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Lectura orante del Evangelio del Lunes de la Semana 13 del Tiempo Ordinario: Mateo 8,18-22


Al orar con tu Palabra, pedimos, Señor, que tu Espíritu Santo nos conduzca en este tiempo de intimidad contigo, para que nuestras sean clarificadas para entender, y nuestros corazones ablandados para acoger lo que Tú has querido expresarnos en este día con tu Santo Evangelio. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 8,18-22: En aquel tiempo, viéndose Jesús rodeado de la muchedumbre, mandó pasar a la otra orilla. Y un escriba se acercó y le dijo: «Maestro, te seguiré adondequiera que vayas». Dícele Jesús: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». Otro de los discípulos le dijo: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre». Dícele Jesús: «Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos».

b) Contexto histórico y cultural

Luego del Sermón del Monte, al bajar de la montaña, Jesús es seguido por una gran multitud que van tras Él hasta Cafarnaúm, ciudad costera del lago de Galilea; en todo el trayecto, y en la propia ciudad ha realizado un gran cantidad de milagrosas curaciones y liberaciones: ¡ha pasado de la palabra a los hechos!

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Como suave aroma

Como suave aroma
casi imperceptible,
así quiero sentirte
cuando tu te asomas.

Aunque no seas audible,
ni estés en una loma,
que pueda percibirte
cuando tu retornas;

y no sólo decirte
que algo se desploma,
mas bien: ¡llegó la hora
que tengo que seguirte!

Amén.

3. Oración

Seguirte adondequiera

Seguirte adondequiera
sin nada que lo impida,
tu estilo a mi me invita
sin pedirlo siquiera.

Yo admiro la pobreza
de tu forma de vida,
opuesta a la extendida
codicia por riquezas.

Te pido como ayuda
en este seguimiento,
Señor, un rompimiento
de tantas ataduras.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Al seguimiento a Jesús se me invita hoy;
con sus riesgos actuales,
para alcanzar la promesa futura.
¡Te sigo desde hoy, con nuevo ánimo, Señor!
Amén.