
Dios, hacía mi, emana
aún yo haber mordiscado esa manzana.

¡La vida! Vivo estoy;
respiro y capto cada sentido;
más que una idea, soy;
mi existencia ha sido
la obra de Dios; le estoy agradecido.

¡Cuán bella es la creación!
¡Cuántos detalles! Todo en armonía,
en sincronización
como una sinfonía;
¡Gracias a Dios por haberla hecho mía!

¡De Dios, ser yo criatura,
su hijo!; gracias a Dios por la importancia:
¡me hizo más que creatura!
Quiere acortar distancia
entre Él y yo y me ha dado su fragancia.

También son un regalo
aquellos de mi entorno; a Dios, gracias;
de Él, pueden ser halo,
aún prueba o suspicacias
que acarreen; por ellos, siempre gracias.

Son obsequios expresos
de enumeración interminable;
todos ellos son besos
del amor inefable
de Dios. Que cuanto exista, hoy, me hable.

Amén.

Salmo

(Salmo 47,7: Porque Dios es Rey de toda la tierra; canten alabanzas con armonioso canto)
Con un salmo, ¡gloria!,
que hasta el cielo alcanza;
canto de alabanza,
loa exclamatoria;
¡oh Dios de la gloria.
con música y danza
con esta alabanza
hoy te digo gloria!
¡Gloria, gloria, gloria!,
sube mi alabanza
lo hace sin tardanza
al Dios de victoria.
Vuelvo y digo ¡gloria!;
sigo la alabanza,
divina loanza:
¡gloria, gloria, gloria!

La creación es bella

(Salmo 19,2: El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos)
La creación es bella
alábenla todos;
de Dios es su modo
y Él habita en ella.

La luna y su brillo,
le alaba un aullido;
del aire, el soplido,
alábalo el grillo;

el agua que llueve,
el río la alaba;
antes se estancaba
y ahora se mueve;

al sol que ya sale,
alábale el ave
con canto tan suave
que elogio le vale;

al sol que calienta
lo alaba el lagarto;
aunque no esté harto,
ya empieza la cuenta;

del campo, la bestia,
alaba el ambiente;
en el Dios se siente
y calma molestia;

y aunque dé un mordisco,
alaben su encanto;
diría ese hombre santo
de Asís, san Francisco.

Amén.

Loores y agradecimientos

(Proverbios 3,4: y encontrarás favor y aprobación a los ojos de Dios y de los hombres)
Oídos atentos,
ojos avizores;
pródigo en favores
que los das por cientos;
ante tus portentos
ya no habrá temores,
se van los temblores,
idos los lamentos;
pues soplan tus vientos,
Señor de señores;
a ti mis loores
y agradecimientos.

Amén.

Mil veces Jesús

(Filipenses 2,10: para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos)

Jesús, mil veces Jesús
en el nombre de Jesús;
sólo Jesús y Jesús;
una oración a Jesús,
siempre Jesús y Jesús.

Jesús, Jesús y Jesús:
en mis labios es Jesús,
sentimiento en Jesús,
una y otra vez Jesús,
sólo el nombre de Jesús.

Jesús, mil veces Jesús;
eternamente Jesús,
seguidamente Jesús;
únicamente: Jesús;
sin parar: Jesús, Jesús...

Amén.

¡Ya vete, penumbra!

(Salmo 90,14: Sácianos de tu amor por la mañana, y gozaremos de por vida)
¡Ya vete, penumbra!,
terror en la noche;
del mal, el derroche,
que me apesadumbra;

se oculten las bestias
y las alimañas
con sus malas mañas;
nocturnas molestias;

pues llega la aurora;
el cielo ya aclara
y al mundo depara
belleza creadora.

Me dice en su canto
el ave del nido:
la noche ha huido,
con su obscuro manto;

se acabe el espanto,
resurja esperanza;
a Dios la alabanza
viviendo un día santo.

Amén.

Quiero agradecer

(Mateo 7,7-8: Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá)
Señor, quiero agradecer,
por lo tanto que me has dado;
son obsequios de mi agrado
que no alcanzo merecer.

La existencia como ser:
de la nada me has sacado;
incalculable regalo
que demuestra tu poder.

¡Qué decir de tu querer!
Tú siempre me has amado
no obstante del pecado,
el de hoy y los de ayer.

Gracias por mi acontecer,
todos los detalles diarios,
muchas veces ignorados,
en los que Tú estás también.

Gracias

(Salmo 107,1: ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!)
Dichoso es todo el agradecido
que ya agradece desde la promesa;
fruto lejano, pero fe confiesa
en que tendrá lo aún no recibido;
contrasta con aquél que ingrato ha sido
que le ha pedido a Dios en fase adversa
y, no acude a Él, cuando ya ésta es tersa.
A Dios le sea yo siempre agradecido:
por tanto con lo que Él me ha bendecido,
hoy le alaba, en gratitud, mi alma inmersa.

Amén.

Tres gracias

(Mateo 28,19: Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo)
Tres gracias le digo
a la Trinidad por amarme:
gracias al Padre
por regalarme a su Hijo;
gracias al Hijo
por su Espíritu darme;
y gracias doy por quedarse
al Espíritu divino.

Amadísimo Señor Jesús

(Juan 3,17: Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él)
Amadísimo Señor Jesús,
te quiero expresar mi gratitud
por haberme salvado en la cruz;
te pido que me des la virtud
de poder ver por siempre tu luz,
siendo parte de tu multitud.

Amén.

Jesús, el Cristo, Rey del universo

(Mateo 25,31: Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso)
Jesús, el Cristo, Rey del universo,
los tuyos hoy te aclamamos con gloria;
los ángeles proclaman tu victoria:
sométase a ti cuanto te es adverso.

Junto a cualquier cristiano hoy disperso
te alabemos hoy con la santa euforia
y que impulsemos tu acción remisoria
para que el mundo, a ti, se haga converso.

Amén.

Otro natalicio

(Salmo 90,10: Nuestra vida dura apenas setenta años, y ochenta, si tenemos más vigor: en su mayor parte son fatiga y miseria, porque pasan pronto, y nosotros nos vamos)
En natalicio una introspección;
el huracán interno en la cabeza
a filosofar un poco ahora empieza
produciendo un coctel de reflexión;
de espíritu, agridulce libación
escudriñadora de la conciencia.

¿Juventud? Vano es malgastar su fuerza;
la da Dios cuando se requiere acción
para poder disfrutar su creación
que siendo infinita es, por tanto, inmensa;
pero el tiempo agota cuando aún empieza,
y desearemos, del tiempo, extensión.

¿Vejez? darla es, de Dios, atribución;
privilegio de unos, quizás por ciencia;
de Dios, manifestación de paciencia:
chance para la rectificación,
que, de todos, es justa aspiración
para alcanzar, del Señor, indulgencia.

Hay quien en un día como este ni reza,
tal vez mucha o poca preocupación;
pero es tiempo para la evaluación:
reconocer del Señor su grandeza,
quizás tomar un vaso de cerveza
y agradecer la vida como un don.

Amén.

Gracias por la gracia

(Lucas 17,15: Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta)
Mil gracias por la gracia
que alivia la desgracia;
limpiando nuestras manchas,
la vida nos ensanchas.

Por lo que nos has dado,
glorias a ti sean dadas:
¡bendito y alabado!;

por quien gracias no ha dado:
¡bendito y alabado!,
a todos gracia has dado.

Amén.

Deo gratias

(De la  poeta y periodista colombiana Dora Castellanos)
Por todo esto, Señor, por todo aquello;
por lo que ya me diste o no me has dado:
el futuro, el presente y el pasado;
al igual por lo feo y por lo bello;

por el agua y la sed; por el destello
del sol y por el Génesis creado;
por la gracia que irradia tu costado
y los ríos que bajan de tu cuello;

por lo que me encamina o me desvía;
lo que he logrado ser, lo que no he sido;
por todo, por la noche y por el día,

por la luz que ilumina mis ideas,
por lo que falta aún y lo vivido,
¡Dios del eterno amor, bendito seas!

Gracias, Señor

(Del poeta y escritor español José García Nieto (1914-2001))
Gracias, Señor, porque estás
todavía en mi palabra;
porque debajo de todos
mis puentes pasan tus aguas.

Piedra te doy, labios duros,
pobre tierra acumulada,
que tus luminosas lenguas
incesantemente aclaran.

Te miro; me miro. Hablo;
te oigo. Busco; me aguardas.

Me vas gastando, gastando.
Con tanto amor me adelgazas
que no siento que a la muerte
me acercas...
Y sueño...
Y pasas...

Dios

(De la poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou (1892-1979))
El hombre tierno y cruel, el mirlo músico,
el agua abierta en sus magnolias frescas,
la tierra henchida de metales útiles,
el trompo zumbador de las abejas;
de aquí, a lo alto de la espesa esfera,
el gemido hacia Ti, rezo implorante;
en las celestes horas, risas jóvenes;
en selva y mar los peces y elefantes
que hace tu voluntad de obrero insigne;
el musgo, fiel gamuza de los ángeles;
la rosa elemental que se persigue
para el amor y el verso alucinante;
la belleza y el bien que no se miden,
el carbón superado en los diamantes,
el fuego alado y el alado aire,
todo está en Ti, todo eres Tú, Tú eres,
¡oh Padre universal, extenso Padre!

Por mi perfecta célula y el alma
que a Ti elevo en jornadas de alabanza
por la piedra que calla,
por el río que canta,
gracias, Señor, mi Dios, tan necesario
que hasta el monstruo te ama.

Invocación

(Del mexicano Félix Martínez Aristegui (1863-?))
Abre mi labio tú, dulce amor mío,
y el cántico sonoro
salga del corazón y humilde llegue
a tu encumbrado solio:
Que se escuche ¡oh Jesús! cual débil nota
del himno majestuoso
que a tu inefable gloria se levanta
del universo todo;
que sus acentos oigan los mortales
ante tu amor absortos,
y resuene su flébil melodía
en el celeste coro.
Aunque en esta morada de tristeza
no te miren mis ojos,
en cuanto existe tu hermosura veo
y tus bondades toco;
en lo adverso y lo próspero te alabo,
y tu piedad imploro
cuando el primer fulgor tímido surge
en la región del orto;
cuando la luz, en el mediar del día,
derrama sus tesoros;
cuando la noche constelada vierte
refrigerante soplo.
Tuyo soy; a la luz de tu mirada,
me siento venturoso,
y del mundo insensato sólo quiero
olvido y abandono...
Mientras unos te niegan o maldicen,
y te desprecian otros,
rendida el alma, el corazón rendido,
y la frente en el polvo,
Te doy gracias, Señor, y te confieso,
te bendigo y te adoro!

¡Yo también en Él confío!

(Salmo 56,4: Cuando me asalta el temor, yo pongo mi confianza en ti, Dios Altísimo)
Dime, mente, ¿qué te agita?
¿qué te angustia y mortifica?
Si algo simple se complica,
sea minucia, paz te quita.

La asistencia a una cita
hoy mucho que consternaba
en un bus que no avanzaba;
si hay tardanza, finiquita
un proyecto que palpita.
Con el ánimo bien frío,
noto que al lado mío
un carro destartalado
escrito lleva en un lado:
es en Dios en quien confío;

rápidamente sonrío
y a Dios hago una alabanza;
cesa la desesperanza.
¡Yo también en Él confío!

Amén.

Señor, tú eres santo

Himno de la Liturgia de las Horas
Señor, tú eres santo: yo adoro, yo creo;
tu cielo es un libro de páginas bellas,
do en noches tranquilas mi símbolo leo,
que escribe tu mano con signos de estrellas.

En vano con sombras en caos se cierra:
tú miras al caos, la luz nace entonces;
tú mides las aguas que ciñen la tierra,
tú mides los siglos que muerden los bronces.

El mar a la tierra pregunta tu nombre;
la tierra a las aves que tienden su vuelo;
las aves lo ignoran, preguntan al hombre,
y el hombre lo ignora; pregúntalo al cielo.

El mar con sus ecos ha siglos ensaya
formar ese nombre, y el mar no penetra
misterios tan hondos, muriendo en la playa,
sin que oigan los siglos o sílabas o letra.

Señor, tú eres santo: yo te amo, yo te espero;
tus dulces bondades cautivan al alma;
mi pecho gastaron con diente de acero
los gustos del mundo vacíos de calma.

Concede a mis penas la luz de bonanza,
la paz a mis noches, la paz a mis días;
tu amor a mi pecho, tu fe y tu esperanza,
que es bálsamo puro que al ánima envías.
Amén.

El Cántico de las Criaturas

(El famoso cántico franciscano, en versión del poeta español León Felipe (1884-1968))
Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor, 
tuyas son la alabanza, la gloria y el honor; 
tan sólo tú eres digno de toda bendición, 
y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.

Loado seas por toda criatura, mi Señor, 
y en especial loado por el hermano sol, 
que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor, 
y lleva por los cielos noticia de su autor.

Y por la hermana luna, de blanca luz menor, 
y las estrellas claras, que tu poder creó, 
tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son, 
y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana agua, preciosa en su candor, 
que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor! 
Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol, 
y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor!

Y por la hermana tierra, que es toda bendición, 
la hermana madre tierra, que da en toda ocasión 
las hierbas y los frutos y flores de color, 
y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!

Y por los que perdonan y aguantan por tu amor 
los males corporales y la tribulación:
¡felices los que sufren en paz con el dolor, 
porque les llega el tiempo de la consolación!

Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor! 
Ningún viviente escapa de su persecución;
¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!
¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!

¡No probarán la muerte de la condenación! 
Servidle con ternura y humilde corazón. 
Agradeced sus dones, cantad su creación. 
Las criaturas todas, load a mi Señor.