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Lectura orante del Evangelio del Lunes de la Semana 4 de Pascua: Juan 10,1-10 (ciclos B y C); Juan 10,11-18 (ciclo A)


En este tiempo en que nos disponemos a orar con tu Palabra, te pedimos, Señor, el auxilio de tu Santo Espíritu para que ilumine nuestras mentes y ablande nuestros corazones para entender el mensaje que nos estás enviando, y acogerlo con gozo y disposición para convertirlo efectivamente en nosotros en lo que es: camino de salvación. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Juan 10,1-10 (ciclos B y C): En aquel tiempo, Jesús habló así: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños». Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba.

Entonces Jesús les dijo de nuevo: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».

Juan 10,11-18 (ciclo A): En aquel tiempo, Jesús habló así: «Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor. Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre».

b) Contexto histórico y cultural

Este pasaje acontece en Jerusalén luego de que Jesús había sido hostigado por los fariseos por causa de haber devuelto la vista a un ciego en un día sábado. El Señor responde a los ataques que recibe, utilizando figuras del ambiente pastoril, bastante conocido en el entorno de la cultura judía.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Tanto me conoces, buen Pastor

Tanto me conoces, buen Pastor,
que me oyes aunque no hable;
pese a que el sufrimiento calle,
percibes cuando en mí hay dolor.

Tú pastoreas el corazón
conociendo cada detalle,
las dichas y calamidades,
el acierto y la frustración.

Sordo soy a toda otra voz,
que no sea la tuya, que llame;
con eso evito que me engañe
un mal pastor o el lobo feroz.

3. Oración

Pastor y puerta

Tu conducción experta
me lleve a la dehesa
de buen pasto cubierta
y limpia agua en represa
con una entrada cierta;
si hay otra es aviesa
que me procura muerta
pues sólo soy su presa.
Tú eres pastor y puerta
contigo estoy ilesa.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A oír la voz de Jesús, buen Pastor,
estoy invitado en el día de hoy;
eso haré, con la ayuda de Dios.
Amén.