Tu cuerpo y sangre en divino menú

(Juan 6,55: Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida)
Tu cuerpo y sangre en divino menú;
en que, del gran sacrificio, el cordero
en ofrenda de amor, te entregas Tú.

Sin perder nunca tu celestial fuero
dejas un signo lleno de virtud
donde eres comida y camarero;

es plato fuerte que me da salud,
con aderezo de amor y piedad,
con el que das vida en infinitud.

Tu cuerpo y sangre, comida en verdad,
Sacramento en que Tú llegas a mí;
probar ahora, ¡qué oportunidad!,
el manjar del cielo, ya desde aquí.

Amén