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Lectura orante del Evangelio del Viernes de la Semana 3 de Adviento: Juan 5,33-36


Ilumínanos, Señor, con la luz de tu Espíritu para disfrutar de tu Palabra, y que dialogando contigo mediante ella, nos podamos llenar de la verdad y la vida que sólo tú puedes dar. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Juan 5,33-36: En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos: «Vosotros mandasteis enviados donde Juan, y él dio testimonio de la verdad. No es que yo busque testimonio de un hombre, sino que digo esto para que os salvéis. Él era la lámpara que arde y alumbra y vosotros quisisteis recrearos una hora con su luz. Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas obras que realizo, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado. Y el Padre, que me ha enviado, es el que ha dado testimonio de mí».

b) Contexto histórico y cultural

Con motivo de una fiesta religiosa, Jesús ha ido a Jerusalén y ha realizado una curación en sábado, haciendo andar y cargar con su camilla a un paralítico; es entonces que los judíos cuestionan el hecho de que aquel hombre estuviese cargando con la camilla, al considerarlo una violación a la ley del reposo sabático; cuando el antiguo paralítico se justifica por haber sido curado en ese día, la crítica de los judíos se dirige entonces a Jesús por haber realizado la curación en un sábado. Jesús les responde con una extensa exposición sobre la naturaleza de su propio obrar y su relación con la voluntad del Padre. El texto de hoy es parte de esa respuesta de Jesús.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Hay que cambiar

El Bautista anunció la Verdad
como vía de salir del error,
pues de ella era predecesor;
denunciaba ya a la falsedad
junto a su socia la obscuridad
que a la luz ambas tienen horror.
¡Ya muy pronto viene el Señor,
arrepiéntanse de la maldad!,
él les decía con propiedad
procurando de ellas la reacción;
ellas le prestaban atención
pues gustaban de Juan al hablar;
no cambiaron su forma de actuar;
ninguna de ellas se convirtió.

Ante Jesús, que ya una vez llegó,
no nos pase a nosotros igual:
no es sólo gustar; hay que cambiar.
¡Nueva vez llega el Hijo de Dios!

Amén.

3. Oración

Ellos oyeron a Juan pero lo despreciaron
porque no le creyeron y tampoco cambiaron.
Nosotros, al igual que ellos,
lo despreciamos y no hemos creído,
porque no hemos cambiado.
Realiza tu obrar en mi, Señor, ayúdame a cambiar;
y que en este tiempo en que vienes, tu salvación, yo convertido espere.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A dar testimonio de Jesús con mi vida,
a vivir la fe y testimoniarla a viva voz,
se me invita hoy;
esa es mi acción,
con la ayuda de Dios.
Amén.