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Tengo ganas de vivir

(Del escritor español José María de Horna)
Tengo ganas de llorar.
Tengo ganas de reír
y tengo ganas de amar.
¿Serán ganas de vivir?
Tengo ganas de pensar
y necesito sufrir.
¿Me querré purificar?
Tengo ganas de sentir.

No quiero vivir muriendo.
Yo quiero vivir viviendo,
o bien sufriendo o gozando,
pero siempre palpitando;
con el corazón amando,
y con el amor llenando
lo que en el fondo no entiendo.

Quiero que me dé la vida
lo que yo le quiero dar:
paz, amor, sana alegría,
con Dios constante armonía,
y el deseo cada día
de valer un poco más.

Tengo ganas de llorar

(Del escritor español José María de Horna)
Cuando recorta mis alas
un mundo cobarde y lento,
y mis sueños se critican
porque levantan el vuelo;

cuando cualquier fantasía
es rechazada al momento
si no se ciñe a las leyes
del santo "tanto por ciento";

cuando es "rentable" la vida,
y yo siento en mis adentros
que esta "rentabilidad"
ahoga mis sentimientos;

cuando la gente me aplaude
en orden a ciertos éxitos,
que yo considero fallos
que traicionaron mis sueños;

cuando me ahoga el ambiente,
cuando no vislumbro el cielo,
cuando noto a Dios distante
y su condena presiento...
tengo ganas de llorar
lentamente y en silencio.

Deo gratias

(Del escritor español José María de Horna)
Te doy gracias, Señor de los Cielos,
todas las mañanas,
porque me has regalado la vida,
y, por su camino,
con tu sombra de amor me acompañas.
Te doy gracias, también, a menudo,
creador de las almas,
porque das a mi espíritu vuelos
y, también, la fuerza
que mantiene el batir de sus alas.
Te doy gracias por el sol que nace
anunciando la nueva jornada,
con su luz, que arrebola las flores
y las mieses grana.
Por la lluvia que cae de tus cielos
y los campos baña,
y arroyuelos y fuentes ,mantiene
en continuo fluir de esperanzas.
Por la madre, que espera amorosa,
por la esposa, que en todo se afana,
por los hijos, que dan y que quitan,
y entregan caricias
a cambio de lágrimas.
Por la breve mudanza del tiempo,
que a cada pasado
promete un mañana.
Por el arte y la ciencia y por todo
lo que, a manos llenas,
tu infinito poder nos regala.

Trabaja y reza

(Del escritor español José María de Horna)
Recuerdo que de niño, de muy niño,
de la edad de los mimos de la abuela,
de la edad en que todos esperamos
una vida feliz, de encantos llena,
de la edad de esperanzas y de ensueños,
de los cuentos de hadas y princesas,
de esa edad que es la flor de las edades,
edad feliz en que la vida empieza;
recuerdo, sí, una frase cariñosa
que me diera mi padre como lema:
“Si quieres ser un hombre en esta vida,
un hombre de verdad, trabaja y reza”

Bulléndome esta frase a cada paso,
empecé a ver el mundo más de cerca.
entré en la juventud, dejé la infancia,
olvidé el cuento de hadas y princesas.
Estudiante, pensé que ya era un hombre,
mil ideas llenaron mi cabeza,
y esas “mil” ocuparon tanto espacio
que acallaron el eco de otra idea.
Seguí vagando ciego por el mundo
y una tarde feliz, en una iglesia,
como si la voz fuera de mi padre,
en el púlpito oí: “trabaja y reza”.

Hoy, ya hombre, recuerdo con nostalgia
aquellos años que viví sin pena,
y he vuelto a recordar el cuento de hadas
y los mimos y besos de la abuela.
A mi memoria traigo aquellos tiempos
que felices vivimos en la escuela,
y me enternece el ver que aún los niños,
como aquellos de ayer, ríen y juegan.
Y me acerco y les digo, uno por uno,
como mi padre un día me dijera:
“Si quieres ser un hombre en esta vida,
un hombre de verdad, trabaja y reza”.