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Mendigos

San Felipe Neri nos dice:
"Para curarnos de la sequedad de espíritu,
debemos figurarnos que somos mendigos en presencia de Dios y de los Santos,
y pedir limosnas espirituales con tantas instancias
como hacen los pobres de la tierra."

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La oración

San Felipe Neri nos dice:
"Aunque en la oración tengamos distracciones
e intranquilidad de espíritu,
no la dejemos ni nos parezca inútil.
Aquel que pasa su tiempo de oración en atraer
dulcemente su espíritu al punto de la meditación,
adquiere grandes méritos."

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La oración humilde

Nos dice santa Teresa de Jesús:
"Todo el cimiento de la oración va fundado en humildad,
y mientras más se baja un alma en la oración,
mas la sube Dios".

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Insistir en nuestra oración

(De la Audiencia General del Papa Francisco en fecha 9 de enero de 2019)
¿Cuántas veces hemos pedido y no hemos obtenido?,
todos lo hemos experimentado,
¿cuántas veces hemos llamado y encontrado una puerta cerrada?
Jesús nos insta, en esos momentos, a insistir y no rendirnos.
La oración siempre transforma la realidad, siempre.
Si las cosas no cambian a nuestro alrededor,
al menos nosotros cambiamos, cambiamos nuestro corazón.
Jesús prometió el don del Espíritu Santo a cada hombre y a cada mujer que reza.

Al orar

(Texto de san Agustín de Hipona)
Muchas veces no nos oye Dios
porque cuando oramos estamos en pecado,
o porque pedimos cosas malas,
o porque, aunque pidamos lo que debemos pedir,
lo pedimos mal.

Hablar con Él

Pensamiento del Padre Emiliano Tardif
¡Qué sed tiene la gente de oración!
Se acercan a nosotros para pedirnos que les enseñemos a orar.
Como Jesús, debemos enseñarles orando con ellos.
No podemos desaprovechar esa maravillosa oportunidad.
Si nosotros habláramos menos del Señor y habláramos más con El,
¡qué pronto se transformaría nuestro mundo!
Es cierto que al Señor le agrada que hablemos de El,
pero más le gusta que hablemos con El.

El ejercicio de la oración

(Pensamiento de san Pedro de Alcántara)
Seis son las cosas que pueden intervenir en el ejercicio de la oración:
Antes de entrar en la oración es necesario aparejar el corazón para este santo ejercicio
 que es como quien templa la vihuela para tañer;
después se sigue la lectura,
y luego la meditación;
y después de ésta puede seguir la acción de gracias por los beneficios recibidos;
y luego el ofrecimiento de toda nuestra vida;
la última parte es la petición.

Cuando recen

Frase de Don Bosco
Cuando ustedes recen, piensen en lo que hacen.
Orando, hablan ustedes con Dios.
Hablar quiere decir pronunciar bien las palabras
de modo que la otra persona pueda entendernos;
por lo tanto, cuando recen,
reciten despacio las plegarias y con aquel tono de voz,
con el hablaríamos a un amigo muy querido de nosotros.

Paz interior

Pensamiento de Fr. Ambrosio de Lombez
Si queréis conversar con Dios, preciso es que os pongáis en paz,
puesto que Él no habla sino el lenguaje de la paz,
que sólo puede ser oído y comprendido por aquellos que gozan de paz en su propio corazón.
Mientras estáis en la turbación habláis otro lenguaje que Él,
y no entendéis el Suyo y, si puedo así decirlo,
Él tampoco entiende el vuestro:
sois para Dios como un extranjero que Él no conoce,
y un bárbaro al que no entiende.
Si queréis uniros a Él por medio de la Santa Comunión,
preparad a este Rey pacífico una morada de paz.
Pues es en el retiro interior y en el silencio del alma donde quiere que gocéis de Él.

Agradar a Jesús en la cotidianidad

Pensamiento de santa Teresa de Lisieux
Cuando no siento nada,
cuando soy incapaz de orar y de practicar la virtud,
entonces es el momento de buscar pequeñas ocasiones,
naderías que agradan a Jesús más que el dominio del mundo
e incluso que el martirio soportado con generosidad.
Por ejemplo, una sonrisa,
una palabra amable cuando tendría ganas de callarme
o de mostrar un semblante enojado.

Da gracias a Dios

De "Camino" por san Josemaría Escrivá
Acostúmbrate a elevar tu corazón a Dios,
en acción de gracias,
muchas veces al día.
Porque te da esto y lo otro.
Porque te han despreciado.
Porque no tienes lo que necesitas o porque lo tienes.
Porque hizo tan hermosa a su Madre, que es también Madre tuya.
Porque creó el sol y la luna y aquel animal y aquella otra planta.
Porque hizo a aquel hombre elocuente y a ti te hizo premioso...
Dale gracias por todo,
porque todo es bueno.

Pidamos a Dios

De "Las Exclamaciones del Alma a Dios" de Santa Teresa de Jesús
¡Oh Señor mío!,
¿cómo os osa pedir mercedes quien tan mal os ha servido y ha sabido guardar lo que le habéis dado?
¿Qué se puede confiar de quien muchas veces ha sido traidor?
Pues ¿qué haré, consuelo de los desconsolados y remedio de quien se quiere remediar de Vos?
¿Por ventura será mejor callar con mis necesidades, esperando que Vos las remediéis?
No, por cierto;
que Vos, Señor mío y deleite mío,
sabiendo las muchas que habían de ser y el alivio que nos es contarlas a Vos,
decís que os pidamos y que no dejaréis de dar.

Sobre la oración

Reflexión de san Pedro de Alcántara
Si quieres sufrir con paciencia las adversidades y miserias de esta vida,
seas hombre de oración.
Si quieres alcanzar virtud y fortaleza para vencer las tentaciones del enemigo,
seas hombre de oración.
Si quieres mortificar tu propia voluntad con todas sus aficiones y apetitos,
seas hombre de oración.
Si quieres conocer las astucias de Satanás, y defenderte de sus engaños,
seas hombres de oración.
Si quieres vivir alegremente y caminar con suavidad por el camino de la penitencia y del trabajo,
seas hombre de oración.
Si quieres ojear de tu ánima las moscas importunas de los vanos pensamientos y cuidados,
seas hombre de oración.
Si la quieres sustentar con la grosura de la devoción y traerla siempre llena de buenos pensamientos y deseos,
seas hombre de oración.
Si quieres fortalecer y confirmar tu corazón en el camino de Dios,
seas hombre de oración.
Finalmente, si quieres desarraigar de tu ánima todos los vicios y plantar en su lugar las virtudes,
seas hombre de oración;
porque en ella se recibe la unción y gracia del Espíritu Santo, la cual enseña todas las cosas.
Y demás de esto, si quieres subir a la alteza de la contemplación y gozar de los dulces abrazos del Esposo,
ejercítate en la oración, porque éste es el camino por donde sube el ánima a la contemplación y gusto de las cosas celestiales.
Ves, pues, de cuánta virtud y poder sea la oración?

Para llegar a la sabiduría y la contemplación

(Pensamiento de san Buenaventura)
Así como nadie llega a la sabiduría sino por la gracia, la justicia y el conocimiento,
así tampoco se llega a la contemplación sino por medio de una meditación profunda,
una vida santa y la oración devota.

Al orar, me asemejo a Cristo

(Pensamiento de san Alberto Hurtado)
¿Qué es la oración?
Es la conversación del Hijo con su Padre.
El Padre escucha al Hijo, es el Hijo que habla,
yo como otro Cristo, tomo los labios de Cristo,
si me arrodillo son las rodillas de Cristo,
 todo mi ser imita a Cristo en su esencia.
El que ora no es un vulgar cualquiera,
es el Hijo, Cristo el que habla a su Padre.

A solas con Él

(Expresión de santa Teresa de Jesús)
Es muy bueno rezar en comunidad pero hay tiempos en que la soledad es necesaria para rezar,
necesaria para descubrir aspectos de la realidad que se nos escapan.
Necesaria para el desarrollo de otras dimensiones del ser.
La soledad es para oírle,
para bajar a niveles de nuestro yo que se nos escapan y que no explotamos porque desconocemos.
La soledad es para saber con quién estamos y quién somos.
Es soledad poblada, colmada.
La oración a solas no es huir de nadie sino ir hacia Alguien.
No es ausencia sino presencia.
Es estar con El, con Dios.

La oración en la familia

Pensamiento de la madre Teresa de Calcuta
En todo el mundo se comprueba una angustia terrible,
un espantoso hambre de amor.
Llevemos, por tanto, a nuestras familias la oración,
llevémosla a nuestros niños,
enseñémosles a rezar.
Pues un niño que ora, es un niño feliz
 Familia que reza es una familia unida.

Acerca de la oración

(Expresión de san Juan Crisóstomo)
Cuando digo a alguno: Ruega a Dios, pídele, suplícale,
me responde: ya pedí una vez, dos, tres, diez, veinte veces, y nada he recibido.
No ceses, hermano, hasta que hayas recibido;
la petición termina cuando se recibe lo pedido.
Cesa cuando hayas alcanzado;
mejor aún, tampoco entonces ceses.
Persevera todavía.
Mientras no recibas pide para conseguir,
y cuando hayas conseguido da gracias.