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Lectura orante del Evangelio del Sábado de la Semana 2 de Adviento: Mateo 17,10-13


Que tu Espíritu Santo nos inspire ahora para orar tu Palabra, Señor; que ilumine nuestras mentes y que abra nuestros corazones. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 17,10-13: Bajando Jesús del monte con ellos, sus discípulos le preguntaron: «¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?». Respondió Él: «Ciertamente, Elías ha de venir a restaurarlo todo. Les digo, sin embargo: Elías vino ya, pero no le reconocieron sino que hicieron con él cuanto quisieron. Así también el Hijo del hombre tendrá que padecer de parte de ellos». Entonces los discípulos comprendieron que se refería a Juan el Bautista.

b) Contexto histórico y cultural

Elías fue uno de los pilares del profetismo del pueblo de Israel por la intensidad de la lucha que le correspondió librar en defensa de Dios. En la época de este profeta, desde los estamentos del poder, el rey Acab y su pagana esposa Jezabel habían estado promoviendo el culto al dios Baal. Esta situación es denunciada y enfrentada con vehemencia por Elías, que tiene que huir para evitar ser asesinado. Al cabo de su vida, Elías no muere, sino que es arrebatado por Dios al cielo; esto provoca que el pueblo mantenga la esperanza de su retorno como un anticipo de la llegada de los tiempos mesiánicos. Jesús relaciona esa espera con el papel desempeñado por el Bautista: el verdadero predecesor que anunció la inminencia de la llegada del Mesías. Al igual que Elías, el Bautista también tuvo que sufrir la persecución y asedio de las intrigas del poder.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Del mismo modo que Elías

Del mismo modo que Elías,
Juan el Bautista decía
que el favor de Dios perdían
si ellos no se convertían;

y del arrebatado Elías
este Bautista traía
la defensa, hasta porfía,
de la conversión como vía;

porque ya pronto venía
lo que nos convenía:
quien paciente sufriría
pero así nos salvaría.

3. Oración

Dame, Señor, la valentía de defenderte,
de no negarte en ningún ambiente;
y que mi vida pueda estar dispuesta a sufrir
las persecuciones por la causa de la fe
que implica ser verdaderamente cristiano
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Defender a Jesús es mi compromiso de hoy;
anunciar a Cristo en todos los ambientes
en que hoy me habré de desenvolver es mi objetivo.
Amén.