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A la purísima concepción de nuestra Señora: Virgen pura

(Del poeta español Luis de Góngora (1561-1627))
Si ociosa no, asistió naturaleza
incapaz a la tuya, oh gran Señora,
concepción limpia, donde ciega ignora
lo que muda admiró de tu pureza. 

Díganlo, oh Virgen, la mayor belleza 
del día, cuya luz tu manto dora, 
la que calzas nocturna brilladora, 
los que ciñen carbunclos tu cabeza.

Pura la Iglesia ya, pura te llama 
la Escuela, y todo pío afecto sabio 
cultas en tu favor da plumas bellas

¿Qué mucho, pues, si aun hoy sellado el labio, 
si la naturaleza aun hoy te aclama 
Virgen pura, si el sol, luna y estrellas?

Al nacimiento de Cristo nuestro Señor

(Del poeta español Luis de Góngora (1561-1627))
Caído se le ha un Clavel
Hoy a la Aurora del seno:
¡Qué glorioso que está el heno,
Porque ha caído sobre él!

Cuando el silencio tenía
Todas las cosas del suelo,
Y, coronada del yelo,
Reinaba la noche fría,
En medio la monarquía
De tiniebla tan cruel,

Caído se le ha un Clavel
Hoy a la Aurora del seno:
¡Qué glorioso que está el heno,
Porque ha caído sobre él!

De un solo Clavel ceñida,
La Virgen, Aurora bella,
Al mundo se lo dio, y ella
Quedó cual antes florida;
A la púrpura caída
Solo fue el heno fïel.

Caído se le ha un Clavel
Hoy a la Aurora del seno:
¡Qué glorioso que está el heno,
Porque ha caído sobre él!

El heno, pues, que fue dino,
A pesar de tantas nieves,
De ver en sus brazos leves
Este rosicler divino
Para su lecho fue lino,
Oro para su dosel.

Caído se le ha un Clavel
Hoy a la Aurora del seno:
¡Qué glorioso que está el heno,
Porque ha caído sobre él!

Oveja perdida

(Del poeta español Luis de Góngora (1561-1627))

Oveja perdida, ven

sobre mis hombros; que hoy
no sólo tu Pastor soy
sino tu pasto también.

Por descubrirte mejor
cuando balabas perdida,
dejé en un árbol la vida,
donde me subió tu amor;
si prenda quieres mayor,
mis obras hoy te la den.

Oveja perdida, ven
sobre mis hombros; que hoy
no sólo tu Pastor soy
sino tu pasto también.

Pasto al fin yo tuyo hecho,
¿cuál dará mayor asombro,
el traerte yo en el hombro
o traerme tú en el pecho?
Prendas son de amor estrecho
que aun los más ciegos las ven.

Oveja perdida, ven
sobre mis hombros; que hoy
no sólo tu Pastor soy
sino tu pasto también.