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Oración de sanación de familias

(Del P. Emiliano Tardif)

Te damos gracias, Señor, por ayudarnos a descubrir más y más el plan maravilloso que tú tienes para cada familia nuestra.

Tú quieres que la familia sea en la tierra el reflejo de la Trinidad de amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Te pedimos que sanes las heridas emocionales de nuestros corazones que muchas veces vienen a ser la raíz de nuestra agresividad, de nuestra impaciencia, de nuestra falta de comprensión.

Sana los corazones de los padres y las madres para que puedan imitar a José, a María y a Jesús en el hogar. Te lo pedimos por los méritos de tu pasión.

Sana los corazones de hijos, para que sepamos imitar a Jesús en el hogar de Nazaret y ser obedientes y crecer en sabiduría y amor con nuestros padres. Te lo suplicamos Jesús. Tú que has tomado sobre ti todas nuestras dolencias.

Sana el corazón de tantas madres afligidas por la falta de comprensión de su hijo, de su hija. Llénalas de amor para que sean instrumentos tuyos para sacar a sus hijos en sus corazones heridos. Te lo pedimos Jesús.

Ven a fortalecer el amor del esposo y de la esposa para que siempre y en todo busquen ser testigos de tu presencia en el hogar. Que el padre sea la imagen del Padre del cielo, y la madre en el hogar imite a la Virgen María en Nazaret.

Te lo pedimos Jesús, todo, porque tú eres Jesús, y tú haz dicho: Pedid y se os dará. Mira, Jesús, cuántos problemas en nuestros matrimonios en nuestras familias y tú has venido a romper nuestra cadena a darnos la libertad, a darnos vida y vida en abundancia.

Nos ponemos todos de acuerdo, para pedir esta bendición para nuestras familias, para que lleguemos a ser comunidades de amor, donde tú eres el centro y la vida de nuestros hogares.

Te pedimos también que sanes a los que sufren en su cuerpo. Tú eres la resurrección y la vida, Jesús. Tú eres la plenitud de la vida.

Virgen María, tú eres la Madre de la Iglesia. Ruega por nosotros. Intercede por nuestras familias, como lo hiciste en Caná de Galilea, cuando Jesús cambió el agua en vino por tu intercesión. Intercede por nuestras familias, para que todo lo que es agua se cambie en vino rico, abundante, el vino del amor como en Nazaret. Y que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sobre todas sus familias. Amén

Oración de Sanación Interior

(De Emiliano Tardif)
Padre de bondad, Padre de amor,
te bendigo, te alabo y te doy gracias
porque por amor nos diste a Jesús.

Gracias Padre porque a la luz de tu Espíritu
comprendemos que El es la luz, la verdad y el buen pastor,
que ha venido para que tengamos vida
y la tengamos en abundancia.

Hoy, Padre, me quiero presentar delante de Tí, como tu hijo.
Tú me conoces por mi nombre.
Pon tus ojos de Padre amoroso en mi vida.
Tú conoces mi corazón y conoces las heridas de mi historia.

Tú conoces todo lo que he querido hacer y no he hecho.
Conoces también lo que hice o me hicieron lastimándome.
Tú conoces mis limitaciones, errores y mi pecado.

Conoces los traumas y complejos de mi vida.

Hoy, Padre, te pido que por el amor que le tienes a Tu Hijo Jesucristo,
derrames Tu Santo Espíritu sobre mí,
para que el calor de tu amor sanador,
penetre en lo más íntimo de mi corazón.

Tú que sanas los corazones destrozados y vendas las heridas
sáname aquí y ahora de mi alma, mi mente,
mi memoria y todo mi interior.

Entra en mí, Señor Jesús, como entraste en aquella casa
donde estaban tus discípulos llenos de miedo.

Tú te apareciste en medio de ellos y les dijiste:
"Paz a vosotros".
Entra en mi corazón y dame Tu paz.
Lléname de amor.

Sabemos que el amor echa fuera el temor.

Pasa por mi vida y sana mi corazón.
Sabemos, Señor Jesús,
que Tú lo haces siempre que te lo pedimos,
y te lo estoy pidiendo con María mi Madre,
la que estaba en las bodas de Caná cuando no había vino
y Tú respondiste a su deseo, transformando el agua en vino.

Cambia mi corazón y dame un corazón generoso,
un corazón afable, un corazón bondadoso, dame un corazón nuevo.
Haz brotar en mí los frutos de tu presencia.

Dame el fruto de tu Espíritu que es amor, paz, alegría.
Haz que venga sobre mí el Espíritu de las bienaventuranzas,
para que pueda saborear y buscar a Dios cada día,
viviendo sin complejos ni traumas
junto a los demás, junto a mi familia, junto a mis hermanos.

Te doy gracias, Padre, por lo que estás haciendo hoy en mi vida.
Te doy gracias de todo corazón porque Tú me sanas,
porque Tú me liberas, porque Tú rompes las cadenas y me das la libertad.

Gracias, Señor Jesús, porque soy templo de Tu Espíritu
y este templo no se puede destruir porque es la Casa de Dios.

Te doy gracias, Espíritu Santo, por la Fé.
Gracias por el amor que has puesto en mi corazón.
¡Qué grande eres, Señor Dios Trino y Uno!
Bendito y alabado seas, Señor.

Oración de sanación física

(Del P. Emiliano Tardif)

Señor Jesús, creemos que estás vivo y resucitado.

Creemos que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar y en cada uno de nosotros. Te alabamos y te adoramos. Te damos gracias, Señor, por venir hasta nosotros como pan vivo bajado del cielo. Tú eres la plenitud de la vida. Tú eres la resurrección y la vida. Tú eres, Señor, la salud de los enfermos.

Hoy queremos presentarte a todos los enfermos que leen esta oración, porque para Ti no hay distancia ni en el tiempo ni en el espacio.

Tú eres el eterno presente y Tú los conoces. Ahora, Señor, te pedimos que tengas compasión de ellos. Visítalos a través de tu Evangelio proclamado en este sitio web para que todos reconozcan que Tú estás vivo en tu Iglesia hoy; y que se renueva su fe y su confianza en Ti; te lo suplicamos, Jesús.

Ten compasión de los que sufren en su cuerpo, de los que sufren en su corazón y de los que sufren en su alma que están orando y leyendo los testimonios de lo que Tú estás haciendo por tu Espíritu renovador en el mundo entero.

Ten compasión de ellos, Señor. Desde ahora te lo pedimos. Bendícelos a todos y haz que muchos vuelvan a encontrar la salud, que su fe crezca y se vayan abriendo a las maravillas de tu amor para que también ellos sean testigos de tu poder y de tu compasión. Te lo pedimos, Jesús, por el poder de tus santas llagas, por tu santa cruz y por tu preciosa sangre. Sánalos, Señor, sánalos en su cuerpo, sánalos en su corazón, sánalos en su alma. Dales vida y vida en abundancia. Te lo pedimos por intercesión de María Santísima, tu madre, la Virgen de los Dolores, quien estaba presente, de pie, cerca de la cruz. La que fue la primera en contemplar tus santas llagas y que nos diste por madre.

Tú nos has revelado que ya has tomado sobre Ti todas nuestras dolencias y por tus santas llagas hemos sido curados.

Hoy, Señor, te presentamos en fe a todos los enfermos que nos han pedido oración y te pedimos que los alivies en su enfermedad y que les des la salud.

Te pedimos por la gloria del Padre del cielo, que sanes a los enfermos que van a leer esta oración. Haz que crezcan en la fe, en la esperanza, y que reciban la salud para gloria de tu Nombre. Para que tu Reino siga extendiéndose más y más en los corazones, a través de los signos y prodigios de tu amor.

Todo esto te lo pedimos Jesús, porque Tú eres Jesús.

Tú eres el Buen Pastor y todos somos ovejas de tu rebaño. Estamos tan seguros de tu amor, que aún antes de conocer el resultado de nuestra oración en fe, te decimos: gracias Jesús por lo que Tú vas a hacer en cada uno de ellos. gracias por los enfermos que Tú estás sanando ahora, que Tú estás visitando con tu misericordia.

¡Gloria y alabanza a Ti, Señor! Amen.