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Lectura orante del Evangelio del Jueves de la Semana 10 del Tiempo Ordinario: Mateo 5,20-26


Al orar con tu Palabra en este día, pedimos, Señor, que tu Santo Espíritu nos auxilie para podamos entender el mensaje que contiene el texto que habremos de leer, y que la meditación y contemplación del mismo, nos lleve a convertirlo en acción en nuestra vida. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 5,20-26: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal’. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego.

Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo».

b) Contexto histórico y cultural

En el sermón de la montaña, Jesús continúa con las profundas enseñanzas morales y comunitarias que dirige a sus discípulos y a la muchedumbre que le escucha atentamente. El texto del pasaje de hoy, es una actualización del quinto mandamiento: no matarás; no anula el mandamiento existente, sino que le da el correcto sentido.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

No sólo se mata con cuchillo

No sólo se mata con cuchillo
u otro tipo de arma material;
a tu hermano lo puedes matar
al ofenderle con tu galillo.

Es igual que tirar del gatillo,
si se insulta con odio bestial;
en balas se convierte tu hablar
y tu discurso pierde su brillo.

Si la ofensa es sólo descuido,
el ultraje puede ser criminal;
y si no existe disculpa verbal,
continua siendo homicidio.

Por eso lo mejor es cariño
y tolerancia en la amistad;
si hay riña, aunque sea venial:
¡la reconciliación y el olvido!

3. Oración

Ayúdame, Señor, a no ofender;
y suaviza mi lengua al hablar;
dame la virtud de perdonar,
y en las disputas ceder.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A la comprensión y reconciliación,
con las personas con que me relaciono,
estoy invitado en el día de hoy;
eso haré, con la ayuda de Dios.
Amén.