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Banquete

(1 Corintios 10,17: Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan)
A un famélico enjambre
se les ofrece un banquete al que llego;
tienen almas con hambre,
necesitan sosiego;
lo mismo que yo, por eso me agrego.

Allí los camareros,
de ángeles, legiones muy sonrientes,
que en nada son austeros
y a todo están pendientes,
le sirven un manjar a los presentes;

platillos exquisitos:
santo oráculo y Buena Nueva,
todos ellos gratuitos
junto al Pan que renueva
que es servido al final y al cielo lleva.

Y después el envío:
"Ite Missa Est", pueden irse ya,
en paz y sin desvío;
así a todos llegará
el festín en que el Señor se da.

Envíame a mí

(Marcos 6,7: Entonces llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros)
Envíame a mí a esa labor;
si nadie va, que vaya yo;
si sólo hay dos, uno sea yo;
si hay pocos, aquí estoy, Señor;
y si muchos van, también yo.

Amén.

Pies hermosos

(Isaías 52,7 ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia salvación, que dice a Sión: «Ya reina tu Dios!»)
Pies hermosos al servicio
de la causa del Señor;
No hay cansancio ni temor,
ni alto monte o precipicio
que impida hacer el oficio:
de la paz, el mensajero.
Esos pies, Señor, hoy quiero
sean los míos, aquí están;
hazlos, bellos en afán,
resistentes como acero.

Amén.

Llenaste esas redes

(Lucas 5,6: Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse)
Llenaste esas redes para que crea
en Ti y el poder de tu santo nombre
e indicarme qué quieres que yo sea:
pescador, sí, pero ahora de hombres;
ayúdame a hacer lo que Tú deseas.

Amén.

Hicimos lo de nosotros

(Romanos 12,11 Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor)
Ya hizo su entrada el novio,
le hemos preparado la mesa;
que empiece pronto la fiesta,
para Él serán los elogios.

Que su resplandor sea obvio
y su importancia ahora crezca;
nuestra alegría ya es completa,
pues hicimos lo de nosotros.

Amén.

Secreto

(Marcos 7,36: Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban)
Sobre el pedido de guardar secreto,
por favor, pido que eso quede fuera;
perdóname, Señor, no creo que pueda
no proclamar lo que conmigo has hecho.

De tu presencia

(Habacuc 2,14: Porque la tierra se llenará del conocimiento de la gloria del Señor, como las aguas cubren el mar)
De tu presencia he disfrutado,
Señor; espiritual momento
en que tan cercano te siento;
ahora que ya te he contemplado,
del Espíritu que me has dado,
a la acción me impulse, su viento,
y que, usándome de instrumento,
sea hecho el trabajo asignado.

Amén.

Contigo por esta tierra

(Isaías 49,6b:  yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra)
Contigo por esta tierra
hacia arriba y hacia abajo,
cada camino y atajo
con la amenaza que encierra;
tuya, Señor, es la guerra
y no nos cansa el trabajo.

Amén.

Diré

(Lucas 5,14a: El le ordenó que no se lo dijera a nadie)
Silencio pedías al cumplir tu misión,
cuando al mundo trajiste la salvación;
perdona, Señor, pero no es lo que haré;
lo que has hecho conmigo, a todos diré.

Amén

Soy jornalero de la hora décima

(Mateo 20,14: Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti)
Soy jornalero de la hora décima
y quiero ayudarte a llenar el campo;
no me importa si tengo el mismo pago
que darás a los de la hora undécima,
me preocuparé más por la asistencia
para que nadie pierda tu denario.

Por ahí vienen los misioneros

(Mateo 10,7: Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca)
Por ahí vienen los misioneros
que el Reino del Cielo anuncian ya;
gratis recibieron, igual lo dan,
pues su soporte no es el dinero.

Del Señor, son ellos mensajeros,
y con su saludo les traen la paz
a cada casa de pueblo o ciudad
que merezca ser digna de ellos.

¡Vengan apóstoles, de Dios, voceros!
Abramos la puerta de cada hogar;
la Buena Nueva vamos a escuchar;
¡vientos de Dios soplan sobre el pueblo!

Amén.

Apóstoles

(Marcos 16,20: Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban)
Apóstoles, los emisarios,
que en esa divina misión
anunciaron la salvación
a un mundo muy necesitado;
al momento de ser llamados
escucharon la viva voz
del mismo Cristo, Hijo de Dios,
convirtiéndoles en enviados;
y, aceptando aquel encargo,
bendita fue la decisión;
sin consulta ni discusión
no hubo que esperar ni un rato.
Ahora somos el reemplazo,
apóstoles del mundo de hoy;
les pedimos su intercesión
para realizar el trabajo
como lo hizo el grupo de antaño,
y que yo mismo, hoy, diga "voy"-

Amén.

Al profeta del desierto

(Lucas 1,76: Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos)
Al profeta del desierto,
Juan Bautista, precursor
del profeta de profetas,
hoy le pido intercesión:
al Cordero que mostraste
y luego siguieron dos
de los iniciados tuyos,
lleva mi preocupación
por la escasez de las voces
a anunciarle con ardor
sin temer a la pobreza,
tampoco a persecución;
ruega por los bautizados
para que el fuego de unción
se encienda y no se apague.
¡Reemprendamos la misión.!

Amén.

A evangelizar a todos

(Marcos 16,15: Entonces les dijo: Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación)
A evangelizar a todos:
a los que nunca han entrado
y a los que se han apartado,
a los que distan a un codo
y los que están en el polo,
al que viste inmaculado
y a los que se han enlodado;
a todos como en un coro;
a ellos, personal o en foro,
a Cristo, los invitamos;
y si no nos hacen caso
les oramos de buen modo.

Amén.

Enviado

(Mateo 4,19-20: Entonces les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres». Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron)
Enviado nos ha sido
por su Padre que nos quiere,
que atiende nuestros ruegos
bien atento a nuestras preces
y que cuando llega el tiempo
siempre cumple cuanto ofrece.
Ha llegado, yo le sigo;
ya no pienso en los peces;
aunque nunca se ha embarcado,
nueva pesca me promete,
no de peces, de perdidos
que ahora llenarán las redes.

Amén.

Con Cristo, por el camino

(Luca 8,2: Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y enfermedades)
Con Cristo, por el camino,
por pueblos y cada aldea
la Buena Nueva se arrea
con un mensaje divino:
el Reino de Dios ya vino
y el mal ya se tambalea.

Jesús la Iglesia la crea
con doce de sus amigos
y unas mujeres testigos
que comparten su tarea.

Tomemos tú y yo la tea
sin ser, del tiempo, mezquinos;
con Cristo, por los caminos,
¡hagamos que el mundo crea!

Amén.

Me elegiste

(Lucas 6,13: Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles)
Doy gracias, Señor, porque me elegiste
sin calificar, algo inmerecido
que así lo hiciste porque Tú quisiste;
ahora debo actuar y por eso pido
valor para anunciar a qué viniste.

Amén.

La pesca

(Lucas 5,4: Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen las redes»)
La pesca: todo un fracaso;
nada en el agua se mueve
en una noche perdida
de aburrimiento perenne.
¡Ir mar adentro, me pides!;
¿es un paseo que quieres?;
propones volver a intentar
y dices: tira la redes;
lo que receloso hago
y abundantes son los peces.
Pensaba: "pescar no sabe",
y ahora mi Maestro eres;
Señor, de este hombre pecador
dime ¿qué es lo que Tú quieres?
Tu respuesta clara es:
que seas pescador de gente.

Amén.

Si no nos reciben en casa

(Lucas 4,29: y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo)
Si no nos reciben en casa,
iremos adonde el vecino;
porque este mensaje divino,
es a todo el mundo que alcanza.
No es sólo un asunto de patria
ni únicamente para amigos;
nos convertimos en mezquinos
si nos limitamos a razas.
Vamos a propagar la brasa,
anunciemos por los caminos,
aquel incipiente rabino
que los de su pueblo rechazan
y que ellos creen que fracasa,
es el profetizado Cristo,
del Omnipotente, el Hijo,
que nos ha traído la gracia.

Amén.

Buscas obreros de Dios

(Mateo 10,7: Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca)
Buscas obreros de Dios
para auxiliar a la gente;
que tu mensaje les llegue,
y compartan la misión.

Hoy Tú me envías, Señor,
al pueblo a anunciarte,
sus dolencias aliviarles,
y a alegrar su corazón.

"Llega el Reino de Dios"
será el divino mensaje
que, a la mies, mi boca pase;
¡presto te sirvo, Señor!

Amén.