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Bajas de las estrellas

(Canción navideña italiana, con letra de san Alfonso María de Ligorio)
Bajas de las estrellas
oh Rey del Cielo,
y vienes a una gruta al frío y al hielo.

Oh Niño mío divino,
yo te veo aquí temblando;
ah, ¡cuánto te costó haberme amado!

A ti que eres del mundo
el Creador
faltan vestido y fuego, ¡oh mi Señor!

Querido niño elegido,
esta misma pobreza más me enamora;
ya que el amor te hizo aún más pobre.

Cantemos al Amor de los amores

Himno de la Liturgia de las Horas
Cantemos al Amor de los amores,
cantemos al Señor.
¡Dios está aquí! Venid, adoradores;
adoremos a Cristo Redentor.

¡Gloria a Cristo Jesús! Cielos y tierra,
bendecid al Señor.
¡Honor y gloria a ti, Rey de la gloria;
amor por siempre a ti, Dios del amor!

¡Oh Luz de nuestras almas!
¡Oh Rey de las victorias!
¡Oh Vida de la vida
y Amor de todo amor!

¡A ti, Señor cantamos,
oh Dios de nuestras glorias;
tu nombre bendecimos,
oh Cristo Redentor!

¿Quién como tú, Dios nuestro?
Tú reinas y tu imperas;
aquí te siente el alma;
la falta te adora aquí.

¡Señor de los ejércitos,
bendice tus banderas!
¡Amor de los que triunfan,
condúcelos a ti!
Amén.

Sagrado Corazón de Jesús

Tradicional canción a esta devoción
Sagrado Corazón de Jesús,
viva llama de amor y de luz;
amigo tierno de Betania,
maestro y modelo de virtud.

Reina, reina, Jesús para siempre;
reina aquí ¡oh amado Redentor!
y derrama tus gracias, divino Jesús;
quiero vivir tan sólo de tu amor.

Sagrado Corazón de Jesús,
viva llama de amor y de luz;
amigo tierno de Betania,
maestro y modelo de virtud.

Entronizado serás en todo el orbe,
donde quiera que haya un hogar;
y buscando tu amparo, te busco Jesús;
yo quiero un día contigo reinar.

Sagrado Corazón de Jesús,
viva llama de amor y de luz;
amigo tierno de Betania,
maestro y modelo de virtud.

Bendecid nuestra patria querida,
se el dueño de nuestra nación;
y que en toda la tierra resuene esta voz:
Viva, viva el Sagrado Corazón.

Sagrado Corazón de Jesús,
viva llama de amor y de luz;
amigo tierno de Betania,
maestro y modelo de virtud.

El 13 de mayo

Conocida canción mariana
El 13 de mayo 
la Virgen María
bajó de los cielos
a Cova de Iría.
Ave, Ave, Ave María;
Ave, Ave, Ave María.

A tres pastorcitos
la Madre de Dios
descubre el misterio
de su Corazón.
Ave, Ave, Ave María;
Ave, Ave, Ave María.

«El Santo Rosario
constantes rezad
y la paz al mundo
el Señor dará».
Ave, Ave, Ave María;
Ave, Ave, Ave María.

«Haced penitencia,
haced oración,
por los pecadores
implorad perdón».
Ave, Ave, Ave María;
Ave, Ave, Ave María.

«Mi amparo a los pueblos
habré de prestar,
si el Santo Rosario
me quieren rezar».
Ave Ave, Ave María;
Ave, Ave, Ave María.

Oración por la familia

Letra de la canción del padre Zezinho
Que ninguna familia comience en cualquier de repente,
Que ninguna familia se acabe por falta de amor.
La pareja sea el uno en el otro de cuerpo y de mente
y que nada en el mundo separe un hogar soñador.

Que ninguna familia se albergue debajo del puente
y que nadie interfiera en la vida y en la paz de los dos.
Y que nadie los haga vivir sin ningún horizonte
y que puedan vivir sin temer lo que venga después.

La familia comience sabiendo por qué y donde va
y que el hombre retrate la gracia de ser un papá.
La mujer sea cielo y ternura y afecto y calor
y los hijos conozcan la fuerza que tiene el amor.

Bendecid, oh Señor, las familias, Amén.
Bendecid, oh Señor, la mía también.
Bendecid, oh Señor, las familias, Amén.
Bendecid, oh Señor, la mía también.

Que marido y mujer tengan fuerza de amar sin medida
y que nadie se vaya a dormir sin buscar el perdón.
Que en la cuna los niños aprendan el don de la vida,
la familia celebre el milagro del beso y del pan.
Que marido y mujer de rodillas contemplen sus hijos,
que por ellos encuentren la fuerza de continuar.

Y que en su firmamento la estrella que tenga más brillo
pueda ser la esperanza de paz y certeza de amar.
La familia comience sabiendo por qué y donde va
y que el hombre retrate la gracia de ser un papá.
La mujer sea cielo y ternura y afecto y calor
y los hijos conozcan la fuerza que tiene el amor.

Bendecid, oh Señor, las familias, Amén.
Bendecid, oh Señor, la mía también.
Bendecid, oh Señor, las familias, Amén.
Bendecid, oh Señor, la mía también
Bendecid, oh Señor, la mía también.

Quédate conmigo

(Salmo 51,3: Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas)
Estando yo en tinieblas y de Dios apartado,
con el Padre y el Hijo, tú has sufrido mi pecado.
Redimido fui, pero he vuelto a caer;
renovarme es tu misión, a ti suba mi clamor.

Espíritu Divino, Espíritu de Dios,
conoces mis anhelos y todo mi interior;
requiero tu presencia, me ahogo de dolor;
ven pronto en mi favor, ven Espíritu de Dios.

Defiéndeme del mal, Espíritu de Dios;
restáurame la gracia, Espíritu de Dios;
infunde en mí tus dones, Espíritu de Dios;
produce en mí tus frutos Espíritu Santo de Dios.

Espíritu, Espíritu; de dones dador,
lléname de tu esencia, Espíritu de Dios.
Espíritu, Espíritu; del caído, auxiliador,
quédate conmigo regalo santo de Dios.

Para ayudarme estás, Espíritu de Dios;
y a mi encuentro vienes llenando mi interior;
ya siento tu presencia y de Dios siento el amor,
prolonga este momento Espíritu Santo de Dios.

Dulce consuelo eres en mi desesperación;
tu suave soplo es, del tormento, apaciguador:
las angustias cesan, ahora todo es paz y amor;
no me abandones nunca Espíritu Santo de Dios.

Espíritu, Espíritu; de dones dador;
lléname de tu esencia Espíritu de Dios.
Espíritu, Espíritu; del redimido, protector,
quédate siempre conmigo don de dones de Dios.

La Virgen sueña caminos

Hermosa canción del tiempo de Adviento, cuyo autor desconozco
La Virgen sueña caminos, está a la espera;
la virgen sabe que el niño está muy cerca.
De Nazareth a Belén hay una senda,
por ella van los que creen en las promesas.

Los que soñais y esperais la buena nueva
abrid las puertas al niño que está muy cerca.
El Señor cerca está, el viene con la paz;
El Señor cerca está, el trae la verdad.

En estos días del año el pueblo espera,
que venga pronto el mesías a nuestra tierra.
En la ciudad de Belén llama a las puertas,
pregunta a las posadas… y no hay respuesta.

La tarde ya lo sospecha; está alerta.
El sol le dice a la luna que no se duerma.
A la ciudad de Belén vendrá una estrella,
vendrá con todo el que quiera cruzar fronteras.

Ven, Señor, no tardes

Tradicional canción de Adviento
Ven, Señor, no tardes
ven, que te esperamos.
ven, Señor, no tardes,
ven pronto, Señor.

El mundo muere de frío,
el alma perdió el calor,
los hombres no son hermanos,
porque han matado al Amor.

Envuelto en noche sombría,
gime el mundo de pavor;
va en busca de una esperanza,
buscando tu fe, Señor.

Al mundo le falta vida,
y le falta corazón;
le falta cielo en la tierra,
si no lo riega tu amor.

Rompa el cielo su silencio,
baje el rocío a la flor,
ven, Señor, no tardes tanto,
ven, Señor. Amen

Pregón Pascual

Exulten por fin los coros de los ángeles,
exulten las jerarquías del cielo,
y por la victoria de Rey tan poderoso
que las trompetas anuncien la salvación.

Goce también la tierra,
inundada de tanta claridad,
y que, radiante con el fulgor del Rey eterno,
se sienta libre de la tiniebla
que cubría el orbe entero.

Alégrese también nuestra madre la Iglesia,
revestida de luz tan brillante;
resuene este templo con las aclamaciones del pueblo.

En verdad es justo y necesario
aclamar con nuestras voces
y con todo el afecto del corazón
a Dios invisible, el Padre todopoderoso,
y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

Porque él ha pagado por nosotros al eterno Padre
la deuda de Adán
y, derramando su sangre,
canceló el recibo del antiguo pecado.

Porque éstas son las fiestas de Pascua,
en las que se inmola el verdadero Cordero,
cuya sangre consagra las puertas de los fieles.

Ésta es la noche
en que sacaste de Egipto
a los israelitas, nuestros padres,
y los hiciste pasar a pie el mar Rojo.

Ésta es la noche
en que la columna de fuego
esclareció las tinieblas del pecado.

Ésta es la noche
en que, por toda la tierra,
los que confiesan su fe en Cristo
son arrancados de los vicios del mundo
y de la oscuridad del pecado,
son restituidos a la gracia
y son agregados a los santos.

Ésta es la noche
en que, rotas las cadenas de la muerte,
Cristo asciende victorioso del abismo.

¿De qué nos serviría haber nacido
si no hubiéramos sido rescatados?

¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros!

¡Qué incomparable ternura y caridad!

¡Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!

Necesario fue el pecado de Adán,
que ha sido borrado por la muerte de Cristo.

¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!

¡Qué noche tan dichosa!

Sólo ella conoció el momento
en que Cristo resucitó de entre los muertos.

Ésta es la noche
de la que estaba escrito:
«Será la noche clara como el día,
la noche iluminada por mí gozo.»

Y así, esta noche santa
ahuyenta los pecados,
lava las culpas,
devuelve la inocencia a los caídos,
la alegría a los tristes,
expulsa el odio,
trae la concordia,
doblega a los poderosos.

En esta noche de gracia,
acepta, Padre santo,
este sacrificio vespertino de alabanza
que la santa Iglesia te ofrece
por rnedio de sus ministros
en la solemne ofrenda de este cirio,
hecho con cera de abejas.

Sabernos ya lo que anuncia esta columna de fuego,
ardiendo en llama viva para gloria de Dios.

Y aunque distribuye su luz,
no mengua al repartirla,
porque se alimenta de esta cera fundida,
que elaboró la abeja fecunda
para hacer esta lámpara preciosa.

¡Que noche tan dichosa
en que se une el cielo con la tierra,
lo humano y lo divino!

Te rogarnos, Señor, que este cirio,
consagrado a tu nombre,
arda sin apagarse
para destruir la oscuridad de esta noche,
y, como ofrenda agradable,
se asocie a las lumbreras del cielo.

Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo,
ese lucero que no conoce ocaso
y es Cristo, tu Hijo resucitado,
que, al salir del sepulcro,
brilla sereno para el linaje humano,
y vive y reina glorioso
por los siglos de los siglos.
Amén.