Lectura orante del Evangelio del Sábado de la Semana 32 del Tiempo Ordinario: Lucas 18,1-8


Te pido ahora

Te pido ahora
tu Espíritu, Señor,
al leer en oración
tu voz salvadora
y de vida dadora;
qué ella me envíe hoy
y yo diga: ¡ya voy!,
sin ninguna demora.

Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Lucas 18,1-8: En aquel tiempo, Jesús les propuso una parábola para inculcarles que es preciso orar siempre sin desfallecer. «Había un juez en una ciudad, que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. Había en aquella ciudad una viuda que, acudiendo a él, le dijo: ‘¡Hazme justicia contra mi adversario!’. Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que no venga continuamente a importunarme’».

Dijo, pues, el Señor: «Oíd lo que dice el juez injusto; y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a Él día y noche, y les hace esperar? Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?».

b) Contexto histórico y cultural

En el Evangelio según San Lucas, el camino de Jesús a Jerusalén es presentado como una prolongada marcha en la que Él atraviesa diversas regiones y sus poblados, captando adeptos mientras predica y a la vez instruye a sus discípulos; en ese recorrido, en el texto de hoy, enseña acerca de la necesidad de la perseverancia en la oración sin desanimarse.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Persiste y persevera

Persiste y persevera
ante Dios tu petición,
pues el oye la oración,
si a Él con fe se le ruega.

Repítele y reitera,
que a Él le gusta oír tu voz;
ya te ha puesto su atención
y quiere tu insistencia.

Al tiempo de la respuesta,
que Él considere mejor,
atenderá tu clamor,
si es de tu conveniencia.

Amén.

3. Oración

Ora clamando justicia

Ora clamando justicia
que el Juez justo escuchará;
no es demora, ten paciencia
que ya el dictamen dará,
pues ha iniciado la audiencia.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A la oración insistente y confiada,
presentándole a Dios mis necesidades,
se me invita en este día;
¡a pedirte voy!
sé que me escuchas, Señor;
esa es mi acción.
Amén.