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Lectura orante del Evangelio del Sábado de la Semana 10 del Tiempo Ordinario: Mateo 5,33-37


Señor, al orar en este día con tu Palabra, te pedimos nos infundas tu Espíritu Santo de una manera especial para captar el sentido de tu divino mensaje, y para acogerlo en nuestro corazón, de modo que nos dispongamos a convertirlo en acción en la vida cotidiana de cada uno de nosotros. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 5,33-37: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído también que se dijo a los antepasados: ‘No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos’. Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo, porque es el trono de Dios, ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. Sea vuestro lenguaje: ‘Sí, sí’; ‘no, no’: que lo que pasa de aquí viene del Maligno».

b) Contexto histórico y cultural

Jesús continúa formulando su doctrina en el contexto Sermón de la Montaña dirigido a sus discípulos y a la muchedumbre que le sigue; aclarar lo referente a los mandamientos dados por Dios, mediante Moisés, es un tema de capital importancia; el Señor no anula ni cambia la ley, sino que da la correcta interpretación.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Innecesario juramento

Hagamos de nuestra palabra un templo:
a vivir lo dicho, a cumplir promesas,
vocabulario carente de ofensas,
y que haga innecesario el juramento.

Porque aunque el sonido se lo lleva el viento,
reclamo habrá si no cumples sus letras;
sé siempre veraz, da respuestas ciertas
y te respetarán en todo tiempo.

Con ese sencillo procedimiento,
en que expresiones vanas queden fuera
y sólo dar adecuadas respuestas,
cumplirás uno de los mandamientos.

3. Oración

Controla mi boca

Señor, controla mi boca
que sin querer se desboca;
pero mi culpa no es poca,
a veces, cuando se aloca.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Controlar el lenguaje,
hacer que nuestra palabra sea creíble por sí misma,
pues en nuestro corazón habita el Espíritu Santo;
ese es mi compromiso desde hoy,
a cumplir con la ayuda de Dios.
Amén.