Lectura orante del Evangelio del Jueves de la Semana 5 de Pascua: Juan 15,9-11


Tu Santo Espíritu, invocamos en este momento, Señor, en que que nos disponemos a orar con tu Palabra; necesitamos de su acción en nosotros para captar en profundidad el contenido del mensaje que tu nos haces llegar en en este día con tu Evangelio, y para acogerlo de modo que lo convirtamos en obra en nuestra vida cotidiana. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Juan 15,9-11: En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado».

b) Contexto histórico y cultural

Jesús continúa instruyendo a sus discípulos en su conversación de despedida luego de la Última Cena. El amor, clave esencial de la doctrina cristiana, es también el tema central de este pasaje; guardar los mandamientos del Señor, es la forma de permanecer en el amor que Él ha manifestado a sus discípulos.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

¡Cuánto me amas, Señor!

¡Cuánto me amas, Señor!; ¡oh, Jesucristo!;
inmenso es tu cariño, bien cuantioso,
conmigo, detallista y cuidadoso,
que ya sin ese amor, Señor, no existo.

Ay de mi, si me alejo de ese amor;
pues finalizaría este gozo,
del que eres un inagotable pozo;
del amor de Dios, Tú, el proveedor.

3. Oración

Como el Padre y el Hijo en su mutuo amor,
así te enamoraste de nosotros, Señor Jesús;
que pueda yo amarte, como me has amado Tú,
y que tus mandatos sean siempre mi guía, Señor.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Amar a Dios, a Jesús el Señor;
guardar sus mandamientos
como manifestación de ese amor,
es mi compromiso a partir de hoy.
Amén.