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Lectura orante del Evangelio del Miércoles de la Semana 16 del Tiempo Ordinario: Mateo 13,1-9


En este momento de oración con tu Palabra que iniciamos ahora, pedimos tu Espíritu Santo, Señor, para entender y recibir adecuadamente el mensaje que nos estás comunicando con el Evangelio de este día, y convertirlo en obra en nuestra cotidianidad. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 13,1-9: En aquel tiempo, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: «Una vez salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga».

b) Contexto histórico y cultural

Con un grupo de discípulos ya instituido, el Señor continúa enseñando a todos, discípulos y seguidores; para ello utiliza las parábolas, que con sentido figurado, presentan narraciones donde elementos de la naturaleza y la vida ordinaria son utilizados para expresar mensajes aleccionadores que estimulan a la correcta conversión.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Sé que no soy más que un erial

Sé que no soy más que un erial,
reseco y árido, sin producir;
ya nada crece dentro de mí;
mi corazón, por eso, te pido arar.

Después de arar hay que abonar,
porque alejado estoy hoy de ti,
y si Tú no entras, después de abrir,
lo que se siembre se va a ahogar.

La semilla buena para sembrar,
es tu Palabra que viene a mí,
que al acogerla echa raíz
y hay que creerla para germinar

Después de eso tengo que cuidar,
para que la semilla produzca mil;
haciendo el bien y dándome a mí,
preparado estoy para cosechar.

Amén.

3. Oración

Que mucho fruto produzca

Que mucho fruto produzca,
mi vida, que es tuya, Señor;
que a tu Palabra yo acuda,
que es semilla fértil de amor,
y que pueda con su ayuda
fructificar mi corazón.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Producir para ti es mi acción de hoy;
frutos de perdón, reconciliación, caridad y amor;
es mi acción, con tu ayuda, Señor.
Amén.