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Cancioncilla de la sangre de mi pensamiento

(Del español Ramón de Garciasol (nombre literario de Miguel Alonso Calvo (1913-1994)))
Sangre de mi pensamiento,
florido de alto silencio.

Háblame, Señor. Ya puedo
oír limpiamente. Verso

sin nacer, presiento
el levante de tu vuelo.

Hojillas del alma tiemblo,
amor: me sopla tu viento.

Ay, cómo te vivo, fuego,
en la sangre de mi cuerpo.

Ahora, Dios, el encuentro:
Morir en tu luz envuelto,
morir de verdad, en serio,
morir de dignidad muerto.

A Cristo en la Cruz

(Del español Ramón de Garciasol (nombre literario de Miguel Alonso Calvo (1913-1994)))
Si no fuera por Ti, ¿quién disipara
esta espesa negrura que me crece
como bosque de luto? Me parece
habitar el dolor. Veo tu cara

chorreada de sangre que saltara
la soberbia brutal que entenebrece
la historia de los hombres y amanece
en mi pecho por tu mirada clara.

Tu Cruz echa raíces en la roca
estéril hasta ahora de mis días
y tu cruel Pasión limpia mi boca.

Seré digno de Ti. Si no me dejas
las espinas darán sus profecías.
Estás por mí en la Cruz y no te quejas.

Monólogo del perdido

(Del español Ramón de Garciasol (nombre literario de Miguel Alonso Calvo (1913-1994)))
Soy nada, si es que soy. Polvo consciente
asombrado de ser y no haber sido,
sin memoria de mí más que hasta un día
y sin poder ser yo más que hasta un límite
que no sé, cuya fecha desconozco.

¿Puedo dejar de ser después que vivo?
¿He podido no ser o he sido siempre
y he de seguir en algo que yo ignore?
¿Se perderá el recuerdo de la pena?
¿Se secará la música y la llama?
¿Vuelven las mismas rosas cada mayo
al mismo sol? ¿Es que no hay más que tiempo?
¿Dónde estaré cuando de mí me olvide
y no sepa si soy, si he sido nunca?
¿Dónde irá la conciencia que me habita?
¿O se evaporará, tal un perfume
en un vuelo de pájaro al misterio?

Y mi después de ser me abrasa el gusto,
porque, Señor, no puedo, y tú lo sabes,
Tú conoces la angustia que me cuesta
dejar todo a tu cargo y tu desvelo.
¡Cree mi corazón, y no le basta
a mi razón su fe! Soy ambas cosas
y voy luchando en mí por encontrarme,
por serenarme en Ti y entender algo.

Tú comprendes mi empeño y le sostienes:
me llevas mar adentro de mi entraña
sin compasión para mis pobres manos
en carne viva de minar mi sangre.
¡Y sé que estás! Ya Te oigo más presente,
siempre algo más allá de donde cavo.

Mala lluvia

(Del español Ramón de Garciasol (nombre literario de Miguel Alonso Calvo (1913-1994)))
¡Si lloviese sobre alegría!
Pero llueve sobre mojado,
sobre el corazón entelerido,
sobre tiempo de melancolía
—el amor en el suelo, derribado—,
sobre el entusiasmo escarnecido.
Si lloviese sobre la cara
juvenil, y sobre los ojos
llenos de risa, sobre el paso
caminero, y no se alocara
la corriente con muertos, los rastrojos
con pedrisco, los vientres con fracaso.
Si lloviese como Dios manda,
para la tierra y las cosechas,
para el viñedo y el olivo,
no para el cauce que se desmanda,
no para enrobinar las flechas,
no para emborronar lo que escribo.
Llueve, Señor, y llévatelo todo
lo que no tenga cepellón eterno,
lo que no cante amor en las raíces.
Llueve, Señor, y llueve más, a modo;
respeta solamente lo materno,
lo que tiene futuro en las matrices.
Bórrame si soy llanto, si soy humo,
hasta dejarme a flor de sol el hueso;
arrástrame este fango de la queja,
pisa mi pulpa extrema para zumo,
estrújame la sangre para beso,
rotúrame la entraña con tu reja.