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Lectura orante del Evangelio del Martes de la Semana 15 del Tiempo Ordinario: Mateo 11,20-24


Pedimos la asistencia de tu Espíritu Santo, Señor, para orar tu Palabra en este momento de intimidad contigo; que Él clarifique nuestras mentes para entender, de acuerdo a tu intención, el mensaje que Tú has decidido enviarnos hoy con el Evangelio de este día; y que nuestros corazones lo reciban con gozo, dispuestos a convertirlo en realidad en cada uno de nosotros. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 11,20-24: En aquel tiempo, Jesús se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido: «¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para ti».

b) Contexto histórico y cultural

Corozaín o Corazín y Betsaida eran dos ciudades de la región de Galilea en que Jesús realizó gran parte de su predicación, por encontrarse cercanas al lago de Genesaret, relativamente próximas a la ciudad de Cafarnaún, que Jesús había utilizado como su principal centro de operaciones; en tanto que tanto Tiro como Sidón eran ciudades paganas ubicadas en el Líbano. Jesús cita el contraste de actitudes entre ambos pares de ciudades, israelitas y paganas, donde las primeras no creyeron y las segundas sí.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

¡Gravísimo error!

No haberte creído, ¡gravísimo error!
peor aún los que hoy no creen tampoco,
como si lo que has hecho fuera poco:
la encarnación, tu muerte y resurrección.

Es imposible no llamarte Señor;
ante tu grandeza me sobrecojo,
pues todo lo que hoy observan mis ojos
son una manifestación de tu amor.

Por las Corozaín de hoy, oración;
por las Betsaidas actuales mis votos;
por quienes en Ti no creen, hoy te imploro
para lograr en ellos la conversión.

3. Oración

Milagro de tu amor

Es milagro de tu amor:
de la vida ser coautor,
de mis quejas receptor,
del pecado redentor
además de salvador,
del Espíritu dador,
y hacia el Padre, el conductor;
¡Jesús, Tú eres mi Señor!

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A la conversión a Dios
y a Jesucristo, el Señor,
estoy invitado en este día;
es mi acción,
para siempre,
desde hoy,
sin vacilación;
con tu ayuda Señor.
Amén.