Bienvenidos a nuestra página con temas provenientes de documentos de la Iglesia, de escritos de los santos, y de autores clásicos y contemporáneos; donde también aparece algo de nuestra humilde autoría. Vengan regularmente; aquí siempre encontrarán palabras de vida eterna

Lectura orante del Evangelio de la Fiesta de la Transfiguración del Señor: Mateo 17,1-9 (Ciclo A); Marcos 9,2-10 (Ciclo B); Lucas 9,28b-36 (Ciclo C)


Auxílianos, Señor, con tu Espíritu Santo, en este tiempo en que estaremos orando con tu Palabra, para entender el mensaje que nos trae, y disponernos a aplicarlo en nuestra vida. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 17,1-9 (Ciclo A): En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos y su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron, blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.  Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:
-Señor, ¡qué hermoso es estar aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía:
-Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y tocándolos les dijo:
-Levantaos, no temáis.
Al alzar los ojos no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:
-No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.

Marcos 9,2-10 (Ciclo B): En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús. Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: «Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías» -pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados-. Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: «Éste es mi Hijo amado, escuchadle». Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos. Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos observaron esta recomendación, discutiendo entre sí qué era eso de «resucitar de entre los muertos».

Lucas 9,28b-36 (Ciclo C): En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a lo alto de una montaña para orar. Y mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecieron con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y espabilándose vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús:
-Maestro, qué hermoso es estar aquí. Haremos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
No sabía lo que decía. Todavía estaba hablando cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía:
-Este es mi Hijo, el escogido; escuchadlo.
Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

b) Contexto histórico y cultural

Luego de haber recorrido ampliamente la región de Galilea, con eventuales incursiones en los territorios paganos aledaños, Jesús está a punto de emprender un crucial viaje a la región de Judea y a la capital Jerusalén, donde le espera la cruz. En este pasaje de la transfiguración, el objetivo de Jesús es mostrar un avance de su gloria a los tres discípulos más cercanos a él, para fortalecer la fe de ellos, ante la prueba que habrían de pasar al tener que ver a su maestro sufriendo en la cruz.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

De tus tres amigos, aquel terror

De tus tres amigos, aquel terror,
quisiera tener en mi memoria:
Moisés y Elias, sagrada historia;
de tus vestidos, el resplandor;
desde la nube, la sagrada voz,
que, de tu Palabra, la victoria,
ya anunciaba como trayectoria
para poder vencer al tentador.

Transfigúrame a mi, por favor,
te pido como pausa expiatoria,
como una linea divisoria;
así, con fe, te seguiré con ardor;
y muy lleno de ti, tras el sopor,
habiendo contemplado tu gloria,
a todos, con jubilosa euforia,
anunciaré que tú eres el Señor.

Amén.

3. Oración

Que pueda contemplar tu gloria

Señor, que pueda contemplar tu gloria,
al manifestarte a mi como a esos tres,
y que ese anticipo dado en la historia,
al igual que a ellos, Tú a mí me lo des
hoy, y que sea permanente la euforia.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A escuchar al Hijo amado del Padre,
y a contemplar su gloria,
estoy llamado en este día.
Tu Santo Espíritu me ayude a hacerlo, Señor.
Amén.