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Buscando donde alojarse
(De "La Santísima Virgen María" por san Francisco de Sales)
Imaginémonos ver a San José con la Santísima Virgen, llegar a Belén y buscar por todas partes dónde alojarse, sin hallar ninguno que quiera recibirlos. ¡Oh Dios mío, qué desprecio y repulsa hace el mundo de las personas celestiales y santas, y cómo estas dos almas justas abrazan voluntariamente esta abyección! Ellos no se ensalzan, ni hacen observaciones acerca de sus calidades, sino que sencillamente reciben esa repulsa y aspereza con una mansedumbre sin igual. ¡Oh, cuán miserables somos! El menor olvido que se hace del honor puntilloso que se nos debe, o que nos imaginamos que se nos debe, nos turba, nos inquieta, excita nuestra arrogancia y nuestro orgullo; donde quiera queremos colocarnos a viva fuerza en el primer rango. ¡Ah! ¿cuándo tendremos esa virtud, el desprecio de nosotros mismos y de las vanidades?
Quitar obstáculos
(De las cartas de san Carlos Borromeo)
La Iglesia desea vivamente hacernos comprender
que así como Cristo vino una vez al mundo en la carne,
de la misma manera está dispuesto a volver en cualquier momento,
para habitar espiritualmente en nuestra alma
con la abundancia de sus gracias,
si nosotros, por nuestra parte,
quitamos todo obstáculo.
que así como Cristo vino una vez al mundo en la carne,
de la misma manera está dispuesto a volver en cualquier momento,
para habitar espiritualmente en nuestra alma
con la abundancia de sus gracias,
si nosotros, por nuestra parte,
quitamos todo obstáculo.
¡He aquí al Señor!
(De "Forja" por san Josemaría Escrivá)
Ha llegado el Adviento.
Qué buen tiempo para remozar el deseo, la añoranza, las ansias sinceras por la venida de Cristo!,
por su venida cotidiana a tu alma en la Eucaristía!
"Ecce veniet!" ¡que está al llegar!,
nos anima la Iglesia.
Qué buen tiempo para remozar el deseo, la añoranza, las ansias sinceras por la venida de Cristo!,
por su venida cotidiana a tu alma en la Eucaristía!
"Ecce veniet!" ¡que está al llegar!,
nos anima la Iglesia.
Llega el Señor
(Del rezo de las Primeras Vísperas de Adviento del 28 de Noviembre del 2009 por el Papa Benedicto XVI)
La certeza de su presencia, ¿no debería ayudarnos a ver el mundo de otra manera? ¿No debería ayudarnos a considerar toda nuestra existencia como "visita", como un modo en que él puede venir a nosotros y estar cerca de nosotros, en cualquier situación?
Adviento: el Señor viene a salvarnos
(De la Audiencia General del 20 de diciembre de 1978 de San Juan Pablo II, Papa)
Adviento quiere decir: Dios que viene, porque quiere que “todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Tim 2,4). Viene porque ha creado al mundo y al hombre por amor, y con él ha establecido el orden de la gracia. Pero viene “por causa del pecado”, viene “a pesar del pecado”, viene para quitar el pecado. Por eso no nos extrañamos de que, en la noche de Navidad, no encuentre sitio en las casas de Belén y deba nacer en un establo (en la cueva que servía de refugio a los animales). Pero lo más importante es el hecho de que Él viene. El Adviento de cada año nos recuerda que la gracia, es decir, la voluntad de Dios para salvar al hombre, es más poderosa que el pecado.
Adviento
(De "Dios, amor que desciende" por Karl Rahner)
Porque has dado comienzo a este último hecho de tu creación, Señor, por eso en última instancia nada nuevo puede acontecer en este tiempo, sino que todos los tiempos están ahora inmóviles en el último fondo de las cosas; «el fin de los siglos ha irrumpido sobre nosotros» (1 Co 10,11). En este mundo existe un solo tiempo: tu adviento. Y cuando este último tiempo llegue a su término, ya no existirá el tiempo, sino tú en tu eternidad.
Alegría del Adviento
(Del rezo del Ángelus por el Papa Francisco el 11 de Diciembre de 2016)
Hoy estamos invitados a alegrarnos por la llegada inminente de nuestro Redentor; y estamos llamados a compartir esta alegría con los demás, dando conforto y esperanza a los pobres, a los enfermos, a las personas solas e infelices. Que la Virgen María, la «sierva del Señor», nos ayude a escuchar la voz de Dios en la oración y a servirle con compasión en los hermanos, para llegar preparados a la cita con la Navidad, preparando nuestro corazón para acoger a Jesús.
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