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Lectura orante del Evangelio del Jueves de la Semana 16 del Tiempo Ordinario: Mateo 13,10-17


En este momento de oración con tu Santa Palabra, te pedimos, Señor, la asistencia de tu Espíritu Santo para que la enseñanza que Tú nos traes en este día con tu Santo Evangelio penetre nuestros corazones y transforme nuestras vidas, convirtiéndonos en verdaderos cristianos. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 13,10-17: En aquel tiempo, acercándose los discípulos dijeron a Jesús: «¿Por qué les hablas en parábolas?». Él les respondió: «Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. En ellos se cumple la profecía de Isaías: ‘Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis. Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane’.

¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron».

b) Contexto histórico y cultural

Luego de predicar extensamente a orillas del Mar de Galilea, el lago de la región donde moraba el Señor, los discípulos preguntan a Jesús la razón del uso de parábolas en sus discursos. Las parábolas permitían, por un lado, exponer en un lenguaje sencillo con imágenes de la naturaleza y de la vida diaria, y por el otro lado, la necesaria ambigüedad que invita a la reflexión y al discernimiento que invita al cambio propio de la conversión, sin imposición.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Parábolas

Parábolas, pues no entienden,
no les sirve comparación;
si no buscan la conversión,
de ningún modo comprenden;
pero, enseñanzas que prenden
si se oyen con el corazón,
al justo les traen emoción
las parábolas de Jesús.
¿Qué son? quien decide eres tú,
si son delicia o confusión.

3. Oración

Ablanda mi corazón, Señor;
abre mis ojos y mis oídos,
para ver, oír y entender tus palabras;
para que mi conversión sea completa,
y Tú me sanes.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A escuchar a Jesús;
a deleitarme con sus palabras
estoy invitado en este día;
es mi acción, con tu ayuda, Señor.
Amén.