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¡No haya quejumbre!

(Salmo 71,9: No me rechaces en el tiempo de mi vejez, no me abandones, porque se agotan mis fuerzas)
Es pesadumbre
por la frecuencia
de la dolencia,
del cuerpo, herrumbre.

¿Qué me acostumbre?
En gran fluencia
hay decadencia:
¡Cayó la cumbre!

Pero es columbre;
pues tuve ciencia,
mucha experiencia.
¡No haya quejumbre!

Dios nos dé lumbre,
mucha paciencia,
también conciencia.

¡Qué Dios encumbre
a la dulcedumbre
que da asistencia!

Amén.

Samaritano

(Lucas 10,36: ¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?)
Del samaritano
se esperaba poco;
sin hacerse el loco,
mucho hizo su mano;

mas de ti y de mí
¡se esperaba tanto...!
Fuimos desencanto
siempre en ralentí:

dos indiferentes.
¡Seamos ya conscientes!

Amén.

Buen samaritano

(Lucas 10,33: Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió)
Como ese viajante extraño
con su voluntad de ayuda,
así se espera se acuda
a todo necesitado.

Pues si pasas por su lado
e ignoras las penas suyas,
si Dios no atiende las tuyas
tú mismo te lo has buscado.

Échale pues una mano,
y aunque él sea tu adversario
conviértete en solidario
como el buen samaritano.

Amén.

Padre misericordioso

(Lucas 15,20: Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente, corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó)
Tú y yo somos ese hijo penoso
que ha intercambiado a Dios por un acaso
al no valorar cuánto Él le ha dado
y ha preferido una vida de locos.

El Padre preocupado, no furioso,
a pesar del color de los pecados;
si arrepentidos, a Él le buscamos,
besos de recepción, dará de gozo.

¡Qué misericordioso es nuestro Padre
con nosotros, el hijo botarate!

Si no hubieses venido a nosotros

(Lucas 5,32: Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan)
Si no hubieses venido a nosotros
y hubiesen sido otros los llamados,
tan sólo sería yo un desgraciado,
algo así como un perro sarnoso,

por el pecado, que es una sarna
putrefacta que todo roe e infecta 
y además que molesta e inquieta
todo en el interior, dentro del alma;

pero, por gracia, viniste a los sucios
como yo para hacer que seamos limpios,
como límpida agua de un arroyito
que convierte en lozano lo que es mustio.

La misericordia no tiene horario

(Mateo 12,12b: Por lo tanto, está permitido hacer una buena acción en sábado)
Misericordia carece de horario;
no hay, para el bien, límite de día;
así era que el Señor nuestro lo hacía
y ahora quiere que también lo hagamos:
compadecer el dolor del hermano
sin que haya indolencia muerta y fría,
y asumir sus dolencia como mías
sin importarme sea un extraño.
Todo dolor ajeno sea mi caso
las veinticuatro horas cada día.

Amén.

Ayúdame a ayudar

(Lucas 10,36b: Y Jesús le dijo: «Ve, y procede tú de la misma manera»)
Lecciones nos diste sobre amar;
verbo cuya acción es caridad
que supera religiosidad,
capaz de, cuanto se tiene, dar.

Señor, hoy ayúdame a ayudar,
porque tú nos has dicho "amad",
y donde hay tanta necesidad,
no hacerlo, equivale a odiar.

Amén.

La misericordia no puede parar

(Lucas 14,3: Jesús preguntó a los doctores de la Ley y a los fariseos: «¿Está permitido curar en sábado o no?»)
No sabría decir qué me duele más,
indiferencia o la enfermedad;
ignorar sufrimiento es crueldad;
por eso, Señor, sé que algo Tú harás.
Me miras, sufres, esto va a acabar;
aunque a otros les falte la bondad.

¡Es sábado! ¿harás la caridad?
¡Misericordia no puede parar!

Amén.

Te fuiste y volviste

(Juan 14,28a: Me han oído decir: «Me voy y volveré a ustedes»)
Fuiste y volviste, Señor;
presente estás cada día
en los sencillos y humildes
de quienes eres la vía;
también en los sacramentos,
y siempre en la Eucaristía.
Hazme verte hoy, Jesús,
que siempre ame, sin falsía,
y, en los otros vea tu rostro,
al servir con alegría.
De una manera directa,
cuando a mi me llegue el día,
contemplarte cara a cara
ahora es la esperanza mía;
dame espera con sosiego,
mucha paz, y vida pía.

Amén.

Toda tu obra es buena

(Juan 10,38b: crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre)
Toda tu obra es buena;
de Dios, hermosa faena,
con que la tierra se llena
de misericordia plena;

Señor, que, por tu tarea,
el mundo en Ti siempre crea.

Amén

¿Por qué no soy siempre así?

(Mateo 5,20: Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos)
Hoy pude reconocerte,
después de haberte ignorado,
Señor, te vi a mi lado
en ese pobre yacente.
No contesté de repente,
ni airado yo actué tampoco
como a veces me desboco;
¿por qué no soy siempre así?
Aunque hubo un desliz en mí,
de ti, estoy más cerca, un poco.

Astucia

(Lucas 16,9: Pero yo les digo: Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas eternas)
De ese administrador infiel
hay que observar esa astucia,
no obstante las artes sucias,
para conservar su nivel.

Tú, asegura ya tu papel
allá en la vida futura,
la del Cielo, en las alturas,
haciendo ahora el bien.

¿Sólo un resort?

(Lucas 6,9: Luego les dijo: «Yo les pregunto: ¿Está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?»)
Si el día del Señor fuera descansar,
sin importar del hermano el dolor,
el cielo sería sólo un resort
para los que pueden vacacionar.

A ti que eres mi hermano

(Mateo 18,15: Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano)
A ti que eres mi hermano:
cuando el camino dejo,
corrígeme si peco;
hazlo con algún tacto
a solas, a mi lado,
sin ese tono seco;
y si yo no enderezo
mi rumbo equivocado,
a quien le sale caro
es a mí, porque pierdo
a un amigo bueno
que ha hecho lo mandado.

Amén.

Como el Hijo

(Juan 5,19: Entonces Jesús tomó la palabra diciendo: Les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo sino solamente lo que ve hacer al Padre; lo que hace el Padre, lo hace igualmente el Hijo)
Como el Hijo hace lo que ve del Padre,
vamos a ser nosotros como el Hijo;
compadecidos, con quien sufre, siendo,
igual un sábado como en un martes.

¿Cómo ignorar sufrimiento asfixiante,
indiferente como si no he visto,
dejando al infeliz con su suplicio
considerándolo como un cadáver?

No practicar amor es censurable,
y peor si es sólo por seguir un rito
porque entonces convierto éste en un mito,
pues misericordia es, del cielo, llave.

Amén.

Iniciativa que es tuya

(Juan 5,5-6: Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años. Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: «¿Quieres curarte?»)
Iniciativa que es tuya
para aliviar el suplicio
sin tener que esperar gritos,
Señor, ni retorceduras,
Tú reconoces cuán dura
las penas, cual maleficio
que admiten un sólo oficio:
el sufrir en la amargura.

Pero el bien que Tú procuras
no lo limita el prejuicio
ni el cumplimiento de un rito
para que en auxilio acudas
con la inestimable ayuda.
Misericordia, servicio
que haces a mi beneficio
por el que digo ¡aleluya!

Amén.

Fe

(Lucas 11,23: El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama)
De la gracia, como activista,
Jesús, libera a los posesos,
la salud da a muchos enfermos,
y otorga a los ciegos la vista;
la emprende bien firme y sin prisa
invitándonos con su ejemplo.

Si aspiramos ir a su Reino
el que cree en Él, tiene la visa;
y la fe en Él es cosa de vida:
amar a Dios, el único bueno,
y estar presto al dolor ajeno;
ahí está el pasaje de ida.

Amén.

La compasión

(Lucas 6,36: Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso)
La compasión debe ser guía
en el trato entre los hermanos;
para que todos los humanos
convivamos en armonía.

Evitar juzgar en la vida,
para tampoco ser juzgado;
porque hacerlo es arriesgado,
y así evitaremos porfía.

No condenar ni por falsía,
si no quieres ser condenado;
porque puedes estar errado
y serías tú quien se hundiría.

Perdona siempre, cada día,
y entonces serás perdonado;
dejar las ofensas de lado
hace que el mundo sonría.

Cuando des, hazlo sin medida,
así recibirás de todo;
porque si tú aplicas el codo,
tu entrada no será fluida.

Amén.

Misericordia

(Mateo 25,35-36: porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver)
Misericordia es el tema
de nuestro examen vital
en el decisivo juicio
que tendremos que afrontar.
¿Devociones?: importantes,
ayuda lo espiritual;
transforman el corazón,
se convierten en canal
para sentir el dolor
del prójimo, que es tu igual.
Bien relevante la acción,
compasión sin blablablá;
pues es mediante las obras
que se tornan caridad
cuando la misericordia,
incluye lo corporal;
nos acerca a Jesucristo.
Jesús nos pide cuidar:
dar de comer al hambriento,
la sed sedienta, saciar,
acoger al forastero,
al harapiento, arropar,
e ir al enfermo y al preso.
¡Con misericordia actuar!;
así ya listo estaremos
para el examen final.

Amén.

Tienes pena del sufrido

(Marcos 1,1: Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada)
Tienes pena del sufrido
y sus penas calmarás
pues te afligen a ti mismo:
todos, vienes a sanar.

A nosotros has venido,
impedir, nadie podrá,
que te acerques como amigo
y tu bondad vengas a dar.

Para otros soy tullido,
un deforme y nada más
que, visto como mendigo,
me han querido despreciar;

para ti: de Dios, otro hijo,
a quien Tú pides amar
como un hermano querido
que necesitado está.

Amén.