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Lectura orante del Evangelio del Sábado de la Semana 4 de Pascua: Juan 14,7-14


Orar con el Evangelio de Cristo

Ven Espíritu Santo en mi auxilio,
pues voy a orar con el Evangelio de Cristo;
con aquellas Palabras que Él nos dijo
en un tiempo, para todos los siglos;
para yo acogerlo cuento contigo,
no sólo entender, también vivirlo,
siendo transformado para ser testigo
sin temor, y capaz de difundirlo.

Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Juan 14,7-14: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto». Le dice Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Le dice Jesús: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.

Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

b) Contexto histórico y cultural

Continua Jesús en el intenso y emocional discurso, que es a la vez conversación de sobremesa que sostiene con sus discípulos luego de la Última Cena. Se nota un tono de despedida en sus palabras; hay mucho por decir, pero el tiempo es corto y ya se agota; la hora del Señor ya está próxima; dentro de poco todo se habrá cumplido; ahora es nuestra, su promesa de seguir actuando en nosotros después de su glorificación.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Misterio divino

Misterio divino:
el Padre del cielo,
el Hijo que vino
y el Santo Espíritu,
son Dios uno y trino;
el amor divino,
todo el infinito,
de los tres provino.
Las obras del Hijo,
el Padre las hizo;
si tú viste a Cristo,
al Padre ya has visto;
y es el Espíritu
que me hace sentirlo;
cuando eso lo admito,
yo les glorifico.

3. Oración

Pedir en tu santo nombre

Pedir en tu santo nombre
es garantía de obtención
cuando es con buena intención
y para una causa noble;

aunque ahora no lo logre
sigo esperando en ti, Señor,
para mí, quieres lo mejor,
y su tiempo lo conoces.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Conocer a Jesús,
confiar en Él,
a pedir al Padre en su nombre,
estamos invitados a partir de hoy;
esa es la acción.
Amén.