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Lectura orante del Evangelio del Miércoles de la Semana 6 de Pascua: Juan 16,12-15


A tu Espíritu que me guía

A tu Espíritu que me guía,
que para llegar a ti es la vía
y que tu bendición rocía,
pido ahora sabiduría
para vencer toda apatía
y despejar duda sombría
para hacer tu Palabra mía,
convirtiéndome, de ella, en bujía.

Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Juan 16,12-15: En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros».

b) Contexto histórico y cultural

Jesús siempre estuvo consciente de que el tiempo su misión en la tierra era breve, por lo que la formación a sus discípulos, basada en la convivencia, tendría que ser reforzada y encauzada a la verdad plena tras el cumplimiento de la promesa del envío a ellos del Espíritu Santo; una verdad que esos hombres, pecadores y de escasa preparación la mayoría, habrían de entender y vivir tan intensamente, que luego serían capaz de dar su vida por ella.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Del Espíritu es el tono

Que Dios desciende a nosotros
de la celestial grandeza
a la débil naturaleza,
no iba a entenderse de pronto;
pues lo buscamos en trono
para llamarle su alteza
como señal de realeza,
como si fuera un patrono.

Del Espíritu es el tono
que puede ser percibido
por nuestros sordos oídos
para así comprender todo;
es en Él nuestro abandono
para un camino fluido
al reencuentro con Cristo
que nunca nos deja solos.

3. Oración

Señor, te pido que hoy,
igual que tus apóstoles entonces,
yo también me abra a la acción de tu Espíritu,
para ser instruido y conducido a ti,
que eres la verdad plena;
y para que me enseñe a darte la gloria que Tú mereces.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A escuchar la voz del Espíritu Santo
y a dejarme conducir por Él,
estoy invitado hoy.
Me abro a ti, Espíritu de Dios.
Amén.