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Belén imperfecto

(Del español Víctor Manuel Arbeloa)
Nunca llegan al portal
las figuras del belén

Los pastores se han quedado
sin las piernas por correr

No encuentran los Reyes Magos
las estrellitas de papel

Los camellos en el musgo
ya no se pueden mover

El río de plata sigue
desembocando al revés

La lavandera del lago
nunca acaba de tender

Herodes hoy ha encendido
las mismas luces de ayer

En las montañas la nieve
no se puede deshacer

La Virgen está esperando
y esperando San José

la comadrona no llega
y ya empieza a anochecer

El pastor tampoco viene
con la hierba para el buey

Los hombres no llegan nunca
a la cueva de Belén

La Virgen está esperando
y el niño Jesús también…

Otros Belenes

(Del español Víctor Manuel Arbeloa)
A Belén, por allí, amigo,
ya no se va, ya no se va.

Se va por la otra puerta de la ciudad.
Se va por los caminos sin luz ni paz.
Por esas negras casas de duro pan.

A Belén, por allí, amigo,
ya no se va, ya no se va.

Se va por las afueras de soledad.
Se va por el respeto, por la igualdad.
Por la verdad más clara y la libertad.

A Belén, por allí, amigo,
ya no se va, ya no se va.

Se va por la justicia y la caridad.
Por la limosna sola ya no se va.
Por el amor sincero, así se va.

A Belén, por allí, amigo,
ya no se va, ya no se va.

Se va por todo el mundo, bien claro está.
Porque hoy Belén es toda la humanidad.
Que siempre en este mundo es Navidad.

Que siempre en este mundo es Navidad.

Bendición de Nochebuena

(Del español Víctor Manuel Arbeloa)
Niño de Belén
bendice nuestra cena

Danos una risa
de luna llena
una alegría
serena

Y una difícil
pena
por los que no tienen
cena.

Virgen de Belén
enhorabuena...

Aquel Cristo a quien dije Sí

(Del español Víctor Manuel Arbeloa)
Pero aquel Cristo a quien dije Sí,
porque le oí, muy dentro,
que insistente me llamaba,
aquél, que me invitó a seguirle a donde fuera,
aquél, que me sedujo locamente,
por quien dejé mis redes soñadoras,
es hoy también el mismo en el que creo,
el mismo en quien confío y a quien sigo,
a pesar de mil dudas y quebrantos,
de cansancios oscuros,
tropiezos y reservas.

Creo en Jesús, mi impulso y mi destino,
mi punto de partida, mi horizonte,
mi sueño y mi término seguro.

Nadie como tú me ha convencido.
Nadie como tú marcó mi vida:
ni héroe, ni sabio,
ni líder, ni poeta.

Ni libros ni teatros,
ni historias ni películas
ni crisis ni aventuras,
ni viajes ni retornos,
ni gritos ni blasfemias,
ni horrores ni desgracias,
ni chistes ni sarcasmos,
ni burlas ni silencios,
ni luces ni luceros,
ni gozos ni delirios
me apartaron de ti.

A ti me arrimo.
Te conozco.
Te quiero y necesito.
Te espero y acompaño.
De ti me fío.
A ti me entrego.
Y me unges de nuevo
la vida con tu gracia.