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Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 4 de Pascua: Juan 10,1-10


Con tu Palabra queremos orar

Señor, con tu Palabra queremos orar
y necesitamos entendimiento,
así como discernimiento,
de lo que nos quieres comunicar;
envíanos tu Espíritu a obrar
renovándonos con su suave viento,
infundiéndonos el conocimiento
de una nueva forma de actuar.

Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Juan 10,1-10: En aquel tiempo, dijo Jesús: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. Entonces Jesús les dijo de nuevo: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».

b) Contexto histórico y cultural

La oveja es un animal doméstico, que necesita de cuidado y protección ante los posibles depredadores; de ahí que las imágenes del rebaño y del pastor son profusamente usadas en el lenguaje bíblico para representar la relación de dependencia entre Dios y su pueblo; por eso en los textos que son leídos en el Evangelio del Cuarto Domingo de Pascua, Jesús aparece como el Buen Pastor, sea como Pastor propiamente dicho, como puerta segura al redil, o como dulce voz a ser reconocida por las ovejas.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Buen Pastor

Jesús, Tú eres el Buen Pastor
que mueres por tus ovejas,
sin protección no me dejas
cuando amenaza el salteador.

Al redil de la salvación,
me dices que eres la puerta
pero hay otras, y me alertas,
porque llevan donde el ladrón

Al oír tu apacible voz,
seguirte es la ruta cierta;
otras voces, siendo inciertas,
conducen a una muerte atroz.

Pero oveja inquieta aún yo soy,
hasta se diría traviesa,
desobediente que pesa;
Señor, pastoréame hoy.

3. Oración

Soy de tus ovejas

Soy de tus ovejas,
Pastor, dame pasto;
pues yo no me abasto,
y muero si me dejas.

El peligro me acecha;
hay un malo nefasto
que me quiere en el plato;
pero Tú no lo aceptas
pues tu vigilia es perfecta
y no te vas de mi lado.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A seguir a Jesús,
el buen Pastor,
oyendo su voz,
estoy llamado en este día;
esa es mi acción,
con la ayuda de Dios.
Amén.