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Lectura orante del Evangelio del Martes de la Semana 14 del Tiempo Ordinario: Mateo 9,32-38


Infunde en nosotros, Señor, tu Santo Espíritu, para orar con tu Palabra y entender tu mensaje. Danos oído de discípulo para poner en práctica la instrucción que en ella nos das. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 9,32-38: En aquel tiempo, le presentaron un mudo endemoniado. Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo. Y la gente, admirada, decía: «Jamás se vio cosa igual en Israel». Pero los fariseos decían: «Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios».

Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies».

b) Contexto histórico y cultural

Jesús comprende que el trabajo es mucho para vencer el mal, la misión de la Iglesia, que habría de formar, es auxiliarle en ese trabajo permanente a través del tiempo; la oración para suscitar vocaciones de servicio a su causa es importante.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Como ovejas sin pastor

Como ovejas sin pastor,
y lobos de dirigentes;
desamparada está la gente.
¡Quieren comernos, oh Dios!

¡Cuánto sufrimos, Señor!
y ese dolor tú lo sientes;
el adviento es permanente,
¡ven y actúa ahora, Señor!

Sé que escuchas el clamor
y, del pueblo, las preces;
no ignoras que padecen,
y por eso das tu amor.

3. Oración

Envía, Señor,
obreros a trabajar por tu Reino,
llenos de amor por tu causa;
y hazme a mí uno de ellos.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Evangelizar,
anunciarte a todos,
es mi compromiso de hoy;
y lo quiero hacer de viva voz,
dando siempre testimonio de vida,
mostrando lo que has hecho en mi, Señor.
Amén.