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Lectura orante del Evangelio del Jueves de la Semana 4 de Pascua: Juan 13,16-20


Desciende ahora, Espíritu Santo

Desciende ahora, Espíritu Santo,
y rebósanos con esos dones
que pueden a nuestros corazones
implantar el mensaje sagrado
que en su Palabra Dios nos ha dado;
y que lo que en él se nos expone
purifique nuestras intenciones
para hoy en la vida aplicarlo.

Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Juan 13,16-20: Después de lavar los pies a sus discípulos, Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía. Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís. No me refiero a todos vosotros; yo conozco a los que he elegido; pero tiene que cumplirse la Escritura: el que come mi pan ha alzado contra mí su talón. Os lo digo desde ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, creáis que Yo Soy. En verdad, en verdad os digo: quien acoja al que yo envíe me acoge a mí, y quien me acoja a mí, acoge a Aquel que me ha enviado».

b) Contexto histórico y cultural

El texto del pasaje de hoy se enmarca en el ambiente de la Última Cena de Jesús con sus discípulos, luego del lavatorio de los pies; está cargado de emociones por la inminencia de la traición y del sufrimiento de la pasión; y se vislumbra en él lo que los discípulos ya ha ensayado: poner en práctica el mandato misionero que les sería dado después de la resurrección del Señor.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Inmerecido honor tan sublime

Inmerecido honor tan sublime;
esta es una elección que nos marca
cuando Tú nos conviertes en arca
de un mensaje que al mundo redime.

Pero el signo de aquel que te sigue,
similar como a Ti se te ataca,
por su misión, a él se le maltrata,
y por Ti, también se le persigue.

Pero dichoso quien nos recibe,
dices como bienaventuranza,
pues a ese tu bendición alcanza,
porque es a Dios a quien él admite.

3. Oración

Sólo soy el siervo

Sólo soy el siervo,
y Tú eres el amo;
mis pies has lavado,
Señor, no lo entiendo.
De mi, eres el dueño,
y yo soy tu esclavo;
tu amor es tan claro,
tampoco comprendo;
¿que siga tu ejemplo?,
¡tengo que imitarlo!;
para realizarlo,
tu ayuda requiero.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Acoger a Jesús,
en su Palabra,
en los Sacramentos;
a asumir mi responsabilidad de bautizado
y sentirme enviado a anunciarle,
tiene que ser mi acción a partir de hoy;
para cumplirlo, cuento con tu ayuda, Señor.
Amén.