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Lectura orante del Evangelio del Viernes de la Semana 5 del Tiempo Ordinario: Marcos 7,31-37


En este momento en que queremos orar con tu Palabra, te pedimos, Señor, una nueva efusión de tu Santo Espíritu; así podremos entender rectamente el mensaje que nos quieres transmitir con ella, y ser animados a que sea parte de nuestro diario vivir. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 7,31-37: En aquel tiempo, Jesús se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él. Él, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: «Effatá», que quiere decir: "¡Ábrete!".

Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente. Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban. Y se maravillaban sobremanera y decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

b) Contexto histórico y cultural

Las ciudades de Tiro y de Sidón se encontraban en zona pagana; en tanto que la Decápolis, cuyo nombre era debido a las diez ciudades que se encontraban en esa región, aunque también era territorio externo, tenía mayor proximidad con el territorio de Israel. Este viaje de Jesús por esas zonas anticipan la labor misionera que, por mandato de Jesús, tendría que realizar luego la Iglesia.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

El effetá

El effetá de tu santo gemir,
ahora, Señor, te quiero pedir;
como al sordo mudo, trátame así:
que oídos y boca se abran en mi,
para tu Palabra poder yo oír,
sin temor alguno en misión salir,
y a los demás tu mensaje decir.

Amén.

Secreto mesiánico

Sobre tu pedido de guardar secreto,
por favor, te pido que eso quede fuera;
perdóname, Señor, pero no creo que pueda
no decir a todos lo que conmigo has hecho.

3. Oración

Gracias por tu Palabra, Señor;
ayúdame para que siempre esté atento a ella,
y dame la voluntad y la disposición para llevarla
a aquellos que no la han escuchado.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A escuchar la Palabra de Dios hablándome
estoy invitado en este día;
también a anunciarla;
es mi acción, con la ayuda de Dios.
Amén.