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Sin palabras

(Del poeta y ensayista español Vicente Gaos (1919-1980))
Un mundo de armonías me rodea.
Fuera, palabras, no turbéis mi paz.
Una vida hecha toda de sonidos,
un pensamiento universal que puede
prescindir de cualquier significado.
El universo no habla, nada dice,
el viento mueve diáfano la hoja.
Paraíso final sólo de música
musical. Canta el pájaro en lo hondo
del corazón. Palabras, fuera. Ahora
un mundo de silencios me rodea.
Música, solo música, callada
música. Siempre música, esto es Dios.

Noche de la ciudad (Nana de los embriagados)

(Del poeta y ensayista español Vicente Gaos (1919-1980))
¡Llamadas y ecos de la noche!
En la noche.
Noche sin fe.
Noche con la esperanza del tamaño de un vaso
—y en su fondo la sed del vacío—.
Noche incaritativa, despiadada, inhóspita.
Noche que baja hacia el no amanecer por peldaños de muerte.

Son los suburbios de la gran ciudad.
Son las orillas del corazón desolado.
Por cielo, un pesado techo de hierro.
Por música, el trepidante lamento del tren,
el angosto arrastrarse del animal subterráneo que huyendo de la luz se retrae en la madriguera.

Es la noche.
Noche de densas nubes, de cruel luna invisible.
Noche de ojos ciegos, de relojes sin tiempo.
Noche de boca negra, de fauces ávidas,
de labios abrasados en la llama sin amor del alcohol
—no el alcohol que sube por el termómetro,
el que conserva el feto en el hermético frasco del laboratorio—.

Noche enorme de espejos sin sueño, ni imagen.
Noche de largos túneles donde el frío de la Nada cala hasta el hueso.

Es de noche. Noche
ajena a la rotación de los astros,
a la respiración acompasada del mar,
al dulce empuje de la rama y la flor hacia mayo.

Son los suburbios de la vida,
son las orillas de la Nada,
el inverosímil punto de sutura entre el Ser y el No Ser.
Son los hombres —es el Hombre— en la Noche.

Oh Dios, míralos —míranos— con tus mil ojos compasivos,
con tu remota luz vigilante.
Míranos con todas tus estrellas.
Despéjanos el cárdeno nubarrón de la Nada.
Sácanos de la noche.
Llévanos hacia la luz.
¡Llamadas y ecos de la noche!

¡Alabémosle!

(Del poeta y ensayista español Vicente Gaos (1919-1980))
Perdóname, Señor, ese egoísmo
por el que a veces digo con tristeza:
"Breve es la vida. Apenas algo empieza
y al otro día acaba en el abismo".

Sí, todo acaba. Y tú, por eso mismo,
Creador incansable de Belleza,
le das otra vez vida y fortaleza
y renovada gracia de bautismo.

Creo en la comunión del mundo hermoso,
Creo en la vida nunca derrotada,
y creo que Tú, oh Padre poderoso

al limitarla en muerte, más amada
haces la vida al hombre. Tú, piadoso.
Tú, Creador perfecto de la Nada.

Atardecer

(Del poeta y ensayista español Vicente Gaos (1919-1980))
¡Oh bienestar en el poniente!
¡Qué cerca estamos del secreto
velar de Dios, vivo y despierto!
¡Qué cerca estamos de la muerte!

¡Qué abandono dulce, qué triste
júbilo ver cómo las cosas
en el trasluz se hacen más hondas,
y la benigna noche aflige

el corazón. Sazón de siglos
que se dispersan en lo oscuro,
porque la noche es su fin último
y en ella encuentran su destino!

¡Paz infinita! ¿Nos dormimos
en Dios, despierto? Di, atardece.
¡Oh Dios inmenso, gran Dios íntimo
tan hondamente trasparente!
¡Qué cerca estamos de la muerte!

Dios mio

(Del poeta y ensayista español Vicente Gaos (1919-1980))
No te pido luego,
no, no quiero luego,
para verte aún más,
una luz sin sombras,
una luz total.
Me basta con esta
dulce claridad
con que te revelas
en el mundo ya.
Entre luz y sombra
te evidencias más.
Amo tu sombría
y humana mitad.
Te quiero en lo oscuro.
Así, tu verdad
es más honda y buena
que de par en par.
Más íntima. Te amo
en la soledad
de mi pecho vivo,
en mi sangre estás,
por mis venas corres
ciego de ebriedad.
Dios en mis entrañas,
qué interioridad
plena de luz sorda.
Canta, canta ya,
corazón, que eres
vagamente igual
a un pájaro, ebrio
por la luz solar.
No sé si en el cielo
que nos has de dar
no habrá ya misterio,
si al fin te verán
los ojos mortales
todo luz y paz.
Mas yo te prefiero
así, así sin más,
razón de mi entraña,
raíz de mi mal,
todo sombra y sueño,
nocturna verdad.
¡Ciégame del todo
en la eternidad!

Más que eterno

(Del poeta y ensayista español Vicente Gaos (1919-1980))
¡Ansia de eternidad! Señor, ¿acaso
no es suficiente ya con esta vida,
con esta hermosa noche concedida,
límite entre tu aurora y nuestro ocaso?

¿Si la luz de esta noche en que me abraso,
si el fuego en que mi sangre está encendida
no colman mi ambición en su medida,
dime qué tierra medirá mi paso?

¿Qué cielo exigiré para mi frente,
qué luz para mis ojos y qué fuego
para este corazón tan vehemente?

Será inmortal. ¿ Y alcanzaré el sosiego?
¿La eternidad será, al fin, suficiente?
No siempre, siempre pediré más, luego.

Fe de errores (Mea culpa)

(Del poeta y ensayista español Vicente Gaos (1919-1980))
Cuando te imaginaba más cercano,
Qué lejos de ti estaba, Señor mío.
Cuando sentía hambre y sed y frío
Y distancia de Ti, tú de tu mano

me tenías, Señor. Ese es tu arcano
misterioso. Y yo, mi pensamiento impío,
no creía ni en mí. ¿Libre albedrío?
¡Ensueño de una noche de verano!

Mas de pronto surgiste. Tú, solemne,
mostrándome las llagas, como hiciste
con Tomás el incrédulo, conmigo.

Y te di gracias por salvarme indemne
de tanta ceguedad en que me hundiste
para alzarme al final, Señor, mi Amigo.