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Lectura orante del Evangelio del Jueves de la Semana 2 del Tiempo Ordinario: Marcos 3,7-12


Para orar tu Palabra, pedimos, Señor,
la acción de tu Santo Espíritu:
Espíritu del Padre y del Hijo, ven;
llénanos con tu amor;
ven, Paráclito, a renovarnos;
danos los carismas necesarios
para trabajar por el Reino de Dios;
que los dones bautismales,
que hemos recibido de ti,
se fortalezcan en nosotros;
y que convirtamos en vida
la Palabra de Dios
que hoy oraremos.
Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 3,7-12: En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a Él. Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran. Pues curó a muchos, de suerte que cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle. Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran.

b) Contexto histórico y cultural

La novedad de su predicación, las curaciones milagrosas y los exorcismos liberadores contra las fuerzas del mal, han contribuido para que Jesús se convierta en un verdadero fenómeno de masas; las multitudes provenientes de diversos lugares le siguen a todas partes. En tanto que los demonios, huidizos, se espantaban al reconocerle como el Hijo de Dios, él comienza a reprenderlos y hacerles callar, para que el pueblo no se confunda; el el "secreto mesiánico": Jesús sabe que su mesianismo todavía no puede ser correctamente entendido; se comprenderá luego, después de la cruz.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Ola tras ola

La muchedumbre dice
que en la barca, ahora,
nuestro Señor bendice
a todos, con cada ola.

Y desde allá repite
su Palabra salvadora,
a todo aquel que mire
cuando llegan las olas.

Si es salud que pide
y su unción sanadora,
el buen Jesús la emite
enviando ola tras ola.

Y si el malo oprime,
la acción liberadora
a salvarnos viene,
del Señor, en una ola.

3. Oración

Señor, te pido
que como la multitud en el lago,
seguirte quiera;
que a tu Palabra siempre,
ansioso acuda;
que de ti reciba
la procurada  y necesaria salud;
y que del maligno enemigo,
liberado y defendido por ti siempre sea.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Acudir a Jesús, confiar en él, pedirle a él, es mi acción de este día.
Ayudar y trabajar para que otros también acudan y sean parte de mi "muchedumbre" que sigue a Cristo, tiene que ser una meta permanente.
Amén.