Bienvenidos a nuestra página con temas provenientes de documentos de la Iglesia, de escritos de los santos, así como de autores clásicos y contemporáneos, donde también aparece algo de nuestra humilde autoría. Vengan regularmente; aquí siempre encontrarán palabras de vida eterna

Lectura orante del Evangelio del Viernes de la Semana 2 de Adviento: Mateo 11,16-19


Que tu Santo Espíritu nos habite en este momento, Señor, para orar tu Palabra; que nos ayude a entender el mensaje y a convertir en obra sus enseñanzas. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 11,16-19: En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: «¿Pero, con quién compararé a esta generación? Se parece a los chiquillos que, sentados en las plazas, se gritan unos a otros diciendo: ‘Les hemos tocado la flauta, y no han bailado, les hemos entonado endechas, y no se han lamentado’. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: ‘Demonio tiene’. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘Ahí tienen un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores’. Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras».

b) Contexto histórico y cultural

Luego de haber elogiado a Juan el Bautista, Jesús denuncia a aquellos que no creyeron al Bautista y que le criticaban por su vida austera, quienes a la vez también censuraban a Jesús por lo opuesto, ya que consideraban que la liberalidad manifestada por el Señor en su amistad con publicanos y pecadores no era adecuada.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

En este segundo adviento

En este segundo adviento,
que mucho más es que asomo,
tibieza no haya en nosotros
tampoco, a Dios, desapego.
Pues ya ocurrió en otros tiempos
que el Hijo del que hizo el cosmos
nos vino en misión de apoyo
pero no lo recibieron;
cuando nos hablan de aquellos
no estemos pensando en gnomos
pues muy similares somos
actuando al igual que ellos:
sin alegría ni lamentos,
no hay bailes, tampoco lloros
ni en silencio ni sonoros,
apenas se mueve el viento.
Que ante este inminente evento,
a unanimidad, en coro:
¡no tardes, Señor, ven pronto!,
digamos con sentimiento.

Amén.

¡Perdona Señor!

Disculpa mi ofensa, quiero cambiar;
a tu encuentro volver; a ti escuchar;
pues todas tus obras hablan de amor.
¡Cuánto he perdido! ¡Perdona Señor!

Amén.

3. Oración

Ayúdame, Señor,
a imitar tu ejemplo
de aceptación de los marginados;
que yo también pueda acercarme a ellos
y verles como victimas de una sociedad injusta,
en la que tú quieres que colaboremos en su transformación;
además, trabajar para que todos tengan un encuentro contigo.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Acercarme a los marginados es mi compromiso hoy;
reconocerme yo mismo como necesitado de un reencuentro contigo
es un complemento de esa acción.
Amén.