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Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 33 del Tiempo Ordinario: Marcos 13,24-32


De tu Espíritu, pedimos dones

De tu Espíritu, pedimos dones,
Jesús, Señor de las naciones;
para que nuestros corazones
sus desvíos abandonen,
reciban con buenas intenciones
la Palabra que hoy propones,
y tras nuestras oraciones
la conviertan en acciones.

Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 13,24-32: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «En aquellos días, después de la tribulación aquella, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y los astros estarán cayendo del cielo, y las fuerzas que hay en los cielos serán sacudidas. Entonces, verán al Hijo del hombre viniendo en las nubes con gran poder y gloria. Y entonces enviará a los ángeles, y congregará a sus elegidos de los cuatro vientos, desde la extremidad de la tierra hasta la extremidad del cielo.

De la higuera aprended la semejanza: cuando ya sus ramas se ponen tiernas, y brotan las hojas, conocéis que el verano está cerca; así también, cuando veáis suceder todo esto, sabed que Él está cerca, a las puertas. En verdad, os digo, la generación ésta no pasará sin que todas estas cosas se hayan efectuado. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Mas en cuanto al día y la hora, nadie sabe, ni los mismos ángeles del cielo, ni el Hijo, sino el Padre».

b) Contexto histórico y cultural

En Jerusalén, Jesús, luego de profetizar la destrucción del Templo y de la ciudad, les habla sobre el final de los tiempos, que estará precedido de señales a las que se debe estar atentos y aguardando con esperanza.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Signos de los tiempos

Señor, dame luz para ver los signos,
conciencia para entender estos tiempos;
para distinguir en un mundo incierto
que Tú estás aquí y que no te has ido;

tu voz oír enmudeciendo el ruido,
tu figura, ver, aunque esté yo ciego;
perdón recibir, sucio así de cieno,
y sentirte cerca, Jesús, mi amigo.

Amén.

3. Oración

Palabra certera

Palabra certera,
Señor, es la tuya;
el futuro anuncia,
cambiar, aconseja,
y estar siempre alerta;
es verdad segura,
que yo no rehuya
pues quedaría fuera.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A observar los signos de los tiempos,
y a permanecer en alerta confiada en el Señor,
se me invita en este día;
esa es mi acción,
con la ayuda de Dios.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 32 del Tiempo Ordinario: Marcos 12,38-44


Que tu Santo Espíritu venga a nosotros, Señor, en este tiempo de oración en que tu Palabra será nuestra guía; necesitamos de su acción en nosotros para que el mensaje que en este día Tú nos has enviado con tu Evangelio diario sea entendido plenamente y acogido como vía de salvación por cada uno de nosotros. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 12,38-44: En aquel tiempo, dijo Jesús a las gentes en su predicación: «Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje, ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Esos tendrán una sentencia más rigurosa».

Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho. Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as. Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: «Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. Pues todos han echado de lo que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir».

b) Contexto histórico y cultural

La viudez de una mujer constituye siempre una desgracia, no sólo por la pérdida de un ser querido, sino, en la gran mayoría de los casos, desde el punto de vista económico; esta situación era extrema en la sociedad judía del tiempo de Jesús. Dos temas independientes aparecen en el pasaje de hoy en que se mencionan aspectos de la viudez; el primero es la condición de victimas por parte de "devoradores de haciendas", y el segundo es la buena disposición de una pobre viuda al sacrificio económico para ofrendar a Dios.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Ofrenda

No es más importante ¿cuánto?
determinando el valor
en la ofrenda al Señor;
¡la actitud influye tanto!
Quien al pobre quita el manto
no vale dar un millón
o sufragar un montón;
pero, del necesitado,
aunque poco sea lo dado,
agrada a Dios la oblación.

3. Oración

Corazón dadivoso

Dame un corazón dadivoso
para ofrendar mis moneditas
como aquella pobre viudita
que lo da todo de su poco.

Dijiste que, "en dar hay más gozo
que en recibir"; frase bendita;
porque eso, Señor, Tú lo aplicas,
pues ¿cuánto es dos, si Tú das todo?

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A ofrendar a Dios
estoy invitado hoy;
a dar mi vida,
a darle todo;
esa es mi acción,
con la ayuda de Dios.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 31 del Tiempo Ordinario: Marcos 12,28-34


Padre Santo, en el nombre de tu Hijo Jesús, pedimos la abundancia del Espíritu Santo en este tiempo que estaremos orando con tu Santa Palabra, para que nos provea luz y discernimiento y entender adecuadamente el mensaje que quieres transmitirnos, y a la vez para que nos anime a vivirlo. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 12,28-34: En aquel tiempo, se llegó uno de los escribas y le preguntó: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?». Jesús le contestó: «El primero es: ‘Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas’. El segundo es: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. No existe otro mandamiento mayor que estos».

Le dijo el escriba: «Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de Él, y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».

Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios». Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.

b) Contexto histórico y cultural

Luego de que Jesús supera una trampa, que mediante una pregunta le habían formulado un grupo de fariseos; un escriba que estaba presente y quedo satisfecho con la respuesta dada por el Señor a éstos, le formula a Jesús una pregunta sincera en el texto del pasaje de hoy.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Amar y amar

Amar y amar, vivir amando;
¿agradar a Dios?, ¡sólo amor!;
amor intenso, apasionado,
con la mente y el corazón.

Amar a Dios, que me ama tanto;
amarle a Él, amar Amor;
aunque no me ame, amar mi hermano;
pues si le amo, más me ama Dios;

como Dios me ama, que ame yo,
quien, en la cruz, amor me dio;
hacer costumbre el verbo amar
al practicarlo sin final.

Amén.

3. Oración

Que tu amor, Señor,
me conduzca a amar;
amarte a ti,
amar tu Padre,
amar a mis hermanos,
amar a todos.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Amor es la acción de este día;
amor a Dios, y amor a todos.
Que Dios me ayude a siempre amar.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 30 del Tiempo Ordinario: Marcos 10,46-52


Que tu Espíritu Santo nos ilumine con la luz del entendimiento, Señor; para que al leer tu Evangelio de este día captemos su correcto significado, y que nuestros corazones lo acojan con fe, dispuestos a la conversión, y con ánimo de vivir lo que leeremos y oraremos. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 10,46-52: En aquel tiempo, cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran muchedumbre, el hijo de Timeo (Bartimeo), un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!». Muchos le increpaban para que se callara. Pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!».

Jesús se detuvo y dijo: «Llamadle». Llaman al ciego, diciéndole: «¡Ánimo, levántate! Te llama». Y él, arrojando su manto, dio un brinco y vino donde Jesús. Jesús, dirigiéndose a él, le dijo: «¿Qué quieres que te haga?». El ciego le dijo: «Rabbuní, ¡que vea!». Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado». Y al instante, recobró la vista y le seguía por el camino.

b) Contexto histórico y cultural

Jericó, ubicada a orillas del río Jordán, distante unos 27 de kilómetros de Jerusalén, era una antigua ciudad, ya existente antes de la llegada de los israelitas a la tierra prometida; es el lugar por donde el pueblo de Israel, dirigido por Josué, penetró al territorio que luego sería su patria.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Aquel ciego de Jericó

Aquel ciego de Jericó
que nunca había visto la luz,
con fuerza clamaba a Jesús,
pidiéndole su compasión.

A todos nos da una lección
que es relativa a la fe:
su figura no podía ver
pero su señorío vio;
por eso el Señor lo sanó,
pues pudo llegar a creer.

3. Oración

¡Jesús, Hijo de David,
también ten compasión de mí!
Ayúdame a verte en los demás
y cambiar mi forma de actuar.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A pedir a Jesús, con fe e insistencia,
se me invita en el día de hoy;
dame fe,
y dame de tu compasión,
Jesus, mi Señor,
para esta acción.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 29 del Tiempo Ordinario: Marcos 10,35-45


El auxilio de tu Espíritu Santo pedimos, Señor, en este rato de oración con tu Palabra que iniciamos ahora; que Él nos provea la luz del entendimiento y la animosidad para cumplir las enseñanzas que el texto de hoy nos trae. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 10,35-45: En aquel tiempo, Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercan a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos, nos concedas lo que te pidamos». Él les dijo: «¿Qué queréis que os conceda?». Ellos le respondieron: «Concédenos que nos sentemos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda». Jesús les dijo: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?». Ellos le dijeron: «Sí, podemos». Jesús les dijo: «La copa que yo voy a beber, sí la beberéis y también seréis bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado; pero, sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado».

Al oír esto los otros diez, empezaron a indignarse contra Santiago y Juan. Jesús, llamándoles, les dice: «Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos, que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».

b) Contexto histórico y cultural

Al cabo de tres años de intensa labor, Jesús ha emprendido el viaje final a Jerusalén, la capital religiosa y política de la nación judía; le espera la muerte en cruz y la humillación, camino redentor para la salvación del mundo. Sus discípulos, que todavía no han podido entender el verdadero sentido de su mesianismo, están más preocupados por asuntos como el que se describe en el pasaje de hoy, relativo a lugar de la posición a ocupar en el venidero Reino.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

El ego

¡Cuánto ultrajo con este ego
que únicamente busca brillo,
queriendo ser el mejor bombillo
aunque los otros queden ciegos!

Ofendo a Dios, a quien reniego,
pues la humildad la enseña Cristo,
que no vino a ser servido
y no quiso ser palaciego.

Falto al hermano que doblego,
también a aquel a quien humillo,
a quien trato como enemigo
sólo por querer ser yo primero.

Del banquete hazme camarero,
como esclavo de tus amigos;
así comeré del platillo
del festín del fin de los tiempos.

Amén.

3. Oración

Que sea yo el burrito

Señor, que sea yo el burrito
y no quiera ser jinete
aunque el trabajo sea fuerte;
porque tu ejemplo yo imito
cuando al hermano le sirvo
y no poniendo grillete.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Al servicio estoy invitado, no sólo en este día, sino siempre;
a dominar la malsana inclinación a la dominación a los demás,
y a alejarme de la vanagloria propia individual.
Con tu ayuda, lo lograré, Señor.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 28 del Tiempo Ordinario: Marcos 10,17-30


Danos la abundancia de tu Santo Espíritu, Señor, en este momento en que nos disponemos a orar con tu Palabra, para que nuestra mente capte el sentido de su mensaje, y se anime a convertirlo en obra en la vida cotidiana. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 10,17-30: En aquel tiempo, cuando Jesús se ponía en camino, uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante Él, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?». Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre». Él, entonces, le dijo: «Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud». Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme».

Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes. Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: «¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!». Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: «¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja que un rico entre en el Reino de Dios». Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: «Y ¿quién se podrá salvar?». Jesús, mirándolos fijamente, dice: «Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios». Pedro se puso a decirle: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». Jesús dijo: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna».

b) Contexto histórico y cultural

En su camino a Jerusalén, Jesús sigue atrayendo personas que quieren consultarle, ser sanados, e incluso acompañarle. Este rico le hace una consulta, procurando la vida eterna; Jesús le da una respuesta que en principio él haya sencilla, pero cuando es complementada con una aclaración y un llamado a la caridad y al seguimiento, se convierte en un dolor de cabeza para el rico.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Señor, seas Tú mi riqueza

Señor, seas Tú mi riqueza;
no permitas que el dinero
cierre mi entrada a tu Reino
pues, aún sea oro, es cadena
con que el maligno sujeta
si yo, al "tener", me doblego.
Los bienes pueden ser fieros
si me afectan la cabeza
llevándome a la bajeza
de ignorar quien tiene menos;
si impiden hacer lo bueno,
son, del corazón, pobreza
y me convierten en presa,
siendo yo quien me empobrezco.

Amén.

3. Oración

Sustento necesitamos

Sustento necesitamos,
y hasta ahorro es bienvenido,
pero se torna ambición
cuando hay afán desmedido
del dinero esclavizante
que comienza en apetito;
por eso, en muchos, riqueza
es, de condena, un peligro.
A mi, Señor, Tú me has dado
más de lo que necesito,
con una que otra escasez,
pero, en tu amor, soy muy rico,
y es motivo de agradecer;
si en bienes ahora me achico,
dame el pan de cada día
y ayúdame a compartirlo.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A la caridad estoy llamado en el día de hoy;
a compartir y practicar la misericordia
como camino a la vida eterna.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 27 del Tiempo Ordinario: Marcos 10,2-16


Señor, en este momento en que vamos a orar con tu Palabra, pedimos la luz, el discernimiento y el impulso de tu Espíritu Santo, para comprender el mensaje que nos traes y convertirlo en obra en nuestra vida. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 10,2-16: En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: «¿Puede el marido repudiar a la mujer?». Él les respondió: «¿Qué os prescribió Moisés?». Ellos le dijeron: «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla». Jesús les dijo: «Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto. Pero desde el comienzo de la creación, Él los hizo varón y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre». Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto. Él les dijo: «Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».

Le presentaban unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él». Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos.

b) Contexto histórico y cultural

Jesús ha emprendido un importante viaje a la región de Judea, que le llevará a Jerusalén, donde finalmente encontrará la muerte, doloroso momento clave en el plan de salvación. Su extendida fama hace que la gente acuda a él a escuchar sus enseñanzas; pero también es recibido con el acoso ya repetitivo de los fariseos.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Amor de pareja

Es gran misterio el amor de pareja
cuando unen su amor en un Sacramento;
como noche y día en ciclo perfecto,
permanentemente se complementan;

en igual nivel, ambos se apacientan;
él es cabeza y ella es santo cuerpo
que en divina empresa de juramento,
cuando falta uno, se torna incompleta;

el afecto de Cristo por su Iglesia
para ellos es la meta y el modelo:
amarse siempre, no sólo un momento,
ejerciendo el perdón y la paciencia.

Amén.

Yo quiero ser como un niño

Yo quiero ser como un niño
de comportamiento inocente
sin contaminación en la mente,
con reconfortantes sueños
donde todo sea un juego.
Que estando triste o alegre
mis sentimientos demuestre;
que tenga muchos amigos
sin discriminar el aliño;
y que siempre todo lo espere
porque la esperanza no muere.
Así, seré cargado con mimos,
me prodigarás tu cariño
y el Reino que prometes
a los que no se engrandecen,
y llegaré a ti sin ser impedido.

3. Oración

Te pido, Señor,
por todas las parejas del mundo;
por la reconciliación de las que están distanciadas;
que en todas haya amor que se manifieste
en comprensión, tolerancia y perdón.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A la oración e intercesión por los matrimonios
estoy invitado en el día de hoy;
y en cuanto sea posible,
ser intermediario para la reconciliación.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 26 del Tiempo Ordinario: Marcos 9,38-43.45.47-48


La acción de tu Espíritu Santo pedimos, Señor, para que abra nuestro entendimiento en este momento en que oraremos con tu Santa Palabra; también para que nos impulse a vivir lo que habremos de orar. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 9,38-43.45.47-48: En aquel tiempo, Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros». Pero Jesús dijo: «No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros. Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa.

Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar. Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga».

b) Contexto histórico y cultural

Después de haber reprendido a sus discípulos, por distraerse en discutir sobre quien era más importante entre ellos, invitándoles a hacerse como niños, Jesús continúa su enseñanza y les invita a suprimir en ellos lo que pudiese apartarles de la misión que les habría de encomendar.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

El "nosotros" de Cristo es sin candado

El "nosotros" de Cristo es sin candado;
es como casa que no cierra puerta
y de par en par la mantiene abierta
para quien se arrepiente del pecado.

Y si, alguien lo pone, queriéndose aislado,
muy pronto, Jesús, la llave le inserta,
quedando otra vez la entrada reabierta,
y, censurado, por Él, el cismado.

Porque Él no desea un grupo cerrado,
ni que la Iglesia se convierta en muerta,
tampoco quiere su casa desierta
ni que quien entre se vaya ahuyentado.

Sin excepción, todo el mundo es llamado,
porque la redención es una oferta
de Dios, que con su hijo nos liberta
y, quien la acepta, no es condenado.

Amén.

Quien abusa del pequeño

Quien abusa del pequeño,
un débil o vulnerable,
y en actitud despreciable
maltrata o troncha su sueño,
a Dios, del pequeñín, dueño,
tendrá que rendirle cuenta
pues hará suya esa afrenta.
Conduce, Señor, mi pié
sin tropiezos, sólo fe;
y que, como Tú, yo sienta.

Amén.

3. Oración

Que la sal de mi vida
no se haga insípida, Señor;
que no apaguen mis actitudes
al Espíritu Santo que habita en mi;
que pueda ver en todos mis hermanos
a un pequeño de Dios, que necesita amor.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A colaborar con los misioneros,
esos pequeños que anuncian a Jesús,
me siento invitado en el día de hoy;
ayúdame, Señor, a cumplir esa meta.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 25 del Tiempo Ordinario: Marcos 9,30-37


Padre Santo, en el nombre de tu Hijo Jesús, pedimos la acción de tu Espíritu Santo en los que vamos a orar con tu Palabra en este momento, para captar el sentido del mensaje que nos quieres transmitir y aplicarlo en la vida de cada uno de nosotros. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 9,30-37: En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban caminando por Galilea, pero Él no quería que se supiera. Iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará». Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle.

Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué discutíais por el camino?». Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos». Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado».

b) Contexto histórico y cultural

Jesús utiliza la comparación con un niño, que nada pretende y poco es tenido en cuenta, para ilustrar a sus discípulos, que después de varias enseñanzas catequéticas acerca de la cruz y la relación con su mesianismo, han seguido sin entender; hasta el punto de que la preocupación que muestran en la conversación que sostienen entre ellos versa acerca de la importancia del lugar que ocupan.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Tan importante como un niño

Tan importante como un niño
que poco aspira y no se nota,
que nada tiene y poco importa,
el que por nadie es distinguido,
que no pretende vedetismo
ni ser el centro que alborota;
así es aquel que no acogota,
ni pretende perfecto aliño,
de pecado, es como lampiño,
trata bien a su compatriota,
al extranjero no lo explota
y expresa a todos su cariño.
Ese es un infante para Cristo,
humildad es lo que de él brota;
Dios le librará de la derrota
y al Padre verán sus ojitos.

Amén.

3. Oración

Sencillez y humildad te pido

Sencillez y humildad te pido,
que no pretenda ser el primero
ni apocar a mis compañeros;
que yo sea el último del nido
y que sirva a los que conmigo
también han nacido de nuevo.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Al servicio estoy llamado en este día;
a no pretender brillar yo,
sino que brilles tú, Señor;
y a todos servir.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 24 del Tiempo Ordinario: Marcos 8,27-35


El Espíritu de Dios pedimos en este momento de oración con la Santa Palabra, para que nos asista y anime para entender el mensaje que nos trae, y para aplicarlo en nuestro diario vivir. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 8,27-35: En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que soy yo?». Ellos le dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas». Y Él les preguntaba: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Pedro le contesta: «Tú eres el Cristo».

Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de Él. Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. Hablaba de esto abiertamente. Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle. Pero Él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: «¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres».

Llamando a la gente a la vez que a sus discípulos, les dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará».

b) Contexto histórico y cultural

De camino en uno de sus viajes, después de cierto tiempo de convivencia con sus discípulos, en el que han compartido otros numerosos viajes, predicaciones y sanaciones, Jesús conversa con ellos sobre las impresiones y expectativas existentes respecto a su persona; pero la finalidad es comenzar a instruirles sobre las insólitas características de su mesianismo, relativas a la cruz.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Interrogantes

Hay interrogantes del cristianismo
para hacernos a nosotros mismos:
¿Quién es Jesús, a la gente decimos?
¿Él es el Mesías, o es sólo un mito?
¿De su señorío, qué es lo que digo?
¿Jesús es Señor, o eso es sólo un dicho?
¿Y sobre la cruz y su sacrificio?
¿Vano dolor, o fue mi beneficio?
¿Mi relación con Dios, cómo la vivo?
¿Gracias a Jesús, ya me siento hijo?
¿A quién anuncio cuando yo predico?
¿Jesús es la luz, o soy yo quien brillo?
Cuestiones que definen el camino
de cada uno hacía Jesús, el Cristo;
si con ellas corrijo mis desvíos,
que sean de Dios los pensamientos míos.

Amén.

3. Oración

Gracias, Señor,
por esa muerte en la cruz,
con la que me salvaste;
eres mi Señor, Salvador y Mesías.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A reconocerte como Señor,
y a anunciarte como tal,
estoy invitado en el día de hoy;
eso haré siempre;
con tu ayuda Señor.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 23 del Tiempo Ordinario: Marcos 7,31-37


En este momento en que queremos orar con tu Palabra, te pedimos, Señor, una nueva efusión de tu Santo Espíritu; así podremos entender rectamente el mensaje que nos quieres transmitir con ella, y ser animados a que sea parte de nuestro diario vivir. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 7,31-37: En aquel tiempo, Jesús se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él. Él, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: «Effatá», que quiere decir: "¡Ábrete!".

Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente. Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban. Y se maravillaban sobremanera y decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

b) Contexto histórico y cultural

Las ciudades de Tiro y de Sidón se encontraban en zona pagana; en tanto que la Decápolis, cuyo nombre era debido a las diez ciudades que se encontraban en esa región, aunque también era territorio externo, tenía mayor proximidad con el territorio de Israel. Este viaje de Jesús por esas zonas anticipan la labor misionera que, por mandato de Jesús, tendría que realizar luego la Iglesia.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

El effetá

El effetá de tu santo gemir,
ahora, Señor, yo te quiero pedir;
como al sordo mudo, trátame así:
que oídos y boca se abran en mi,
para tu Palabra poder yo oír,
sin temor alguno en misión salir
y a los demás tu mensaje decir.

Amén.

Secreto

Sobre el pedido de guardar secreto,
por favor, pido que eso quede fuera;
perdóname, Señor, no creo que pueda
no proclamar lo que conmigo has hecho.

3. Oración

Gracias por tu Palabra, Señor;
ayúdame para que siempre esté atento a ella,
y dame la voluntad y la disposición para llevarla
a aquellos que no la han escuchado.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A escuchar la Palabra de Dios hablándome
estoy invitado en este día;
también a anunciarla.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 22 del Tiempo Ordinario: Marcos 7,1-8.14-15.21-23


Al orar con tu Palabra, te pedimos, Señor, la acción del Espíritu Santo en nosotros, para comprender el mensaje que nos traes con ella, y para que nos ayude a convertirlo en obra. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 7,1-8.14-15.21-23: En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos, así como algunos escribas venidos de Jerusalén, y vieron que algunos de sus discípulos comían con manos impuras, es decir no lavadas. Es que los fariseos y todos los judíos no comen sin haberse lavado las manos hasta el codo, aferrados a la tradición de los antiguos, y al volver de la plaza, si no se bañan, no comen; y hay otras muchas cosas que observan por tradición, como la purificación de copas, jarros y bandejas. Por ello, los fariseos y los escribas le preguntan: «¿Por qué tus discípulos no viven conforme a la tradición de los antepasados, sino que comen con manos impuras?». Él les dijo: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, según está escrito: ‘Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres’. Dejando el precepto de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres».

Llamó otra vez a la gente y les dijo: «Oídme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre».

b) Contexto histórico y cultural

Estos fariseos y escribas que han se han trasladado desde Jerusalén hasta la "zona de operaciones" de Jesús en la región de Galilea, no andan vacacionando, ni se han encontrado con Jesús por mera casualidad. Lo que había comenzado con un puñado de personas, se ha convertido en un movimiento que despierta simpatías y causa preocupación; por lo tanto su ortodoxia o apego a la doctrina judía tiene que ser verificada, a la vez de monitoreada.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

No sirve apegarse a la tradición

No sirve apegarse a la tradición
cuando ésta tiene un sentido espurio
que pretendiendo un divino culto
sólo procura una exhibición.

El rito no vale si no hay amor;
si con mi prójimo hay trato duro,
lo único que hace es que pone un muro
que me separa de él y de Dios.

Si procuramos agradar a Dios
y que el obrar nuestro no sea nulo,
no hay mejor rito que un corazón puro,
¡hechos que reflejen buena intención!

Amén.

3. Oración

Ayúdame, Señor,
para que mi relación contigo se exprese
siempre en un culto sincero de mi parte,
y que sea agradable a ti.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A una verdadera conversión interior
estoy invitado en este día.
Hacerla realidad es mi acción de hoy.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 16 del Tiempo Ordinario: Marcos 6,30-34


Señor Jesús, a ti que eres la Palabra, el Verbo de Dios encarnado, queremos pedirte la luz de tu Santo Espíritu, para que en este momento en que vamos a orar con el mensaje que tú nos das en el Evangelio de hoy, podamos entenderlo y convertirlo en acción en nuestra vida. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 6,30-34: En aquel tiempo, los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. Él, entonces, les dice: «Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco». Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario. Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

b) Contexto histórico y cultural

Los apóstoles han regresado de la misión encomendada por Jesús al enviarlos a predicar, a sanar y a liberar. Los resultados son alentadores; aunque extenuados, los discípulos han retornado contentos. Jesús decide irse a un lugar para estar a solas con ellos; probablemente para compartir la experiencia y descansar. Pero al llegar al lugar del "retiro" la misericordia actuante en él le hace modificar ese plan.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Muy grande es el rebaño

Muy grande es el rebaño,
numerosas la tareas
y el permiso para hacerlas
sólo el pastor puede darlo.
Yo quiero ser enviado
para aplicar lo que enseñas;
y si, en mí, pastorear delegas,
es en tu nombre que salgo.

Y si al volver del trabajo,
habiendo efectuado apenas
una pequeña tarea,
me recibes con tu abrazo,
en ti quiero mi descanso
aunque cansancio no tenga;
pues no se cansa la oveja
si su pastor da remanso.

3. Oración

Señor, te pido,
que pueda estar atento
al cansancio y al sufrimiento
de todos los que en mi camino encuentro.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A descansar en Dios,
pero estando siempre atento
a las necesidades de los demás,
estoy llamado en este día.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 15 del Tiempo Ordinario: Marcos 6,7-13


Tu Espíritu Santo te pedimos, Señor, que actúe en nosotros, los que en este momento nos disponemos a orar con tu Santa Palabra; para que nos auxilie a entender el mensaje que tú nos traes hoy, y que podamos vivir lo que hayamos orado. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 6,7-13: En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos. Les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja; sino: «Calzados con sandalias y no vistáis dos túnicas». Y les dijo: «Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí. Si algún lugar no os recibe y no os escuchan, marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta de vuestros pies, en testimonio contra ellos». Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

b) Contexto histórico y cultural

Después de haber constituido un grupo de discípulos, con un método de enseñanza más vivencial que teórico, Jesús los envía en una primera misión para que pongan en práctica lo que han aprendido hasta entonces. Al superar la prueba con buena nota, los alumnos pasan de curso; es el momento de ser promovidos.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Compartiendo tu misión

Compartiendo tu misión,
Señor, los doce llamaste;
a sanar, Tú los enviaste,
portando la salvación.

También hoy se llama a esa acción
a quien bautizado ha sido:
¡la Iglesia de este siglo,
llevar una nueva unción!

Tomemos nuestro bastón,
salgamos ya de camino;
vamos a ser peregrinos
procurando conversión.

Amén.

3. Oración

Envíame a mí

Hoy envíame a mí a esa labor;
si nadie va, que vaya yo;
si sólo hay dos, uno sea yo;
si hay pocos, aquí estoy, Señor;
y si muchos van, también yo.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Evangelizar es la acción;
con tu Palabra, con mi vida;
a mis cercanos, a los lejanos, en todo lugar;
hoy y siempre.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 14 del Tiempo Ordinario: Marcos 6,1-6


Que podamos hoy acoger rectamente tu Palabra, Señor, iluminados por tu Santo Espíritu; y que por su acción en nosotros, la podamos aplicar en nuestra vida. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 6,1-6: En aquel tiempo, Jesús salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: «¿De dónde le viene esto?, y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?». Y se escandalizaban a causa de Él. Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio». Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando.

b) Contexto histórico y cultural

Ya con reputación de predicador itinerante y taumaturgo, y con un grupo de discípulos que le sigue, Jesús regresa al pueblo donde se crió, donde, aunque ya han escuchado de su fama, nunca le habían conocido en esos aspectos. Aunque continúa con lo que ya ha comenzado a hacer en otras regiones, no tiene gran éxito aquí.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

¿No es este aquel muchacho?

¿No es este aquel muchacho
a quien siempre yo veía,
y que incluso corregía
junto a todos sus hermanos?

A oírlo me han invitado
pupilos con alegría.
¿Es profeta?; ¿quién creería?;
ni tampoco a los milagros;

¡Carpintero!, ya eso es cuanto.
De un enfermo, en casa mía,
está estropeada la camilla;
se la llevaré al muchacho
pues es hábil con las manos.
Pero en las entrañas mías
una frase me palpita:
"con la mente, has blasfemado".

3. Oración

Gracias, Señor,
por haberte venido pobre,
para llegar a los pobres;
te pido, ser como los pobres,
que en ti conseguirán la mayor de las riquezas:
tu Reino.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A anunciar el Reino de Dios a los míos,
familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos,
estoy llamado en este día,
aunque, por la cercanía,
no me reconozcan como profeta.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 13 del Tiempo Ordinario: Marcos 5,21-43


Tu Santo Espíritu, pedimos, Señor, en este momento en que oraremos con tu Palabra; para comprender el mensaje que nos traes en ella y ser animados para ponerlo en practica en la vida. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 5,21-43: En aquel tiempo, Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a Él mucha gente; Él estaba a la orilla del mar. Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, y le suplica con insistencia diciendo: «Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva». Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía.

Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. Pues decía: «Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré». Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de Él, se volvió entre la gente y decía: «¿Quién me ha tocado los vestidos?». Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’». Pero Él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante Él y le contó toda la verdad. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad».

Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: «Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?». Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: «No temas; solamente ten fe». Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos. Entra y les dice: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida». Y se burlaban de Él. Pero Él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña, le dice: «Talitá kum», que quiere decir: «Muchacha, a ti te digo, levántate». La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.

b) Contexto histórico y cultural

En este ir y venir, Jesús abandona una región pagana donde era desconocido y vuelve al lado judío del lago o mar de galilea, en que había estado anteriormente y donde su fama de taumaturgo ya ha sido difundida. Le esperan dos personajes muy diferentes, con distintos problemas, pero teniendo ambos una gran fe en que, con él, éstos pueden quedar resueltos.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

La hemorroísa

La hemorroísa me llaman:
contaminante del pueblo;
vivo en permanente duelo;
por ser impura me tachan.

Pero tú eres mi esperanza;
a sabiendas que no debo,
sigilosa, a ti, me acerco;
tu misericordia llama.

Y queriendo ser sanada,
de tu ropa, toco el ruedo,
de tu amor, llena me quedo,
y la fe en ti me salva.

No quiero desesperanza

No quiero desesperanza,
la barca trajo bonanza
que a todos da el amigo
que confío vendrá conmigo;
en Él pongo la esperanza
que la fe es la que alcanza;

acallen los alaridos,
que parecen ser aullidos;
tampoco quiero tristeza
pues disminuye la certeza.

Amén.

3. Oración

Siempre en Ti

Siempre en Ti, Señor,
mi anhelo sea en Ti:
cuando Tú no estás,
yo te busque a Ti;
cuando Tú me hables,
yo te escuche a Ti;
cuando haya pecado,
me convierta a Ti;
en la confusión,
que yo crea en Ti;
cuando asome duda,
tenga fe en Ti;
en necesidad,
yo te pida a Ti;
cuando Tú demoras,
que espere por Ti;
en cada fracaso,
me refugie en Ti;
¿desesperación?,
yo confíe en Ti;
y siempre, Señor,
me abandone en Ti.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Confiar en Jesús es mi acción de hoy;
Esperar en él es mi objetivo de siempre.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 11 del Tiempo Ordinario: Marcos 4,26-34


Padre Santo, en el Santo Nombre de tu Hijo, pedimos la acción de tu Santo Espíritu para que en este momento en que nos disponemos a orar con tu Palabra, nuestra mente y nuestro corazón se llenen de sabiduría y luz para acogerla y vivirla de modo tal que transforme nuestra vida. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 4,26-34: En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega».

Decía también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos? Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra». Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle; no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado.

b) Contexto histórico y cultural

Desde la barca, que ha estado usando como púlpito para dirigirse a sus seguidores que se han aglomerado en la orilla del lago, Jesús les habla profusa y extensamente, utilizando parábolas en su lenguaje, acerca de las características del Reino de Dios que él ha venido a hacer presente en la tierra con su propia persona.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Simiente

Cuando la hierba emerge
del grano que germina,
no sé cómo culmina
cuando la brisa mece.

Y mientras sola crece,
la esperanza anima,
igual que el sol camina,
que de subir no cese.

Así es esa simiente
que mi alma admira,
al ser tu Reino, aspira,
y te pido, me siembres.

Cuando la siega llegue
quisiera que mi espiga,
repleta de semillas,
profuso fruto diese.

Amén.

3. Oración

Quiero ser parte de tu Reino, Señor,
ser admitido y contado entre los tuyos;
para poder lograrlo, te pido que esa semilla
que fue sembrada en mí cuando fui bautizado,
germine, crezca, y no pare de crecer nunca,
hasta que me encuentre contigo para la cosecha.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Reconocerme como llamado
a participar del Reino de Dios;
llamado para ser miembro;
y también llamado a trabajar
para la instauración y crecimiento
del Reino desde ahora.
Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 10 del Tiempo Ordinario: Marcos 3,20-35


Tu Espíritu Santo pedimos, Señor, para orar tu Palabra en este día. Que nuestro mente y nuestro corazón puedan leer y sentir correctamente cuanto quieres que vivamos a partir de tu mensaje. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 3,20-35: En aquel tiempo, Jesús volvió a casa y se aglomeró otra vez la muchedumbre de modo que no podían comer. Se enteraron sus parientes y fueron a hacerse cargo de Él, pues decían: «Está fuera de sí».

Y los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Está poseído por Beelzebul» y «por el príncipe de los demonios expulsa los demonios». Entonces Jesús, llamándoles junto a sí, les decía en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir. Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir. Y si Satanás se ha alzado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, pues ha llegado su fin. Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte; entonces podrá saquear su casa. Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que éstas sean. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno». Es que decían: «Está poseído por un espíritu inmundo».

Y llegan la madre y los hermanos de Jesús, y quedándose fuera, le envían a llamar. Estaba mucha gente sentada a su alrededor. Le dicen: «¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan». Él les responde: «¿Quién es mi madre y mis hermanos?». Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre».

b) Contexto histórico y cultural

Jesús se encuentra rodeado de la muchedumbre, atareado en el desempeño de aspectos de su misión: la predicación del mensaje relativo al anuncio de la llegada del Reino, la sanación de enfermos y liberación de los oprimidos y poseídos por las fuerzas del mal. El tiempo para las cosas personales, como la familia e incluso la alimentación, ha pasado a un segundo plano. Es por eso que sus parientes muestran una comprensible preocupación y tratan de verle.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Señor, admiro a tu madre

Señor, admiro a tu madre
porque, con corazón sano,
tu crianza tuvo a su cargo
como lo quiso Dios Padre;

¡obediente formidable!,
no importa el riesgo del paso,
pues, acatar el encargo
de Dios, es más importante.

¡Cuánto esmero al cuidarte
María tuvo en sus manos,
contigo al hacerte humano,
cuando de su vientre naces!

Por sus dotes ejemplares
es que Mamá yo le llamo;
porque quiero ser tu hermano
para que Tú así me llames.

Amén.

3. Oración

Un Ave María

Un Ave María del corazón
ahora quiero dedicarte, María:
al recordar el saludo del ángel
puedo imaginar, en ti, la alegría;
alégrate, dijo, llena de gracia;
alégrame, te digo, Virgen mía;
Dios está contigo, te ha bendecido
de entre las mujeres a ti escogía
para encanarse el Verbo: Jesús,
que tu virginal vientre fue la vía;
por eso te llamo: Madre de Dios,
que al saludarte lo dijo tu tía:
"la madre de mi Señor me visita".
Ruega ahora con tu plegaria pía
por mí, que sigo siendo un pecador,
de la santidad, aún en lejanía;
ruega que cuando me llegue la muerte,
ya arrepentido de mi villanía,
pueda llamar a Dios como mi Padre,
hermano a Jesús, y a ti Madre mía.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Ser tu hermano

Ser tu hermano, Cristo,
María mi modelo,
más que un anhelo
ahora, es mi objetivo;
para conseguirlo
requiero de esfuerzo,
yo solo no puedo,
Señor, dame auxilio.

Amén.

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo B) de la Semana 9 del Tiempo Ordinario: Marcos 2,23-3,6


Tu Santo Espíritu pedimos en este momento en que nos disponemos a orar con tu Palabra, Señor, para que nos dé el entendimiento, el ánimo y la disposición, para comprender tu mensaje y aplicarlo en nuestra vida diaria. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 2,23-3,6: Un sábado, cruzaba Jesús por los sembrados, y sus discípulos empezaron a abrir camino arrancando espigas. Decíanle los fariseos: «Mira ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?». Él les dice: «¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y él y los que le acompañaban sintieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en tiempos del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió los panes de la presencia, que sólo a los sacerdotes es lícito comer, y dio también a los que estaban con él?». Y les dijo: «El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado. De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado».

Entró Jesús de nuevo en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano paralizada. Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle. Dice al hombre que tenía la mano seca: «Levántate ahí en medio». Y les dice: «¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?». Pero ellos callaban. Entonces, mirándoles con ira, apenado por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano». Él la extendió y quedó restablecida su mano. En cuanto salieron los fariseos, se confabularon con los herodianos contra Él para ver cómo eliminarle.

b) Contexto histórico y cultural

Los fariseos, que ya estaban con preocupación "observando" a Jesús y su naciente movimiento, se habían convertido en celosos guardianes del cumplimiento de la ley mosaica por los judíos. Es por eso que se asombran al ver a los discípulos de Jesús cortar las espigas en ese día; acto que consideran como una violación al mandato, que consideran fundamental, de guardar el descanso del sábado.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

La espiga

Tu presencia, Señor, es descanso;
es el alivio de mis fatigas.
Refugio eres, también remanso;
con tu defensa, Señor, me mimas
ante aquel cuya porfía no alcanzo
y que mis faltas siempre vigila
procurando mi mortal ocaso.
Pero tú con tu pan de la vida
a todos quieres rebosar el plato;
que tu Cuerpo sea ahora esa espiga,
alimento santo y nunca escaso,
y que, al comerle, tú me bendigas.

Amén.

Tienes pena del sufrido

Tienes pena del sufrido
y sus penas calmarás
pues te afligen a ti mismo:
todos, vienes a sanar.

A nosotros has venido,
impedir, nadie podrá,
que te acerques como amigo
y tu bondad vengas a dar.

Para otros soy tullido,
un deforme y nada más
que, visto como mendigo,
me han querido despreciar;

para ti: de Dios, otro hijo,
a quien Tú pides amar
como un hermano querido
que necesitado está.

Amén.

3. Oración

Quiero, Señor, descansar en ti,
tener ansias de ti,
tener hambre de ti,
buscarte a ti.
Sólo tú puedes llenar mi vacío.
Que este deseo de tu presencia me lleve a buscarte,
y que al buscarte pueda hallarte y reconocerte
en las tantas formas en que a mi llegas cada día.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Reconocerme firmemente
defendido por Jesús
ante mis adversarios,
es mi alegría en este día.
Hacer que otros
también así lo sientan,
será un propósito de mi vida.
Amén.