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Lectura orante del Evangelio del Sábado de la Semana 9 del Tiempo Ordinario: Marcos 12,38-44


Que tu Santo Espíritu venga a nosotros, Señor, en este tiempo de oración en que tu Palabra será nuestra guía; necesitamos de su acción en nosotros para que el mensaje que en este día Tú nos has enviado con tu Evangelio diario sea entendido plenamente y acogido como vía de salvación por cada uno de nosotros. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 12,38-44: En aquel tiempo, dijo Jesús a las gentes en su predicación: «Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje, ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Esos tendrán una sentencia más rigurosa».

Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho. Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as. Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: «Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. Pues todos han echado de lo que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir».

b) Contexto histórico y cultural

La viudez de una mujer constituye siempre una desgracia, no sólo por la pérdida de un ser querido, sino, en la gran mayoría de los casos, desde el punto de vista económico; esta situación era extrema en la sociedad judía del tiempo de Jesús. Dos temas independientes aparecen en el pasaje de hoy en que se mencionan aspectos de la viudez; el primero es la condición de victimas por parte de "devoradores de haciendas", y el segundo es la buena disposición de una pobre viuda al sacrificio económico para ofrendar a Dios.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Ofrenda

No tan importante es cuánto,
pues no determina el valor
de lo que ofrendas al Señor
que tú hallas dado tanto;
quien al pobre quita el manto,
no vale haber dado un millón
o que el sufragio sea un montón;
pero si un necesitado
da de lo que le ha faltado,
Dios valora su donación.

3. Oración

Corazón dadivoso

Dame un corazón dadivoso
para ofrendar dos moneditas
como aquella pobre viudita
con espíritu generoso.

Dijiste que, "en dar hay más gozo
que en recibir"; frase bendita;
porque eso, Señor, Tú lo aplicas,
pues ¿cuánto es dos, si Tú das todo?

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A ofrendar a Dios
estoy invitado hoy;
a dar mi vida,
a darle todo;
esa es mi acción.
con la ayuda de Dios.
Amén.