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Lectura orante del Evangelio del Miércoles de la Semana 7 de Pascua: Juan 17,11b-19


De tu Espíritu, pedimos dones

De tu Espíritu, pedimos dones,
Jesús, Señor de las naciones;
para que nuestros corazones
sus desvíos abandonen,
reciban con buenas intenciones
la Palabra que hoy propones,
y tras nuestras oraciones
la conviertan en acciones.

Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Juan 17,11b-19: En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura.

Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada. Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo. No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno. Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo. Santifícalos en la verdad: tu Palabra es verdad. Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo. Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad».

b) Contexto histórico y cultural

Continúa Jesús con su despidiéndose de sus discípulos en la charla de sobremesa de la Última Cena, en la parte concluyente, donde sus palabras son esencialmente oración dirigida directamente al Padre, en que se pide por estos hombres que bajo la acción del Espíritu Santo, en ausencia del Señor, constituirán su Iglesia.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Santifiquemos el mundo

Santifiquemos el mundo
enseñándoles la verdad,
que es la Palabra que da
la salvación como fruto.

Es el mensaje fecundo
que nos enviaron a llevar
donde lo que impera es maldad,
y el amor no abunda mucho.

Vayamos ya en conjunto;
salgamos en misión santa;
siendo Cristo quien nos manda,
está asegurado el triunfo.

3. Oración

Te pedimos, Padre,
como ha orado por nosotros tu Hijo:
que nos cuides; que nos guardes del maligno;
y que nos santifiques en la Verdad, que es Cristo.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A salir en misión evangelizadora,
sabiéndonos protegidos por Dios,
estamos llamados en el día de hoy.
Esta es mi acción:
¡A evangelizar el mundo, sin ser del mundo!
Con la ayuda de Dios.
Amén.