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Ayuno

(Mateo 9,15b: Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán)
Señor, que lo esencial en mi ayuno
no sea tan sólo de los alimentos,
sino aquello con lo que me desuno
de Ti: aquellos malos sentimientos
hacia hermanos y todo acto infortuno.

Amén.

Cuando nos alaban

Expresión de san Juan Climaco, también conocido como san Juan de la Escalera, monje oriental de entre los siglos VI y VII:
"Cuando la gente comience a alabarnos,
recordemos rápidamente la multitud de nuestras transgresiones,
y veremos que en verdad somos indignos
de aquello que dicen y hacen en nuestro honor".

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Me acuso

(Expresión del Cardenal Bergoglio en "Sobre la acusación a sí mismo")
Quien se acusa a sí mismo deja lugar a la misericordia de Dios;
es como el publicano que no osa levantar sus ojos (cf Lc 18,13).
Quien sabe de acusarse a sí mismo
es un hombre que siempre se acercará bien a los demás,
como el buen samaritano,
y –en este acercamiento– el mismo Cristo
realizará el acceso al hermano.

Auxíliame, Señor, en mis desvíos

Pensamiento de santa Gema Galgani
Dios mío – escribía arrobada de nuevo en éxtasis –
haz un manojo de mis perversas inclinaciones y acércalo a tu Corazón,
para que con el fuego de tu amor se consuma.
Bien sé, Dios mío, que no soy digna de tanta solicitud,
pero pondré especial empeño en domar mis pasiones;
te prometo no acercarme a tu Mesa
sin haberme antes vencido a mí misma.

Ingratitud

Pensamiento de Fr. Ambrosio de Lombez
Nos es tan natural ser ingratos,
como lo es ser amadores de nosotros mismos
hasta hacer de nosotros el centro de todo.
Nos apegamos al beneficio que nos es útil,
hasta olvidar el bienhechor y aún hasta en cierta manera odiarlo porque le somos deudores;
es bien raro que manifestemos alguna gratitud,
 si el reconocimiento del beneficio recibido no nos hace esperar otro.

Malas amistades

Expresión de Santa Teresa de Jesús
Tenía muchos primos y primas con los cuales trataba frecuentemente
y de todas las buenas amistades que podía elegir justo escogí la peor.
Me encariñé con una pariente muy mundana que venía a menudo por casa.
Pasaba conversando largos ratos con ella de pasatiempos y vanidades
sin llegar nunca a pecado grave y sin haber perdido el temor de Dios.

Ahora me doy cuenta del daño que hace una mala compañía.
Si no lo hubiera experimentado no lo podría creer.
¡Ojalá los padres se dieran cuenta del daño que hace a sus hijos una mala amistad!

En mi caso personal, aquellas huecas conversaciones
barrieron mis buenos deseos e inclinaciones de la infancia.
Lo único que me preocupaba, en ese entonces, era mi propio honor,
lo demás me tenía sin cuidado.

Los juicios temerarios desagradan a Dios

(De "Introducción a la vida devota" por San Francisco de Sales)
¡Oh, cuánto desagradan a Dios los juicios temerarios!
Son temerarios los juicios de los hijos de los hombres,
porque, como no son jueces unos de otros,
usurpan a nuestro Señor su oficio cuando los juzgan.
Temerarios, porque la principal malicia del pecado depende de la intención y designio del corazón,
la cual es para nosotros oscura como las tinieblas;
temerarios, porque bastante tiene que hacer cada uno en juzgarse a sí mismo,
sin injerirse en juzgar a su prójimo.

¡Cuidado!

Pensamiento de San Anselmo
Si halláis un lugar en donde os parezca que no está Dios, allí podéis pecar con toda libertad.
El que profundizó los abismos ve todo lo que pasa en los rincones más ocultos;
en las cuevas más profundas y en la más negra oscuridad.
Si os parece que la pública fama os absuelve, no dejéis de condenaros en el tribunal de vuestra propia conciencia.

Líbranos del mal

(Pensamiento de santa Teresa de Jesús)
No pierde el sol su hermosura por la falta grave,
pero no se hace visible en el alma.
Como si sobre los ojos se colocara un paño negro;
seguirá brillando el sol, aunque el que tiene la venda oscura no percibe su esplendor.
¡Ojalá comprendieran todos la desgracia que significa el pecado mortal!
Las tinieblas se adueñan del alma entera y hasta se interponen en el pensar y querer.
La inteligencia se ciega y la voluntad se entorpece.
No dejemos de pedir, cada día, que nos libre de tan grave mal, a donde todos podemos caer.

No te dejes desviar del camino

De "Camino" de Josemaría Escrivá
¿Cómo va ese corazón? No te me inquietes: los santos, que eran seres bien conformados y normales, como tú y como yo, sentían también esas "naturales" inclinaciones.

Y si no las hubieran sentido, su reacción "sobrenatural" de guardar su corazón, alma y cuerpo, para Dios, en vez de entregarlo a una criatura, poco mérito habría tenido.

Por eso, visto el camino, creo que la flaqueza del corazón no debe ser obstáculo para un alma decidida y "bien enamorada".