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Kyrie Eleison

(Del poeta español Manuel Machado (1874-1947))
La Caridad, la Caridad, la Caridad…
Tus llagas otra vez, Señor, al mundo muestra,
y tu corona de espinas, y tu diestra
horadada por el clavo de la impiedad.

Dinos de nuevo aquella palabra que nos hace
llorar, y nos derrite la maldad en el pecho,
y nos da paz, amor y olvido. Y satisface
como el correr seguro del río por su lecho.

Y que un pasaje matinal, y que una buena
esperanza nos den la alegría piadosa,
y que sea el amor de Dios nuestra verdad.

Que seamos buenos para librarnos de la pena.
Y que nunca olvidemos esta única cosa:
¡La Caridad, la Caridad, la Caridad!…

La primera caída

(Del poeta español Manuel Machado (1874-1947))
No puede más... Vacila... Los divinos
pies destrozan las piedras y matojos.
Y la sangre corriendo, hasta sus ojos,
borra un momento todos los caminos.

En torno, al verlo vacilar, se aterra
la multitud... Oculta el horizonte
espesa niebla. Se estremece el monte
y gimen las entrañas de la tierra.

Cayó. Todo se abate a su caída...
El cielo, al ver su gloria así rendida
a derrumbarse va sobre la agreste

inmensidad vencida y desolada...
Pero El clava en la altura su mirada
¡y sostiene la bóveda celeste...!

Jesús del Gran Poder

(Del poeta español Manuel Machado (1874-1947))
Jesús del Gran Poder, Señor, Dios mío...
Si en medio de la noche sevillana
aparece tu efigie soberana
entre gotas de llanto y de rocío...

Si de tu santa faz el sol sombrío
antes que el astro enciende la mañana
y de tu sangre la Divina grana
eterna corre como fluye el río...

Y vuelven a bajar las golondrinas
a quitar de tu frente las espinas
al mandato de Amor, eterno y fuerte.

Ríndese el mal y el odio. Y tu «Carrera»
al hombre enseña, al fin, de qué manera
puede ser Dios un condenado a muerte.