Lectura orante del Evangelio del Martes de la Semana 28 del Tiempo Ordinario: Lucas 11,37-41


Señor, en este momento de oración con tu Palabra, que ahora iniciamos, pedimos el auxilio de tu Espíritu Santo en nosotros para interpretar rectamente el mensaje que en este día nos comunicas con el Evangelio de hoy, y recibirlo con un corazón dispuesto a convertirlo en acción en nuestra vida cotidiana. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Lucas 11,37-41: En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, un fariseo le rogó que fuera a comer con él; entrando, pues, se puso a la mesa. Pero el fariseo se quedó admirado viendo que había omitido las abluciones antes de comer. Pero el Señor le dijo: «¡Bien! Vosotros, los fariseos, purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis llenos de rapiña y maldad. ¡Insensatos! el que hizo el exterior, ¿no hizo también el interior? Dad más bien en limosna lo que tenéis, y así todas las cosas serán puras para vosotros».

b) Contexto histórico y cultural

Los fariseos eran muy celosos con el cumplimiento de cada detalle de la ley y de toda prescripción ritual judía, por lo que se escandalizaban por el hecho de que Jesús, y por tanto sus discípulos,  no prestara atención a ciertos detalles minúsculos externos.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Cuidado con una copa sucia

Cuidado con una copa sucia
que centelleante sea su exterior;
podría tener mugriento interior,
¡brillo por fuera, no da fiducia!;

porque su contenido se arruina,
no servirá por su mal sabor,
el ambiente lo inunda su hedor
y, a quien lo consume, contamina.

Por eso, primero purifica
lo que tú tienes en el corazón,
y actúa con la buena intención,
que Dios a tu corazón le indica.

Amén.

3. Oración

Graba en mí tus mandamientos

Graba en mí tus mandamientos, Señor,
no por escrito, por si ya no leo;
que tampoco sea algún video,
ni una lista para algún lector.

Que queden guardados en mi interior
y me hagan vivir lo que yo creo,
aunque nunca como un fariseo
sino como Tú lo pides, Señor.

Esas no son leyes de exhibición
para ostentarse como algún trofeo
ni se guardan dentro de un museo;
son para vivir desde el corazón.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A la conversión interior se me invita hoy;
a actuar apegado a la fe cristiana,
con la misericordia del Padre
y la justicia divina;
es mi acción desde hoy,
con la ayuda de Dios.
Amén.