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Lectura orante del Evangelio del Sábado de la Semana 13 del Tiempo Ordinario: Mateo 9,14-17


Concédenos, Señor, la abundancia de tu Santo Espíritu en este momento de oración con tu Palabra, para que comprendiendo el mensaje que nos transmite, podamos ser impulsados a convertirlo en obra de nuestra vida. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 9,14-17: En aquel tiempo, se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, porque lo añadido tira del vestido, y se produce un desgarrón peor. Ni tampoco se echa vino nuevo en pellejos viejos; pues de otro modo, los pellejos revientan, el vino se derrama, y los pellejos se echan a perder; sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos, y así ambos se conservan».

b) Contexto histórico y cultural

El Bautista ya había tenido un buen tiempo formando discípulos que le seguían y practicaban ejercicios penitenciales, cuando sus discípulos observan el contraste de la vida de ellos con la entonces actitud relajada del recién formado grupo de seguidores cercanos de Jesús; por eso esta pregunta, que más bien constituye un reclamo de parte de ellos.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Siendo tu presencia una fiesta

Siendo tu presencia una fiesta,
no vamos a ayunar en verbena
con una compañía tan buena,
donde tu amor es la ingesta.

Después de la acción funesta
cuando concluya tu cena,
aunque nos dará mucha pena,
comprenderemos tu gesta.

Daremos, entonces, respuesta,
es para eso que nos entrenas:
nosotros imitar tu ofrenda
conscientes que la vida cuesta.

Amén.

Odre nuevo para el vino nuevo

Odre nuevo para el vino nuevo;
ya no puedo seguir siendo el mismo,
Señor, después que te he conocido;
pues ha pasado aquel yo, el viejo.

Ahora dentro de mi te llevo;
esa santa presencia es el vino
que me rebosa con tu bautismo
con el que haces santo mi cuerpo.

3. Oración

Que principalmente mi ayuno

Señor, que principalmente mi ayuno
no sea únicamente de alimentos,
sino aquello con lo que me desuno
de Ti: aquellos malos sentimientos
hacia hermanos, y todo acto infortuno.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A la alegría de saberme acompañado por Jesús,
conjuntamente con el ayuno consciente,
estoy invitado en el día de hoy;
dame la fuerza, Señor,
para vivirlos simultáneamente.
Amén.