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Pies hermosos

(Isaías 52,7 ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia salvación, que dice a Sión: «Ya reina tu Dios!»)
Pies hermosos al servicio
de la causa del Señor;
No hay cansancio ni temor,
ni alto monte o precipicio
que impida hacer el oficio:
de la paz, el mensajero.
Esos pies, Señor, hoy quiero
sean los míos, aquí están;
hazlos, bellos en afán,
resistentes como acero.

Amén.

Un simple peón

(Lucas 17,10: Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: "Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber")
Tan sólo un simple peón
tratando hacer su labor;
malo será el desempeño
si sólo es con propio esfuerzo;
auxíliame en mi función
para imitarte, Señor.

Amén.

Talentos

(Mateo 25,14: El reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes)
Una fortuna me has dado,
y no es en dinero, Señor;
son talentos de gran valor
que son para ser usados.

Si en pereza soy ociado
y no los uso en la misión,
habré de perder tu favor
pues me echarás de tu lado.

Mi único Maestro

(Mateo 23,2-3: Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen)
Tú, Señor, mi único Maestro,
de tu Padre, me has hecho hijo.
Otros "maestros" son desprestigio,
pues quieren serlo por el puesto;
y no son padres, son siniestros,
que buscan "hijos" para guiso;
como "doctores", sólo capricho,
pues su saber es todo inverso,
que utilizan con fin funesto
por pecaminoso y podrido.
En cambio Tú, que eres el Cristo
tienes un saber verdadero;
y con tu vida diste ejemplo
que el título es para el servicio.

Hicimos lo de nosotros

(Romanos 12,11 Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor)
Ya hizo su entrada el novio,
le hemos preparado la mesa;
que empiece pronto la fiesta,
para Él serán los elogios.

Que su resplandor sea obvio
y su importancia ahora crezca;
nuestra alegría ya es completa,
pues hicimos lo de nosotros.

Amén.

Sencillez y humildad te pido

(Lucas 18,14: Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado)
Sencillez y humildad te pido,
que no pretenda ser el primero
ni apocar a mis compañeros;
que yo sea el último del nido
y que sirva a los que conmigo
también han nacido de nuevo.

Amén.

Muy grande es el rebaño

(Marcos 6,30: Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado)
Muy grande es el rebaño,
numerosas la tareas
y el permiso para hacerlas
sólo el pastor puede darlo.
Yo quiero ser enviado
para aplicar lo que enseñas;
y si, en mí, pastorear delegas,
es en tu nombre que salgo.

Y si al volver del trabajo,
habiendo efectuado apenas
una pequeña tarea,
me recibes con tu abrazo,
en ti quiero mi descanso
aunque cansancio no tenga;
pues no se cansa la oveja
si su pastor da remanso.

Amén.

Como Juan

(Juan 3,30: Es necesario que él crezca y que yo disminuya)
Preparando, como Juan,
el camino del Señor,
a Jesús sea el honor,
sin pretender yo brillar;
ya el salario llegará,
en anticipo, Él me amó;
¿y qué más querría yo?
¡Siempre por Él sea mi afán!

Amén.

Servirte a ti

(Juan 12,26a: El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor)
Servirte a ti,
oh mi Señor;
tu servidor
ser, quiero, sí;
y ya asentí
servirte hoy:
¡tu siervo soy,
te sirvo a ti!

Amén.

No hay mejor aspiración

(Mateo 21,43: Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos)
No hay mejor aspiración
que ayudarte en la viña
que quieres como una niña
y en que Tú eres el Patrón.

Hazme, pues, un labrador,
un cultivador de fruto
para el buen dueño absoluto
tu Padre, mi viñador.

Amén.

Quiero decir que sí

(Mateo 21,28-30: Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: "Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña". El respondió: "No quiero". Pero después se arrepintió y fue. Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: "Voy, Señor", pero no fue)
A cuanto me invitas, Señor,
quiero decir que sí;
al arrepentimiento,
quiero decir que sí;
a la conversión,
quiero decir que sí;
a la invitación al amor.
quiero decir que sí;
a la reconciliación,
quiero decir que sí;
a estar atento a tu regreso,
quiero decir que sí;
a anunciar que vienes,
quiero decir que sí;
a trabajar por tu reino,
quiero decir que sí;
y cuando te diga que no,
ayúdame, Señor, a que ese "no"
se convierta en "sí".

Amén.

Soy jornalero de la hora décima

(Mateo 20,14: Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti)
Soy jornalero de la hora décima
y quiero ayudarte a llenar el campo;
no me importa si tengo el mismo pago
que darás a los de la hora undécima,
me preocuparé más por la asistencia
para que nadie pierda tu denario.

Sólo soy el siervo

(Juan 13,16: Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía)
Sólo soy el siervo,
y Tú eres el amo;
mis pies has lavado,
Señor, no lo entiendo.
De mí, eres el dueño,
y yo soy tu esclavo;
tu amor es tan claro,
tampoco comprendo;
¿que siga tu ejemplo?,
¡tengo que imitarlo!;
para realizarlo,
tu ayuda requiero.

Amén.

Más abajo, bien bajito

(Mateo 20,26b-27: el que quiera ser grande, que se haga servidor de los demás; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo)
Más abajo, bien bajito,
no en la cima, ni en lo alto;
nunca allá tan encumbrado
que no vea al chiquito.
Ser, de ti, un simple burrito,
sea, Señor, lo que yo aspire;
fue tu ejemplo, que él me inspire,
no las mieles del dominio
que procuran exterminio
de oponente que respire.

Amén.

Talentos me diste

(Lucas 19,13: Llamó a diez de sus servidores y les entregó cien monedas de plata a cada uno, diciéndoles: "Háganlas producir hasta que yo vuelva")
Talentos me diste
porque tu quisiste;
¡a usarlos!, dijiste
cuando Tú te fuiste;
¡ya voy!, pues no es chiste:
no quiero estar triste.

Amén.

Servir

(Lucas 17,10: Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: "Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber")
Señor, la gloria es para ti,
yo sólo soy tu sirviente;
procuro atraerte gente
sin procurar mérito en mí.

Tú eres el ejemplo a seguir:
eres el siervo excelente;
quiero imitarte sonriente
en el trabajo de servir.

Amén.

Castigo

(Lucas 12,47: El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo)
El peor de todo castigo
por no haber sido un buen siervo,
no es tanto perder el puesto
ni el azote merecido;

es dejar de ser tu amigo
al convertirme en un necio
que implica perder el premio
de habitar siempre contigo;

Señor, ayuda te pido
para mantenerme atento,
tus instrucciones, siguiendo,
y mucha entrega al servicio.

Amén.

Gracias por llamarme

(Lucas 9,1: Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para curar las enfermedades)
Gracias por llamarme,
me quieres a tu disposición,
para servirte y ayudarte,
Señor, en tu misión.

Siendo esa mi obligación,
como bautizado que soy;
te pido ser, por favor,
instrumento tuyo, desde hoy.

Amén.

Restauración

(Lucas 4,39: Inclinándose sobre ella, Jesús increpó a la fiebre y esta desapareció. En seguida, ella se levantó y se puso a servirlos)
Más que arreglo, restauración, Señor,
y es peor, frialdad, no fiebre ardiendo;
Tú eres el técnico, también doctor,
y, para servirte, te estoy pidiendo:
nuevos bríos y restaura el vigor.

Amén.

Que sea yo el burrito

(Mateo 20,21: Ella le dijo: «Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda»)
Señor, que sea yo el burrito
y no quiera ser jinete
aunque el trabajo sea fuerte;
porque tu ejemplo yo imito
cuando al hermano le sirvo
y no poniendo grillete.

Amén.