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Acerca del domingo

Expresión del santo cura de Ars san Juan María Vianney
El domingo es un don de Dios, es su día, es el día del Señor.
Él hizo todos los días de la semana; podía haberlos reservado todos para sí,
más os hadado seis y sólo se ha quedado con el séptimo.
¿Con qué derecho os apoderáis de lo que no os pertenece?
Sabéis de sobre que los bienes robados no aprovechan.
El día que robáis al Señor tampoco os aprovechará.
Conozco dos caminos para llegar a ser pobre: Trabajar en domingo y quitar lo ajeno.

Te amo, oh mi Dios

Oración del Santo Cura de Ars, san Juan María Vianney
Te amo, oh mi Dios.
Mi único deseo es amarte
hasta el último suspiro de mi vida.

Te amo, oh infinitamente amoroso Dios,
y prefiero morir amándote que vivir un instante sin amarte.

Te amo, Señor, y la única gracia que te pido es la de amarte eternamente.

Oh mi Dios, si mi lengua no puede decir cada instante que te amo,
quiero que mi corazón lo repita cada vez que respiro.

Te amo, oh mi Dios Salvador,
porque has sido crucificado por mí,
y me tienes aquí crucificado contigo.
Dios mío, dame la gracia de morir amándote
y sabiendo que te amo.

Amén

Amor a Dios

Oración del santo cura de Ars, San Juan María Vianney
Yo te amo, Dios mío y mi único deseo es amarte
hasta el último momento de mi vida.
Te amo. Dios infinitamente amable y pre­fiero morir amándote
a vivir un solo instante sin amarte.
Te amo, Señor, y la gracia que te pido es la de amarte eternamente.
Te amo, Dios mío, y deseo el cielo sólo para poder tener la felicidad
de amarte con todas mis potencias.
Te amo. Dios mío, infinitamente bueno
y temo el infierno sólo porque ahí no tendría jamás el dulce consuelo de amarte.
Dios mío, si mis labios no pueden decirte a cada instante que te amo,
quiero que mi co­razón te lo repita cuantas veces yo respire.
Dios mío, dame la gracia de que sufra por tu amor y de amarte en mi sufrimiento.
Te amo, mi Divino Salvador, porque Tú has sido crucificado por mí.
Te amo, Dios mío, porque me tienes cruci­ficado para acercarme a ti.
Amar a un hombre, Dios crucificado por nosotros, es amor de gra­titud.
Amar a un Dios que nos crucifica es amor generoso.
Dios mío, concédeme que muera por tu amor y conociendo que te amo.
A medida que me acerque a la muerte, dame la gracia de aumen­tar mi amor y de perfeccionarlo.
Amén.

El Espíritu Santo nos da vida

Pensamiento del Santo Cura de Ars, san Juan María Vianney
Sin el Espíritu Santo, somos como una piedra de las que hay en el camino.
Toma en una mano una esponja empapada de agua y en la otra una piedra;
apriétalas igualmente.
No saldrá nada de la piedra, y de la esponja verás salir el agua en abundancia.
La esponja es el alma llena del Espíritu Santo;
y la piedra es el corazón frío y duro donde el Espíritu Santo no vive.

Orar en la tribulación

(Texto de san Juan María Vianney)
Por muchas que sean las penas que experimentemos,
si oramos,
tendremos la dicha de soportarlas
enteramente resignados a la voluntad de Dios;
y por violentas que sean las tentaciones,
si recurrimos a la oración,
las dominaremos.

Cuando acudas a la Casa del Señor...

Pensamiento del Santo Cura de Ars, san Juan María Vianney
¡Cuántas veces venimos a la iglesia sin saber a qué venimos ni qué queremos pedir!
Sin embargo, cuando se va a casa de cualquiera,
se sabe muy bien por qué uno se dirige a ella.

Los hay que parecen decirle a Dios:
«Vengo a decirte dos palabras para cumplir contigo...».

Con frecuencia pienso que,
cuando venimos a adorar a nuestro Señor,
conseguiríamos todo lo que quisiéramos,
con tal de pedirle con fe viva y un corazón puro.