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Lectura orante del Evangelio del Viernes de la Semana 4 de Pascua: Juan 14,1-6


La abundancia de tu Santo Espíritu, pedimos en este momento de oración con tu Palabra, Señor; para que con su luz, ilumine nuestras mentes y nuestros corazones a todos nosotros que procuramos ser transformados por el mensaje que Tú cada día nos haces llegar; que la acción de ese intercesor que Tú nos has dado, no ayude también a convertir en obra lo que habremos de orar. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Juan 14,1-6: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino». Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí».

b) Contexto histórico y cultural

En la inminencia de su Pasión, en un intimo coloquio posterior a la cena, Jesús se preocupa de alentar y animar a sus discípulos, ante la fuerte prueba de fe que ellos habrían de enfrentar al tener que ver a su Maestro vejado, humillado y muerto en la cruz.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Ya Tú me mostraste el camino

Señor, ya Tú me mostraste el camino,
ahora quiero iniciar ese viaje;
no es necesario comprar un pasaje
para emprender el trayecto divino.

No se necesita ningún equino,
ni tampoco hay que tener un carruaje,
y mucho menos llevar equipaje
para llegar al preciado destino.

Eres Tú la ruta, Señor amigo,
que me has transmitido tu linaje;
pues Tú me proporcionas el guiaje
a la mansión eterna que persigo.

3. Oración

Jesús, mi Señor,
llévame a esa mansión
que me has preparado con amor;
y en lo que llega esa ocasión
que no se pierda esa ilusión
que has colocado en mi corazón.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Fortaleza y confianza en Dios,
esperar en Jesús;
que no se turbe mi corazón
por la vicisitudes de la vida;
es a lo que se exhorta hoy;
esa es mi acción, con la ayuda de Dios.
Amén.