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Lectura orante del Evangelio del Viernes de la Semana 2 del Tiempo Ordinario: Marcos 3,13-19


Así como oraste en el monte para discernir la elección de tus amigos, también queremos nosotros orar en este momento, Señor, para aclarar nuestro camino; para ello usaremos tu Palabra como fuente, por lo que pedimos la luz de tu Espíritu. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 3,13-19: En aquel tiempo, Jesús subió al monte y llamó a los que Él quiso; y vinieron donde Él. Instituyó Doce, para que estuvieran con Él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, el mismo que le entregó.

b) Contexto histórico y cultural

Ha llegado la hora de seleccionar; de sus mucho seguidores, Jesús escoge doce (número de significado histórico y teológico para el pueblo de Israel), para formarlos mediante la convivencia con él; ese proceso incluye compartir la misión del Maestro: predicar y liberar. Ya ha podido conocer suficiente a los elegidos, a tal punto que cambia el nombre de algunos, en función de su misión y su carácter.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

A nosotros, el Señor escoge

Aunque no somos de Galilea
ni parientes de aquellos doce,
a nosotros el Señor escoge
para que católica su Iglesia sea.

Que nos amemos, Jesús desea,
no haya disgusto, tampoco roce;
y eso sólo el corazón conoce
cuando el Espíritu se menea.

Evangelizar a todos es la tarea
que se asigna a nuestro nombre;
sanar enfermos, liberar al pobre;
que a Jesucristo el mundo vea
para que su Palabra arda como tea
y el mundo entero con ella goce.

3. Oración

Me elegiste

Doy gracias, Señor, porque me elegiste,
sin mérito mío, algo inmerecido
que Tú así lo hiciste porque quisiste;
ahora debo actuar y por eso pido
valor para anunciar a qué viniste.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Reconocerme como elegido de Dios
para anunciar la salvación traída por Jesús,
es mi alegre compromiso de hoy;
procurar que otros acudan a su llamado,
se convierte en meta para mi desde hoy.
Amén.