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Lectura orante del Evangelio de la Solemnidad de la Santísima Trinidad (Ciclo B): Mateo 28,16-20


Del Espíritu común del Padre y del Hijo pedimos ahora el auxilio al leer en oración el Santo Evangelio de hoy, para que cuanto nos ha querido comunicar el Señor en este día, sea entendido por nuestra mente y aceptado por nuestro corazón con ánimo de conversión. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 28,16-20: En aquel tiempo, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron. Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo»..

b) Contexto histórico y cultural

Dios ha creado, su Hijo Jesús ha salvado; ahora el Espíritu se queda animando. Es la Trinidad actuante. Al subir al Cielo, el Señor instruye a sus seguidores a salir a predicar lo que han vivido y bautizar en el Santo Nombre de la Trinidad.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Santísima Trinidad

Santísima Trinidad: Dios amando;
son Padre y su Hijo en amor grande
y el Espíritu de ambos, su amor santo,
que a nosotros, criaturas, les imparten.

Misterio tan grande es insondable:
Padre e Hijo y Espíritu Santo,
un sólo Dios, pero que es trinitario;
no sería Dios, si fuese explicable.

3. Oración

Tres gracias

Tres gracias le digo
a la Trinidad por amarme:
gracias al Padre
por regalarme a su Hijo;
gracias al Hijo
por su Espíritu darme;
y gracias doy por quedarse
al Espíritu divino.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Al amor y a la gratitud al Padre,
al Hijo y al Espíritu Santo
se me invita en este día;
esa es la acción,
desde hoy,
con la ayuda de Dios.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 34 del Tiempo Ordinario - Cristo, Rey del Universo: Mateo 25,31-46


Concédenos, Señor, la abundancia de tu Santo Espíritu a los que vamos a  orar con tu Palabra en este momento, para poder asimilar el mensaje que en ella nos traes, y aplicarlo con entusiasmo en nuestro vida cotidiana. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 25,31-46: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de Él todas las naciones, y Él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme’. Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?’. Y el Rey les dirá: ‘En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis’. Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis’. Entonces dirán también éstos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?’. Y él entonces les responderá: ‘En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo’. E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna».

b) Contexto histórico y cultural

Este pasaje es parte del discurso escatológico que Mateo coloca en los capítulos 24 y 25, que tratan sobre el final de los tiempos, y que son formulados por Jesús poco tiempo antes antes de los acontecimientos relativos a su arresto, que habría de acontecer luego de la última cena con sus discípulos.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Misericordia

Misericordia es el tema
de nuestro examen vital
en el decisivo juicio
que tendremos que afrontar.
¿Devociones?: importantes,
ayuda lo espiritual;
transforman el corazón,
se convierten en canal
para sentir el dolor
del prójimo, que es tu igual.
Bien relevante la acción,
compasión sin blablablá;
pues es mediante las obras
que se tornan caridad
cuando la misericordia,
incluye lo corporal;
nos acerca a Jesucristo.
Jesús nos pide cuidar:
dar de comer al hambriento,
la sed sedienta, saciar,
acoger al forastero,
al harapiento, arropar,
e ir al enfermo y al preso.
¡Con misericordia actuar!;
así ya listo estaremos
para el examen final.

Amén.

3. Oración

Jesús, el Cristo, Rey del universo

Jesús, el Cristo, Rey del universo,
los tuyos hoy te aclamamos con gloria;
los ángeles proclaman tu victoria:
sométase a ti cuanto te es adverso.

Junto a cualquier cristiano hoy disperso
te alabemos hoy con la santa euforia
y que impulsemos tu acción remisoria
para que el mundo, a ti, se haga converso.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A proclamar a Jesús, Rey del universo,
como Rey de mi vida,
y hacerlo manifiesto en la práctica de la caridad,
estoy invitado en este día;
esa es mi acción,
con la ayuda de Dios.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 33 del Tiempo Ordinario: Mateo 25,14-30


Que tu Espíritu nos guíe

Que tu Espíritu nos guíe, Señor,
en este momento de oración
con tu Palabra de hoy;
para que recibamos su unción,
y le dé la noción
de tu mensaje de amor
a nuestro corazón,
para convertirlo en acción.

Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 25,14-30: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Un hombre, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio, el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.

Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado’. Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’. Llegándose también el de los dos talentos dijo: ‘Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado’. Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’.

Llegándose también el que había recibido un talento dijo: ‘Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo’. Mas su señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes’».

b) Contexto histórico y cultural

El talento era una unidad de medida monetaria de la antigüedad de gran valor que aparece en algunos textos bíblicos; en el Nuevo Testamento era equivalente a 6,000 dracmas; cada dracma, a su vez, era similar al denario, que constituía el salario diario de un jornalero. Es decir que un talento equivalía a unos 20 años de salario de un trabajador: ¡una gran cantidad!

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Talentos

Una fortuna me has dado,
y no es en dinero, Señor;
son talentos de gran valor
que son para ser usados.

Si en pereza soy ociado
y no los uso en la misión,
habré de perder tu favor
pues me echarás de tu lado.

3. Oración

Talentos me diste

Talentos me diste
porque tu quisiste;
¡a usarlos!, dijiste
cuando Tú te fuiste;
¡ya voy!, pues no es chiste:
no quiero estar triste.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A emplear las habilidades
que el Señor me ha regalado
estoy invitado en este día;
es mi acción,
desde hoy,
con tu ayuda, Señor.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 32 del Tiempo Ordinario: Mateo 25,1-13


¡Auxiliame con tu Espíritu Santo!

¡Auxiliame con tu Espíritu Santo!,
clamo en este momento, Señor,
que al leer tu Palabra en oración,
me dé del Cielo un adelanto,
y que produzca en mi un encanto
que transforme mi corazón,
para que lleno de emoción
te anuncie por todos los cantos.

Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 25,1-13: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: ‘¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: ‘Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan’. Pero las prudentes replicaron: ‘No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis’. Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: ‘¡Señor, señor, ábrenos!’. Pero él respondió: ‘En verdad os digo que no os conozco’. Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora».

b) Contexto histórico y cultural

En su discurso escatológico a sus discípulos, referente al final de los tiempos, Jesús insiste en la necesidad de la espera confiada y alerta, evitando la desesperación y el cansancio.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Despiértame

Despiértame, Señor, si me duermo,
y si acaso la alerta me falla
ven corrígeme con una vara;
pues hay que mantenerse despierto
y para recibirte dispuesto
porque es inminente tu llegada.
Si, por no prever, algo faltara,
y en pereza malgastase el tiempo,
después no servirían los lamentos
pues ya no contemplaría tu cara.

3. Oración

Mi lámpara

Para tener mi lámpara encendida
y rebosante de aceite mi alcuza,
Señor, yo te suplico hoy la ayuda:
mantén mi alma por siempre abastecida
de la esperanza en ti, y siempre viva
para que el cansancio nunca me aturda.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A estar alerta en tu espera,
sin descanso y sin cansarme,
me invita tu Palabra de hoy;
por siempre será mi acción,
con tu ayuda Señor.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 31 del Tiempo Ordinario: Mateo 23,1-12


En este momento en que queremos orar con tu Palabra, te pedimos, Señor, la abundancia de tu Santo Espíritu en nosotros para asimilar lo que nos quieres transmitir en tu mensaje, y a la vez disponernos animosamente a convertirlo en obras. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 23,1-12: En aquel tiempo, Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos y les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame "Rabbí".

Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar "Rabbí", porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie "Padre" vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar "Doctores", porque uno solo es vuestro Doctor: Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».

b) Contexto histórico y cultural

En el trecho final de su misión en la tierra, Jesús, acompañado de sus discípulos, ha llegado a Jerusalén donde ha sido recibido en grande por la gente; en tanto que los escribas y fariseos manifiestan su oposición, quienes, luego de planificar las acciones a realizar en su contra, continúan acosándole.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Mi único Maestro

Tú, Señor, mi único Maestro,
de tu Padre, me has hecho hijo.
Otros "maestros" son desprestigio,
pues quieren serlo por el puesto;
y no son padres, son siniestros,
que buscan "hijos" para guiso;
como "doctores", sólo capricho,
pues su saber es todo inverso,
que utilizan con fin funesto
por pecaminoso y podrido.
En cambio Tú, que eres el Cristo
tienes un saber verdadero;
y con tu vida diste ejemplo
que el título es para el servicio.

3. Oración

Te pido humildad, Señor;
que mi conocimiento seas tú;
y que la forma de expresarlo
sea el servicio a los demás.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A la humildad y sencillez,
que se hagan presente en el servicio,
estoy invitado en este día,
y siempre.
Es mi compromiso a realizar,
con la ayuda de Dios.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 30 del Tiempo Ordinario: Mateo 22,34-40


Padre Santo, en el nombre de tu Hijo Jesús, pedimos la abundancia del Espíritu Santo en este tiempo que estaremos orando con tu Santa Palabra, para que nos provea luz y discernimiento y entender adecuadamente el mensaje que quieres transmitirnos, y a la vez para que nos anime a vivirlo. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 22,34-40: En aquel tiempo, cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?». Él le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas».

b) Contexto histórico y cultural

Luego de que Jesús supera una trampa, que mediante una pregunta le habían formulado un grupo de fariseos; un escriba que estaba presente y quedo satisfecho con la respuesta dada por el Señor a éstos, le formula a Jesús una pregunta sincera en el texto del pasaje de hoy.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Amar y amar

Amar y amar, vivir amando;
¿agradar a Dios?, ¡sólo amor!;
amor intenso, apasionado,
con la mente y el corazón.

Amar a Dios, que me ama tanto;
amarle a Él, amar Amor;
aunque no me ame, amar mi hermano;
pues si le amo, más me ama Dios;

como Dios me ama, que ame yo,
quien, en la cruz, amor me dio;
hacer costumbre el verbo amar
al practicarlo sin final.

Amén.

3. Oración

Que tu amor, Señor,
me conduzca a amar;
amarte a ti,
amar tu Padre,
amar a mis hermanos,
amar a todos.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Amor es la acción de este día;
amor a Dios, y amor a todos.
Que Dios me ayude a siempre amar.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 29 del Tiempo Ordinario: Mateo 22,15-21


Danos en este momento, Señor, la abundancia de tu Espíritu Santo, para que al orar con tu Palabra podamos entender el mensaje que Tú quieres que nosotros recibamos hoy, y para que lo recibamos de tal modo que sea parte de nuestro diario vivir, para siempre. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 22,15-21: En aquel tiempo, los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra. Y le envían sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: «Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas. Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?». Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Mostradme la moneda del tributo». Ellos le presentaron un denario. Y les dice: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?». Dícenle: «Del César». Entonces les dice: «Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios».

b) Contexto histórico y cultural

Jesús se encuentra en el Templo de Jerusalén, donde además de enseñar, realiza prodigios, y sus sabias palabras no han podido ser rebatidas por sus férreos opositores; es entonces que éstos recurren a la trampa y al ardid, haciéndole preguntas a ver si pueden hacerle caer en respuestas que provoquen situaciones que le sean perjudiciales. El tributo a que se refieren era odiado por los nacionalistas judíos, por ser un símbolo de la opresión; pero era obligatorio, en virtud de la situación colonial de ellos, respecto a Roma.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

El impuesto

Por un tiempo puede un rey gobernar,
incluso hasta actuar como un dictador;
pero, por siempre, hay un sólo Señor
que no oprime, pues nos quiere aliviar.

Mientras al primero hay que tributar,
muy diferente es Dios, que es el dador;
aunque Él se merece todo el honor,
su único impuesto consiste en amar.

3. Oración

Tributo

Tributo imponen los reyes
y dirigentes de estados
a todos sus gobernados,
tratándolos como bueyes.
Dios tiene inversas las leyes:
a Él le gusta tributar;
su vital ley es amar,
la moneda es el amor
y su Hijo el repartidor;
¡de ese tributo, a dar!

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A dar el primer lugar a Dios en mi vida,
estoy llamado en este día.
Esa es mi acción,
con tu ayuda, Señor.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 28 del Tiempo Ordinario: Mateo 22,1-14


Que el Espíritu Santo nos asista, Señor, en este tiempo de oración que dedicaremos a deleitarnos con la Palabra de este día que Tú nos has comunicado con el Evangelio de hoy; que nuestras mentes sean esclarecidas para el recto entendimiento, y nuestros corazones ablandados para recibir con entusiasmo el contenido de lo que leeremos orando, para convertirlo en acciones en nuestra vida cotidiana. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 22,1-14: En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a los grandes sacerdotes y a los notables del pueblo: «El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió a sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. Envió todavía a otros siervos, con este encargo: ‘Decid a los invitados: Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda’. Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.

Entonces dice a sus siervos: ‘La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda’. Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales. Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, le dice: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?’. Él se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: ‘Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes’. Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos».

b) Contexto histórico y cultural

Jesús se encuentra en el Templo de Jerusalén, donde ha realizado prodigios milagrosos y ha entusiasmado a muchos con sus sabias palabras de enseñanzas; es entonces que los sumos sacerdotes y los ancianos se le acercan recriminándole y preguntándole que con que autoridad hacia aquello, a lo que el les responde con estas parábolas sobre el Reino de los Cielos.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

El traje

Tengo que acudir donde un sastre
pues quiero, a la moda, una ropa,
para no perderme la boda
que, Tú, a convidarme mandaste.

Al ser muchos los que invitaste,
la entrada estará restringida
según el estilo de vida,
y eso se sabrá por el traje.

El pase no será el color;
tampoco lo será el tejido;
es un exclusivo vestido
que tiene un nombre: conversión.

3. Oración

Ayúdame, Señor,
para no perderme el banquete
y ser parte de la boda;
que este traje que me ofreces,
hecho por ti a mi medida,
lo vista, desde ya, por siempre.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A aceptar la invitación a la conversión
que me ha enviado Dios,
estoy invitado hoy.
A la boda de tu Hijo voy,
con tu ayuda Señor.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 27 del Tiempo Ordinario: Mateo 21,33-43


Que tu Espíritu Santo nos asista, Señor, en este momento en que nos disponemos a orar con tu Palabra del día de hoy; para que podamos empaparnos y asimilar su contenido, y que animosamente nos dispongamos a aplicarlo en la vida. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 21,33-43: En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo le respetarán’.

Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: ‘Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia’. Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?». Dícenle: «A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo». Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos».

Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que estaba refiriéndose a ellos. Y trataban de detenerle, pero tuvieron miedo a la gente porque le tenían por profeta.

b) Contexto histórico y cultural

En la etapa final de su misión en la tierra, Jesús está enseñando en el Templo de Jerusalén a un nutrido grupo de seguidores y escuchas. Preocupados por esto, los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo le acosan, a lo que él reacciona con la parábola de este pasaje.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Nos arrendaste la viña

Nos arrendaste la viña,
tenemos que darte frutos;
si no tenemos ninguno,
mal usamos la campiña.
La cosecha será rica
si hemos sido bien astutos;
pero si fuimos muy brutos,
nos vas a quitar la finca.

El corazón es la quinta
y seguirte es el producto;
no buscarás substitutos,
cuando cambiemos de vida.
Que a esa muerte sufrida
con que Tú salvaste al mundo,
la conversión sea tributo
que te entreguemos con prisa.

Amén.

3. Oración

No hay mejor aspiración

No hay mejor aspiración
que ayudarte en la viña
que quieres como una niña
y en que Tú eres el Patrón.

Hazme, pues, un labrador,
un cultivador de fruto
para el buen dueño absoluto
tu Padre, mi viñador.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A trabajar en la viña de Dios,
mediante la conversión,
estoy invitado hoy.
Eso haré, con tu ayuda, Señor.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 26 del Tiempo Ordinario: Mateo 21,28-32


Danos, Señor, la abundancia de tu Espíritu Santo para leer, comprender, aceptar y vivir tu Palabra en el día de hoy. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 21,28-32: En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: ‘Hijo, vete hoy a trabajar en la viña’. Y él respondió: ‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ‘Voy, Señor’, y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». «El primero», le dicen. Díceles Jesús: «En verdad les digo que los publicanos y las rameras llegan antes que ustedes al Reino de Dios. Porque vino Juan a ustedes por camino de justicia, y no creyeron en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y ustedes, ni viéndolo, se arrepintieron después, para creer en él».

b) Contexto histórico y cultural

Jesús continua conversando con las autoridades religiosas, quienes le han enfrentado no sólo por expulsar a los mercaderes a su llegada al templo de Jerusalén, sino también por sus prédicas y curaciones que le han convertido en un fenómeno de masas. En realidad la conversación es un enfrentamiento, propiamente dicho, porque los sumos sacerdotes y los ancianos han visto en Jesús más un rival que alguien con quien compartir creencias.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Quiero decir que sí

A cuanto me invitas, Señor,
quiero decir que sí;
al arrepentimiento,
quiero decir que sí;
a la conversión,
quiero decir que sí;
a la invitación al amor.
quiero decir que sí;
a la reconciliación,
quiero decir que sí;
a estar atento a tu regreso,
quiero decir que sí;
a anunciar que vienes,
quiero decir que sí;
a trabajar por tu reino,
quiero decir que sí;
y cuando te diga que no,
ayúdame, Señor, a que ese "no"
se convierta en "sí".

Amén.

3. Oración

Dame, Señor, el deseo y la voluntad
de estar siempre dispuesto
a atender a tu llamado;
decirte que sí,
y cumplir ese sí.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Trabajar en tu viña, Señor,
es mi compromiso de hoy;
ser un labrador de tu siembra;
esa es mi acción,
con la ayuda de Dios.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 25 del Tiempo Ordinario: Mateo 20,1-16


Señor, en este momento de oración con tu Palabra, pedimos que nos concedas la acción de tu Espíritu Santo para que nuestras mentes sean iluminadas y podamos entender rectamente el mensaje que Tú nos envías con el Evangelio de este día, y para que nuestros corazones lo reciban de tal modo, que con gozo no dispongamos a convertirlo en realidad en nuestra vida diaria. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 20,1-16: En aquel tiempo, Jesús dijo a los discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Salió luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados, les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo’. Y ellos fueron. Volvió a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo. Todavía salió a eso de la hora undécima y, al encontrar a otros que estaban allí, les dice: ‘¿Por qué estáis aquí todo el día parados?’. Dícenle: ‘Es que nadie nos ha contratado’. Díceles: ‘Id también vosotros a la viña’.

Al atardecer, dice el dueño de la viña a su administrador: ‘Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros’. Vinieron, pues, los de la hora undécima y cobraron un denario cada uno. Al venir los primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos también cobraron un denario cada uno. Y al cobrarlo, murmuraban contra el propietario, diciendo: ‘Estos últimos no han trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el calor’. Pero él contestó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti. ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?’. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

b) Contexto histórico y cultural

El denario era una antigua moneda romana de plata, que en la época de Jesús su valor era equivalente al salario diario de un trabajador que le permitiese cubrir el sustento familiar del día.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

El salario

Es adecuado el que fuera el salario
con un dueño de la viña tan bueno,
para quien lo principal no es el tiempo,
sino ser servicial a su trabajo.

Nuestra salvación es hoy el denario;
el pago es la entrada al Reino del Cielo;
abandonemos ya el desempleo,
pues la labor es, en la vida, el cambio.

Amén.

3. Oración

Soy jornalero de la hora décima

Soy jornalero de la hora décima
y quiero ayudarte a llenar el campo;
no me importa si tengo el mismo pago
que darás a los de la hora undécima,
me preocuparé más por la asistencia
para que nadie pierda tu denario.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A buscar jornaleros de la hora undécima,
para que se conviertan y trabajen en la viña del Señor,
estoy invitado hoy;
es mi acción, con tu ayuda, Señor.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 24 del Tiempo Ordinario: Mateo 18,21-35


Señor Jesús, en este momento de oración con tu Palabra, pedimos el auxilio de tu Espíritu Santo para que su luz nos permita entender el mensaje del texto de hoy, y para que nos conduzca a vivirlo en nuestra cotidianidad. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 18,21-35: En aquel tiempo, Pedro preguntó a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?». Dícele Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: ‘Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré’. Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda.

Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: ‘Paga lo que debes’. Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: ‘Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré’. Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía.

Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: ‘Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?’. Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano».

b) Contexto histórico y cultural

El pasaje del día de hoy se enmarca en un conjunto de instrucciones que Jesús imparte a su discípulos respecto a varios tópicos, entre ellos en desenvolvimiento comunitario, lo que incluye el perdón de las ofensas y la reconciliación entre los hermanos.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Perdón siempre

De tu hermano, las ofensas,
trata de que no te inquieten
aunque duelan como un callo
o algún cansado juanete;
si es que das una respuesta
trata que no sea tan fuerte
ni mucho menos desquite
para que el dolor no aumente.
Cristo propone el indulto,
ser ante todo indulgente;
aunque es cierto que no es fácil
con quien te clava los dientes,
con aquel que te desprecia
y hasta odio hacia ti siente;
perdón en todo momento,
no tan sólo siete veces
que digamos es bastante,
son setenta veces siete,
le dijo a Pedro el Maestro;
el significado es: ¡siempre!;
así nos lo enseñó Jesús
hasta en la cruz de su muerte.

Amén.

3. Oración

Perdón

Pedimos en el Padrenuestro
Dios perdone nuestras ofensas,
pues perdonamos las ajenas;
pregunto: ¿si no hacemos eso,
cómo de Dios perdón queremos?;
si pido que indulte mi pena,
con aquel que tengo pendencia
mejor hoy procuro un arreglo.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Al perdón y la reconciliación
con mis hermanos,
es decir, con todos,
estoy invitado hoy.
¡A perdonar!
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 23 del Tiempo Ordinario: Mateo 18,15-20


De tu Espíritu

De tu Espíritu, Señor,
pedimos la efusión
en esta oración
con tu Palabra de hoy;
que Él sea el instructor
que nos dé comprensión,
y a nuestro corazón
la buena intención
de vivirla con ardor
hasta la salvación.

Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 18,15-20: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

b) Contexto histórico y cultural

En esta sección del Evangelio según San Mateo, Jesús trata aspectos eclesiales, que se refieren a las relaciones entre los miembros de la Iglesia, la comunidad que Él está formando, y que debe subsistir en el tiempo enfrentando la principal problemática del hombre: el pecado; la adecuada corrección fraterna es un elemento importante a tener en cuenta.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

A ti que eres mi hermano

A ti que eres mi hermano:
cuando el camino dejo,
corrígeme si peco;
hazlo con algún tacto
a solas, a mi lado,
sin ese tono seco;
y si yo no enderezo
mi rumbo equivocado,
a quien le sale caro
es a mi, porque pierdo
a un amigo bueno
que ha hecho lo mandado.

Amén.

3. Oración

Con nosotros estás

Con nosotros estás,
te sentimos, Señor;
presides la reunión;
lo que oremos harás,
si tenemos piedad;
te pedimos amor
al hacer corrección
y, en tu Nombre, unidad.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A estar dispuesto y aceptar
la corrección fraterna,
la de mi hermano y la mía,
se me invita en este día;
también a la unidad en Cristo;
son mis acciones,
con tu ayuda, Señor.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 22 del Tiempo Ordinario: Mateo 16,21-27


En este momento en que vamos a orar con tu Palabra, pedimos, Señor, una efusión de tu Espíritu Santo para que nos conduzca al recto conocimiento de lo que nos quieres transmitir con ella, y para que nos anime a convertir en obra lo que habremos de orar, Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 16,21-27: En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los senadores, sumos sacerdotes y letrados y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte». Jesús se volvió y dijo a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios».

Entonces dijo a los discípulos: «El que quiera venirse conmigo que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si malogra su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del Hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta»

b) Contexto histórico y cultural

Después de intentar explicar, con escaso éxito, a sus discípulos el paralelismo entre su misión y la cruz, Jesús incluye a la gente en la exposición del tema; ahora la explicación es para todos; igual lo será la cruz; eje de la misión salvífica del Señor, e instrumento y vía de salvación para todos.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

A todos se nos da una cruz

A todos se nos da una cruz
que muchos tratan de eludir
pues no es fácil de admitir
ya que recuerda al ataúd.

Sufrimiento parece pus
que nadie quisiera sentir,
tampoco tener sobre sí,
ya que más bien es un tabú;

mas ¿cómo nos salvó Jesús?;
lo hizo con su propio sufrir;
su amor nos mostró al morir
sin que se extinguiera su luz.

Yo tengo que tomar mi cruz,
si a Cristo es que quiero seguir;
me tengo que negar a mí
y así alcanzaré su virtud.

Amén.

3. Oración

Señor, ayúdame a entender y valorar
el significado de tu sufrimiento por mi;
también ayúdame a unir mis sufrimientos a los tuyos,
como un minúsculo aporte a tu sacrificio por la humanidad.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A no quejarme tanto de mis cruces,
entendiendo que no pesan como la de Cristo,
y a estar dispuesto a caminar con ellas,
estoy invitado en este día.
Ayúdame, Señor, a cumplir esta acción.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 21 del Tiempo Ordinario: Mateo 16,13-20


El Espíritu de Dios pedimos en este momento de oración con la Santa Palabra, para que nos asista y anime para entender el mensaje que nos trae, y para aplicarlo en nuestro diario vivir. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 16,13-20: En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?». Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Díceles Él: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que Él era el Cristo.

b) Contexto histórico y cultural

De camino en uno de sus viajes, después de cierto tiempo de convivencia con sus discípulos, en el que han compartido otros numerosos viajes, predicaciones y sanaciones, Jesús conversa con ellos sobre las impresiones y expectativas existentes respecto a su persona; pero la finalidad es comenzar a instruirles sobre las insólitas características de su mesianismo, relativas a la cruz.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Él te nombró piedra

Él te nombró piedra,
como roca fuerte;
conduce a la gente
y vence la fiera;

ama las ovejas
y sé diligente,
pues Cristo las quiere,
y el cuido te deja.

Del Reino en la tierra,
Pedro, eres regente,
superintendente,
de toda la Iglesia.

3. Oración

Interrogantes

Hay interrogantes del cristianismo
para hacernos a nosotros mismos:
¿Quién es Jesús, a la gente decimos?
¿Él es el Mesías, o es sólo un mito?
¿De su señorío, qué es lo que digo?
¿Jesús es Señor, o eso es sólo un dicho?
¿Y sobre la cruz y su sacrificio?
¿Vano dolor, o fue mi beneficio?
¿Mi relación con Dios, cómo la vivo?
¿Gracias a Jesús, ya me siento hijo?
¿A quién anuncio cuando yo predico?
¿Jesús es la luz, o soy yo quien brillo?
Cuestiones que definen el camino
de cada uno hacía Jesús, el Cristo;
si con ellas corrijo mis desvíos,
que sean de Dios los pensamientos míos.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A reconocerte como Señor,
y a anunciarte como tal,
estoy invitado en el día de hoy;
eso haré siempre,
con tu ayuda, Señor.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 20 del Tiempo Ordinario: Mateo 15,21-28


Padre Santo, en el nombre de tu Hijo Jesús, pedimos la acción del Espíritu Santo en este momento en que vamos a orar con tu Santa Palabra; de ese modo podremos ser iluminados para entenderla, y animados para cumplirla. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 15,21-28: En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo». Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando». Él les contestó: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel». Ella los alcanzó y se postró ante Él, y le pidió de rodillas: «Señor, socórreme». Él le contestó: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos». Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos». Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas». En aquel momento quedó curada su hija.

b) Contexto histórico y cultural

Tiro y Sidón; dos ciudades de El Líbano, distantes unos 32 km una de la otra: Jesús sale del territorio de Israel, y se va a tierra pagana; es un anticipo de la labor universal misionera que asignaría a sus discípulos al cabo de su misión en la tierra.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

La humildad

La humildad obtiene más logros
que reclamación insensata.
¿Por qué una exigencia porfiada
si la decisión es del otro?

No consigue un proceder hosco
que una petición sea escuchada;
la fórmula a ser aplicada:
confianza y evitar ser tosco.

Tú, como Dios lo alcanza todo,
ora con actitud confiada,
pide sin ofender en nada,
y el Señor premiará tu modo.

Amén.

3. Oración

Dame humildad, Señor;
que pueda entender
que todo es gracia
de parte tuya
en mi vida.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A orar y pedir,
a presentar al Señor mis necesidades
con confianza y humildad,
estoy llamado hoy;
eso haré.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 19 del Tiempo Ordinario: Mateo 14,22-33


De tu Espíritu, el auxilio

De tu Espíritu, el auxilio,
Padre, nos asista en este tiempo
en que leeremos en rezo
en el Evangelio de tu Hijo
lo que Él con sus actos nos dijo;
para que, al asumirlo como nuestro,
lo convirtamos en hechos
y sigamos su camino.

Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 14,22-33: Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla mientras él despedía a la gente. Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.

De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua». Él le dijo: «Ven». Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame». En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?». En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante Él diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios».

b) Contexto histórico y cultural

Después de sanar enfermos y multiplicar los panes, al compadecerse de la gente, Jesús ha despachado en la barca a sus discípulos y se ha quedado solo, orando, después de despedir a la multitud. Es entonces que, ya de noche, camina sobre las aguas y alcanza la barca con los discípulos en el lago.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Tú me dijiste ven

Señor, Tú me dijiste ven,
tras aquel ímpetu inicial,
y fue un penoso vacilar
ese que me llevó a caer.

En mí mismo me sustenté,
tremendo error casi mortal,
puesto que comencé a afondar
al recordar mi pequeñez.

De ti viene también la fe,
dámela para no dudar;
retomaré aquel caminar,
mándame ir a ti nueva vez.

3. Oración

Miedo

Señor, ¡qué miedo!
ante este evento
que es un mal viento;
¿cómo procedo?

Seguir, no puedo,
si no te siento;
dame tu aliento
que infunda el credo.

No es desespero,
pero en las sienes,
dolor, no quiero.

Entre vaivenes,
sufriendo espero;
¿cuándo es que vienes?

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A la confianza y la fe en Jesús
se me invita en el día de hoy;
esa es mi acción:
¡confío en Ti, Señor!
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 18 del Tiempo Ordinario: Mateo 14,13-21


Que tu Espíritu me auxilie

Que tu Espíritu me auxilie,
Señor, al orar tu Palabra,
para que mi mente se abra
y mi corazón se ablande;
que el llamado que me haces
lo responda sin tardanza,
con toda confianza,
porque el premio es bien grande.

Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 14,13-21: En aquel tiempo, cuando Jesús recibió la noticia de la muerte de Juan Bautista, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron tras Él viniendo a pie de las ciudades. Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos.

Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: «El lugar está deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida». Mas Jesús les dijo: «No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer». Dícenle ellos: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces». Él dijo: «Traédmelos acá».

Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. Y los que habían comido eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

b) Contexto histórico y cultural

La cruenta muerte del Bautista afecta emocionalmente a Jesús, quien está consciente de que la suya será más dolorosa; esto hace que se retire a meditar. Pero su misericordia por las necesidades de la muchedumbre que le siguió, interrumpe sus planes.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Cinco panes y dos peces

Cinco panes y dos peces,
el aporte de un muchacho;
no alcanzaba para tantos
pero dio y sobró con creces;
no fue magia, no fue suerte,
ni tampoco fue un acaso;
fue tan sólo el primer plato
de un delicioso banquete
el cual tiene un plato fuerte
que es la carne del Cordero.
Ya está puesto el caldero
y también ya tiene aceite,
pero aun no esta caliente
porque no ha llegado el tiempo.
No le cuezan a destiempo
porque ya su hora viene.

3. Oración

De tu festín quiero comer

De tu festín quiero comer;
no sólo pan y algo de pez,
Pan de vida, quiero esta vez;
ese que sana el padecer
cambiando, a un hoy, mi raro ayer;
porque es también medicamento,
además de santo alimento;
es íntima aproximación
a lo divino en comunión.
¡Es Sacrosanto Sacramento!

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A imitar la actitud de Jesús,
y apiadarme y compartir con los que no tienen,
se me invita en este día;
es mi acción, con la ayuda de Dios.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 17 del Tiempo Ordinario: Mateo 13,44-52


El Espíritu Santo nos guíe

Que el Espíritu Santo nos guíe hoy
al orar tu Santa Palabra, Señor;
y que el mensaje que nos envías
sea germen de una nueva vida
que mediante la conversión
nos conduzca a la salvación.

Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 13,44-52: En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.

También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.

También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.

¿Habéis entendido todo esto?». Dícenle: «Sí». Y Él les dijo: «Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo».

b) Contexto histórico y cultural

Jesús, que ha expuesto a la multitud a orillas del lago, en parábolas con figuras comparativas del diario vivir, acerca del Reino de los Cielos, hace, en el texto de hoy, un aparte con sus discípulos y continúa conversando conversando con ellos acerca del mismo tema.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Valioso tesoro

¡Gran ventura mía!;
valioso tesoro,
más que perla, oro,
y que agua en sequía
para seca ría.
Ahora no demoro,
pronto me enamoro
con gran alegría
de tu compañía.
Ya en tu Reino moro
y hasta oigo el coro
y una sinfonía
con bella letanía
cuando yo te adoro,
Señor, mi tesoro,
en la Eucaristía.

Amén.

3. Oración

Ayúdame a ser de los justos

Ayúdame a ser de los justos,
Señor, ahora, antes del cernido,
así no seré dirigido
al fuego para los injustos.

No es sólo un asunto de susto
por ese perenne castigo
al lado del malo enemigo
y eternos llantos de disgusto;

es por no perder ni un segundo
del amor que me ofreces, Cristo,
y que a tu lado yo conquisto
si te elijo a Ti ante el mundo.

¡Quiero ya ese premio futuro!
hazme vivirlo desde ahora;
acompáñame a toda hora,
sólo así lo obtengo seguro.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A esforzarme y procurar ganar el Reino de los Cielos,
se me invita en este día;
esa es mi acción:
por tu Reino voy, Señor,
con la ayuda de Dios.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 16 del Tiempo Ordinario: Mateo 13,24-43


Infunde en nosotros, Señor, la acción de tu Espíritu Santo en este tiempo que dedicaremos a la oración con tu Palabra; necesitamos que nuestro entendimiento se acreciente al leer el texto del Evangelio de este día, y que el corazón de cada uno de nosotros reciba tu mensaje con un gozo tal, que nos conduzca a convertirlo en obra en nuestra vida. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 13,24-43: En aquel tiempo, Jesús propuso a las gentes otra parábola, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña.

Los siervos del amo se acercaron a decirle: ‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?’. Él les contestó: ‘Algún enemigo ha hecho esto’. Dícenle los siervos: ‘¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?’. Díceles: ‘No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero’».

Otra parábola les propuso: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas».

Les dijo otra parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo».

Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: «Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo».

Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo». Él respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».

b) Contexto histórico y cultural

Jesús sigue  hablando en parábolas a sus oyentes; utilizando el lenguaje comparativo de las imágenes agrícolas, de la naturaleza en general, y de la vida diaria; ahora les expone las llamadas parábolas del Reino, cuya temática es sobre el Reino de los Cielos.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Trigo y cizaña

Trigo y cizaña, tenemos todos;
al hacer el bien: trigo del bueno;
cuando nuestra actuación es veneno:
la despreciable cizaña somos.

Vamos a hacer el trigo cuantioso;
así la cizaña será menos
hasta que al final la eliminemos;
porque mucho trigo es su sofoco.

Despierta tu durmiente

Creciendo está sin cesar;
es el Reino entre nosotros,
que se ha tornado grandioso
y nadie podrá parar.

Ya no se puede ignorar;
surgió en un lugar remoto
en un despoblado soto
en las montes de Judá.

Dentro de cada uno está;
aunque a veces es latente,
cuando su momento llegue
su simiente brotará.
¡Encárgate que sea ya,
despertando tu durmiente!

Amén.

3. Oración

Oración y penitencia

Aun preparando la tierra
y haciendo una buena siembra
va a aparecer la maleza:
la indeseada mala hierba;
cuando el enemigo tienta,
ahí es cuando la inserta.
Oración y penitencia:
herbicida de excelencia;
así al efectuar la siega
será grande la cosecha.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Procurar que en nosotros crezca la buena semilla,
para que disminuya la cizaña del maligno,
es mi acción, con tu ayuda, Señor.
Amén.